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  • Cómo aceptar tu cuerpo después del embarazo

    Cómo aceptar tu cuerpo después del embarazo

    Te miras al espejo meses después del parto, ves un cuerpo nuevo que todavía no reconoces y piensas que ya deberías estar mejor. Quizás tu pareja dice que te ves igual de bien, tu mamá te cuenta que ella volvió rápido a su peso y tu feed está lleno de mujeres que “rebotaron” en seis semanas.

    Si te pasa esto, no eres la única, y hay mucho que se puede hacer. Esta guía te cuenta qué dice la investigación sobre aceptar mi cuerpo después del embarazo, por qué cuesta tanto y qué pasos concretos ayudan.

    Sirve si buscaste “no me gusta mi cuerpo después del embarazo”, “cómo aceptar mi cuerpo después del embarazo” o “por qué el cuerpo después del embarazo cambia tanto”.

    Vas a ver si es normal sentirse así, cuánto puede durar, qué lo empeora, ocho pasos con respaldo para vivir en paz con tu cuerpo y las señales que indican que conviene pedir ayuda profesional.

    En breve:

    • Sentir rechazo por el cuerpo después de un embarazo es frecuente. Un metaanálisis de 17 estudios encontró que la insatisfacción corporal se mantuvo elevada al menos 12 meses después del parto.
    • Se asocia con más síntomas de depresión, y la comparación con otras mujeres, las redes sociales y el estigma por el peso la empeoran.
    • Ayudan las intervenciones psicológicas, tratar el cuerpo por lo que hace y no solo por cómo se ve, la autocompasión, ver menos cuerpos retocados y moverte sin castigarte.
    • Conviene consultar si el malestar te quita el ánimo, te lleva a restringir la comida o a ejercitarte de forma rígida, o si lo sientes junto con tristeza intensa.

    ¿Es normal que no me guste mi cuerpo después del embarazo?

    Sí, es muy frecuente. Un metaanálisis de 28 estudios con 7.241 mujeres encontró que la insatisfacción con la imagen corporal se asocia de forma consistente, y de intensidad moderada, con los síntomas depresivos en el embarazo y el posparto (He et al., 2025). Esto es una asociación: no dice cuál viene primero, y a veces se alimentan entre sí.

    Detrás del malestar hay una razón bastante lógica. Durante el embarazo, el cuerpo que crece tiene una explicación que todos entienden. Después del parto esa explicación desaparece, pero el vientre, el peso y la piel no vuelven al mismo ritmo.

    Skouteris (2011), en su capítulo sobre imagen corporal en obstetricia y ginecología, describe que muchas mujeres sienten que “ya no hay excusa” para tener un cuerpo más grande, y que aparecen expectativas poco realistas sobre qué tan rápido debería volver la figura previa.

    También cambia el trabajo que hace tu cuerpo. Gestar, parir, y en muchos casos amamantar, son tareas físicas enormes. Un cuerpo que cumplió todo eso rara vez luce como antes, y lo que ves en él es el resultado de lo que pasó.

    ¿Cuánto dura la incomodidad con el cuerpo después del parto?

    Puede durar más de lo que se espera. Un metaanálisis de 17 estudios encontró que la insatisfacción corporal aumentó de forma progresiva durante el embarazo y se mantuvo elevada y estable al menos 12 meses después del parto (Tarchi et al., 2023). Las alteraciones de la conducta alimentaria solo aparecieron elevadas a los 12 meses posparto, no durante la gestación.

    Aquí hay un matiz honesto. Los textos clásicos describen una especie de tregua en el segundo y tercer trimestre, cuando la salud del bebé pasa por delante de la estética (Skouteris, 2011). El metaanálisis más reciente, con más estudios y una síntesis más amplia, no muestra esa mejoría promedio. Es posible que ambas cosas ocurran según la mujer, su historia y su entorno.

    Lo que sí coincide en las dos fuentes es lo importante para ti: después del parto el malestar tiende a volver o a quedarse.

    Los libros de referencia consultados no fijan una duración tope ni un porcentaje exacto de mujeres afectadas, y esos datos no los inventamos aquí. ¿Llevas más de un año sintiéndote mal con tu cuerpo? Eso ya es motivo suficiente para hablarlo con un profesional, aunque no te sientas “mal del todo”.

    ¿Qué hace más difícil aceptar el cuerpo después del embarazo?

    Una revisión sistemática de 18 estudios con madres de 0 a 24 meses posparto asoció la insatisfacción con el cuerpo con el peso materno, la depresión, el tipo de parto, la función sexual, la lactancia y el apoyo social (Siqueira et al., 2025). Son asociaciones y no explican por sí solas lo que te pasa, pero ayudan a ver que el malestar depende de muchas piezas además de “cuánto pesas”.

    Estos son los factores que más se repiten:

    • Síntomas depresivos. Según Skouteris (2011), los síntomas de depresión en el embarazo temprano predicen sentirse menos atractiva y “más gorda” más adelante. La baja autoestima suele ser el puente entre ambas cosas.
    • Comparación y redes sociales. Una revisión de alcance de 8 estudios sugiere que las redes tienen una influencia negativa en la imagen corporal y en los hábitos de alimentación y ejercicio de las mujeres posparto. Muestran estándares poco realistas, dietas restrictivas y mucha desinformación nutricional, y los mensajes de aceptación corporal eran escasos (Ramos Hernández et al., 2025).
    • Estigma por el peso. Una revisión de 38 estudios encontró que el estigma por el peso afecta a las mujeres antes de la concepción, durante el embarazo y en el posparto, en sus relaciones cercanas, en los servicios de salud y en el entorno social (Dever et al., 2025). Los comentarios sobre tu cuerpo, aunque vengan con cariño, suman.
    • Burlas y comentarios. Haber recibido bromas sobre el peso durante el embarazo también predijo sentirse menos atractiva hacia el final de la gestación (Skouteris, 2011).
    • Falta de apoyo. El apoyo social aparece entre los factores asociados al malestar posparto (Siqueira et al., 2025).

    Si quieres entender mejor cómo las redes alimentan la comparación, el artículo sobre redes sociales e imagen corporal y el de comparación social en redes y bienestar lo explican con más detalle.

    ¿Cómo aceptar mi cuerpo después del embarazo? Ocho pasos con respaldo

    Una revisión sistemática de 11 ensayos con 1.290 mujeres embarazadas y posparto encontró que tanto las intervenciones de estilo de vida como las psicológicas mejoraron la imagen corporal frente a los grupos control, con una diferencia más marcada en las psicológicas (Shen et al., 2024). Los propios autores piden más investigación, y la revisión no entrega un tamaño de efecto.

    Con eso en mente, estos ocho pasos combinan lo que muestran esos estudios con ejercicios de los libros de referencia en imagen corporal (Cash, 2008; Cash y Smolak, 2011; Tylka y Piran, 2019). Varios de esos ejercicios se probaron en mujeres en general, no en el posparto en particular, así que tómalos como herramientas razonables y no como un tratamiento garantizado.

    Para empezar: bajar la exigencia y cuidarte

    1. Baja la expectativa de tiempo. Tu cuerpo hizo un trabajo enorme y no tiene un plazo de entrega. La idea de “rebotar” en pocas semanas viene sobre todo de la cultura mediática, no de cómo funciona la recuperación. Si te preocupa algo físico concreto (dolor, sangrado, abdomen separado, suelo pélvico), consúltalo con tu matrona o médico.
    2. Cambia la pregunta: de “cómo se ve” a “qué hace”. Investigaciones sobre imagen corporal positiva muestran que la maternidad puede mover la atención desde la apariencia hacia la funcionalidad del cuerpo: lo que gestó, sostuvo y sostiene (Tylka y Piran, 2019). Un programa que entrena justamente ese foco en la funcionalidad mejoró la imagen corporal en mujeres (Alleva et al., 2015). Cada noche, escribe tres cosas que tu cuerpo hizo hoy: cargar al bebé, caminar, dormir a ratos, producir leche.
    3. Haz una pausa de autocompasión de tres a cinco minutos. Cuando el bebé duerma, siéntate y pon una mano sobre el vientre o el pecho. Nombra lo que sientes sin juzgarte (“este cuerpo atraviesa un cambio grande y cansa”) y ten presente que muchas madres sienten lo mismo. Termina preguntándote qué necesita tu cuerpo ahora: agua, estirarte, pedir ayuda o descansar. En un ensayo controlado de tres semanas, las meditaciones de autocompasión redujeron la insatisfacción y la vergüenza corporal y aumentaron la apreciación del cuerpo, con resultados que se mantuvieron a los tres meses (Albertson et al., 2015). Ojo: casi la mitad de las personas abandonó el programa autoguiado por internet, así que un formato corto y guiado puede ayudarte a mantenerlo.

    Para practicar: mirarte sin criticar y dejar de evitar

    1. Mírate al espejo sin criticar. Cash (2008) propone un ejercicio de “reflejos conscientes” que dura cinco a diez minutos. Te paras frente a un espejo de cuerpo entero, en privado, y recorres tu cuerpo de arriba abajo describiendo cada zona con palabras neutras (forma, tamaño, color), sin adjetivos como “feo” o “flácido”. Si aparece malestar, lo nombras (“siento incomodidad”) y sigues. Cierras mirando el cuerpo completo, no solo la zona que más te molesta.
    2. Deja de esconderte de a poco. Evitar espejos, fotos, la ropa que te marca o la intimidad alivia en el momento y mantiene el problema, porque nunca compruebas que puedes tolerar el malestar (Cash, 2008). Elige algo de baja dificultad, como salir en una foto familiar o usar una prenda que te guste y te quede cómoda, y quédate cinco a diez minutos sin ajustarte ni taparte. Después anota cómo fue.

    Para tu entorno: tu feed, tu movimiento y tu red

    1. Reduce la comparación y limpia tu feed. Los cuerpos de celebridades y de influencers suelen tener retoque, iluminación y, a veces, cirugías, y son una fracción mínima de las mujeres (Cash, 2008). Silencia las cuentas que te hagan sentir peor y sigue otras donde se vean cuerpos reales. Fairburn (2013) propone un experimento sencillo: cuando salgas a la calle, compárate con cada tercera mujer de tu edad que veas y no solo con las que parecen “perfectas”. Te vas a encontrar con una diversidad enorme.
    2. Muévete para sentirte bien, no para pagar una deuda. Ejercitarte para borrar el embarazo suele terminar en agotamiento. Fairburn (2013) describe cómo algunas madres, apuradas por volver a su ropa de antes, empiezan dietas muy restrictivas y ejercicio compulsivo, lo que choca con las demandas de la lactancia y la falta de sueño y puede reactivar atracones. Si caminar al sol te hace bien o un rato de estiramiento te destensa, parte por ahí, y deja el entrenamiento más fuerte para cuando tu médico lo autorice.
    3. Habla con tu pareja y con tu red. El apoyo social está entre los factores asociados a cómo te sientes con tu cuerpo (Siqueira et al., 2025). Elige un momento tranquilo, describe lo que escuchaste o sentiste sin acusar (“cuando comentas lo que como, me siento juzgada”) y pide lo que necesitas: que no comenten tu peso y que te reconozcan por lo que haces. Para el vínculo y la intimidad después de tener un hijo, mira el artículo sobre la pareja después de tener un hijo y el de falta de deseo sexual.

    Si esto te resuena y necesitas una guía general, cómo aceptar mi cuerpo y no me gusta mi cuerpo amplían estas ideas más allá del embarazo.

    ¿Es malestar habitual o algo más? Señales para distinguirlo

    La insatisfacción corporal habitual molesta, pero no domina tu vida. Un trastorno alimentario, una depresión o un trastorno dismórfico corporal son otra cosa, y conviene detectarlos a tiempo.

    ¿Cuál de estas descripciones se parece más a lo que notas?

    Qué notasQué puede indicar
    Te incomoda tu cuerpo, pero comes con normalidad, disfrutas de otras cosas y el malestar sube y bajaInsatisfacción corporal habitual del posparto
    Pasas más de una hora al día pensando en tu peso o figura, te pesas o te mides varias veces al día, o evitas espejos y fotos por completoPreocupación excesiva por el cuerpo; consulta
    Restringes comida, te saltas comidas, comes a escondidas, tienes atracones, o te sientes culpable o con asco después de comerPosible trastorno alimentario; consulta pronto
    Entrenas más de una hora casi todos los días, o sigues haciéndolo estando agotada, enferma o lesionadaPosible ejercicio compulsivo; consulta
    Tristeza intensa, llanto frecuente, pérdida de interés, culpa o pensamientos de que tu bebé estaría mejor sin tiPosible depresión posparto; consulta pronto

    Dos datos importantes. Primero, una revisión de alcance de 43 artículos encontró que varios estudios longitudinales registraron más síntomas de trastorno alimentario después del parto, sobre todo en mujeres con historia previa, que además tenían más ansiedad y depresión posparto (Pearsall et al., 2026). Los autores señalan que faltan estrategias específicas de detección y tratamiento.

    Segundo, Fairburn (2013) describe el posparto como un periodo de alto riesgo de recaída para quienes tuvieron un trastorno alimentario antes: el cansancio, los cambios de rutina y el cambio de la figura reactivan la “mentalidad del trastorno”. Si ese es tu caso, cuéntaselo a tu equipo de salud durante el embarazo y después del parto.

    Una revisión sistemática de 19 estudios también encontró que una imagen corporal negativa se asoció con mayor ganancia de peso durante el embarazo en 10 de 15 estudios, y que con la depresión, la lactancia y los resultados del bebé la evidencia fue más limitada y variada (Pathirathna et al., 2026).

    Es una razón más para no cargarte con culpas: la relación entre cuerpo, ánimo y maternidad es compleja y bidireccional.

    Para más información de consenso, MedlinePlus y el NIMH explican la depresión perinatal y sus señales, y los artículos sobre depresión posparto, trastornos de la conducta alimentaria, ejercicio compulsivo y miedo a engordar ayudan a ponerles nombre. Si quieres un primer chequeo orientativo de conductas alimentarias, está el test SCOFF, que no reemplaza una evaluación profesional.

    ¿Cuándo consultar con un psicólogo?

    Consulta con un psicólogo clínico si el rechazo a tu cuerpo te quita el ánimo durante semanas, si te lleva a evitar a la gente, la intimidad o las salidas, si restringes la comida o te ejercitas de forma rígida, o si te acompaña una tristeza que no cede.

    También si ya tuviste un trastorno alimentario y notas que vuelven los viejos hábitos. En terapia se trabaja con la terapia cognitivo-conductual, la aceptación y la autocompasión, y se puede aprender a mirar el cuerpo de otra manera. Consulta además a tu matrona o médico por cualquier síntoma físico.

    Si aparecen ideas de hacerte daño, de no querer estar o de que tu familia estaría mejor sin ti, no lo dejes pasar: llama a la línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud, *4141 (gratuita, 24 horas), o ve a urgencias de inmediato.

    Preguntas frecuentes

    ¿Es normal que no me guste mi cuerpo después del embarazo?

    Sí. Un metaanálisis halló que la insatisfacción corporal se mantiene elevada al menos 12 meses después del parto (Tarchi et al., 2023), y otro la asoció de forma moderada con los síntomas depresivos (He et al., 2025). Que sea frecuente no significa que debas aguantarlo sola: hay formas de trabajarlo.

    ¿Cuánto tarda el cuerpo en volver a la normalidad después del embarazo?

    Depende de cada mujer, y los libros de referencia no fijan un plazo único. Los estudios siguen la insatisfacción corporal hasta los 12 meses o más. Lo que conviene es consultar con tu matrona o médico por los cambios físicos concretos y no medirte con el cuerpo de otra persona.

    ¿Cómo dejo de compararme con otras mujeres después del parto?

    Reduce lo que ves (silencia cuentas que te hacen sentir peor), ten en cuenta que muchas imágenes están retocadas y prueba el experimento de compararte con cada tercera mujer que veas en la calle (Fairburn, 2013).

    ¿Cuándo es depresión posparto y no solo incomodidad con el cuerpo?

    Si junto con el malestar corporal hay tristeza intensa o llanto frecuente, pérdida de interés en lo que antes disfrutabas, culpa excesiva o pensamientos de hacerte daño, puede ser depresión posparto y conviene consultar pronto. La insatisfacción corporal y la depresión perinatal se asocian entre sí (He et al., 2025).

    ¿Puedo hacer dieta o ejercicio intenso para recuperar mi cuerpo?

    Antes de empezar, pregunta a tu médico. Las dietas muy restrictivas y el ejercicio compulsivo en el posparto chocan con las demandas de la lactancia y el sueño, y pueden reactivar atracones y recaídas en quienes tuvieron un trastorno alimentario (Fairburn, 2013). Un movimiento amable, que te haga sentir bien, es una mejor puerta de entrada.

    ¿Cómo hablar con mi pareja sobre cómo me siento con mi cuerpo?

    Elige un momento tranquilo, describe lo concreto que te dolió sin acusar, usa frases con “yo” (“me siento juzgada cuando…”) y pide lo que necesitas, por ejemplo que no se comente tu peso. Los textos de referencia indican que sentir que tu pareja te acepta incondicionalmente protege la imagen corporal (Tylka y Piran, 2019).

    ¿Quieres orientación para sentirte mejor con tu cuerpo?

    Si te reconociste en esta guía y no sabes cómo seguir, puedes trabajarlo con un psicólogo clínico, ya sea en torno al cuerpo, al ánimo o a la transición a la maternidad. Si lo prefieres, agenda una consulta y partimos por entender qué está pasando en tu caso.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    • Albertson, E. R., Neff, K. D., & Dill-Shackleford, K. E. (2015). Self-compassion and body dissatisfaction in women: A randomized controlled trial of a brief meditation intervention. Mindfulness, 6(3), 444-454. https://doi.org/10.1007/s12671-014-0277-3
    • Alleva, J. M., Martijn, C., Van Breukelen, G. J. P., Jansen, A., & Karos, K. (2015). Expand Your Horizon: A programme that improves body image and reduces self-objectification by training women to focus on body functionality. Body Image, 15, 81-89. https://doi.org/10.1016/j.bodyim.2015.07.001
    • Cash, T. F. (2008). The body image workbook: An eight-step program for learning to like your looks (2.ª ed.). New Harbinger Publications.
    • Cash, T. F., & Smolak, L. (Eds.). (2011). Body image: A handbook of science, practice, and prevention (2.ª ed.). The Guilford Press.
    • Dever, M., Skouteris, H., Incollingo Rodriguez, A. C., Hailu, H., Galvin, E., & Hill, B. (2025). Weight stigma in the preconception, pregnancy, and postpartum periods: A systematic review of women’s perspectives. Obesity Reviews, 26(5), e13891. https://doi.org/10.1111/obr.13891
    • Fairburn, C. G. (2013). Overcoming binge eating (2.ª ed.). The Guilford Press.
    • He, J., Chen, X., & Luo, B. (2025). The association between body image and depressive symptoms in pregnant and postpartum women: A meta-analysis. Frontiers in Public Health, 13, Artículo 1655639. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1655639
    • Pathirathna, M. L., Haruna, M., Nandasena, H. M. R. K. G., Piumali, A. M. M., & Ganegoda, G. W. U. D. (2026). Beyond the mirror: Exploring the impact of maternal body image attitudes on gestational weight gain and maternal and neonatal outcomes, a systematic review. International Journal of Gynecology & Obstetrics, 174(2), 671-695. https://doi.org/10.1002/ijgo.70891
    • Pearsall, M. S., Lin, W. C., & O’Shea, N. G. (2026). A scoping review of eating disorder symptoms and mental health during the postpartum period: Predictors, course, and consequences for mothers and infants. Journal of Eating Disorders, 14, Artículo 95. https://doi.org/10.1186/s40337-026-01581-2
    • Ramos Hernández, E., Sánchez-Aguadero, N., Fermoso Palmero, M. J., & Recio-Rodríguez, J. I. (2025). Influence of social networks on self-image and lifestyle in postpartum women: A systematic scoping review. BMC Pregnancy and Childbirth, 25, Artículo 753. https://doi.org/10.1186/s12884-025-07847-y
    • Shen, M. D., Gao, R. T., Chen, S. B., Xu, Z. H., & Ding, X. D. (2024). The effectiveness of interventions on improving body image for pregnant and postpartum women: A systematic review of randomized clinical trials. BMC Pregnancy and Childbirth, 24, Artículo 581. https://doi.org/10.1186/s12884-024-06787-3
    • Siqueira, M. R., Limongi, T. M., Salzer, E. B., Bomtempo, A. P. D., Meireles, J. F. F., & Neves, C. M. (2025). Postpartum women’s body dissatisfaction: A systematic review of theoretical models and regression analyses. International Journal of Environmental Research and Public Health, 22(9), Artículo 1463. https://doi.org/10.3390/ijerph22091463
    • Skouteris, H. (2011). Body image issues in obstetrics and gynecology. En T. F. Cash & L. Smolak (Eds.), Body image: A handbook of science, practice, and prevention (2.ª ed.). The Guilford Press.
    • Tarchi, L., Merola, G. P., Selvi, G., Caprara, E., Pecoraro, V., Cassioli, E., Rossi, E., Petraglia, F., Ricca, V., & Castellini, G. (2023). Pregorexia: A systematic review and meta-analysis on the constructs of body image dissatisfaction and eating disturbances by gestational age in the peripartum. Eating and Weight Disorders, 28(1), Artículo 64. https://doi.org/10.1007/s40519-023-01595-8
    • Tylka, T. L., & Piran, N. (Eds.). (2019). Handbook of positive body image and embodiment: Constructs, protective factors, and interventions. Oxford University Press.

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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  • Depresión Posparto: Síntomas, Test EPDS y Qué Hacer

    Depresión Posparto: Síntomas, Test EPDS y Qué Hacer

    Tuviste a tu bebé hace unas semanas y algo no cuadra. Lloras sin saber por qué, no duermes ni cuando el bebé duerme, y en el fondo aparece una idea que no te atreves a decir en voz alta: «no sirvo para esto». Todo el mundo te dice que es normal, que son las hormonas, que ya pasará. A veces es cierto. Otras veces no, y la diferencia importa. En la depresión posparto, síntomas y cansancio de madre reciente se parecen tanto que muchas mujeres pasan meses sin que nadie los nombre.

    Esta guía explica cómo distinguir el «baby blues» de una depresión posparto, cuánto suele durar, qué tratamientos funcionan de verdad y qué cubre el GES en Chile. Más abajo hay un intérprete de la escala de Edimburgo, el test de depresión posparto que usa el sistema de salud chileno, para que sepas qué significa tu puntaje y qué hacer con él. Antes conviene entender qué mide y qué no.

    Respuesta corta: la depresión posparto es un episodio depresivo que aparece en los meses siguientes al parto. Se diferencia del baby blues (que afecta a cerca del 39 % de las madres y pasa solo en dos semanas) porque dura más, pesa más y quita la capacidad de disfrutar y de funcionar. En Chile se detecta con la escala de Edimburgo (EPDS): 10 puntos o más en el posparto sugiere depresión, y cualquier respuesta distinta de «nunca» en la pregunta 10 exige evaluación en 24 horas. Tiene tratamiento, la terapia psicológica es la primera opción, y está cubierta por el GES.

    ¿Qué es la depresión posparto y qué tan común es?

    La depresión posparto es un episodio de depresión mayor que empieza durante el embarazo o en los meses posteriores al parto. Los síntomas son los mismos que en cualquier otra depresión (ánimo bajo o vacío, pérdida del interés, culpa, agotamiento, problemas de sueño y de concentración), pero el contexto los disfraza: quién no está agotada con un recién nacido, quién no llora en la tercera semana.

    Qué tan común es. La revisión más grande hecha hasta ahora, con datos de más de dos millones de mujeres de 90 países, encontró que la prevalencia del trastorno depresivo mayor se mantiene elevada durante todo el embarazo y el posparto, y alcanza su punto más alto en las dos primeras semanas después del parto (Ferrari et al., 2026). El mismo trabajo dejó un aviso que sirve para leer cualquier cifra sobre este tema: las escalas de síntomas, como la de Edimburgo, sobreestiman la prevalencia frente a una entrevista diagnóstica (en el posparto, un 71 % más). Tener un puntaje alto en un test no es lo mismo que tener el diagnóstico, y por eso el test sirve para decidir a quién evaluar, no para cerrar el caso.

    Para Chile, el protocolo de detección del MINSAL resume así lo que muestran los estudios: en los meses que siguen al parto, más del 40 % de las madres tiene síntomas depresivo-ansiosos inespecíficos, y entre un 10 % y un 15 % desarrolla una depresión propiamente tal (Ministerio de Salud de Chile, 2014). Dicho en otras palabras: una de cada ocho o diez madres, más o menos; ni rara ni una falla personal.

    Depresión posparto: síntomas que se confunden con «ser mamá primeriza»

    Los síntomas de la depresión posparto son los de una depresión mayor, con dos matices que el protocolo chileno describe bien: la tendencia al llanto y la labilidad emocional son más marcadas, y las ideas de culpa giran alrededor de la maternidad, con la sensación de ser insuficiente e incapaz como madre (Ministerio de Salud de Chile, 2014). Lo que hay que mirar, con calma, es esto:

    • Ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, durante dos semanas o más. Tristeza, vacío o una irritabilidad que no te reconoces.
    • Pérdida del interés o del placer, también con el bebé. No es que no lo quieras: es que no sientes casi nada, o sientes que lo cuidas como una tarea.
    • Culpa desproporcionada: «soy una mala madre», «cualquiera lo haría mejor», «mi bebé merece otra persona».
    • Insomnio que no depende del bebé. El bebé duerme y tú no puedes, aunque estés agotada. Ese es uno de los signos que mejor separan la depresión del cansancio normal.
    • Fatiga que no mejora con descanso, dificultad para concentrarse o decidir cosas pequeñas.
    • Ansiedad intensa, nerviosismo o miedo sin motivo claro, a veces con sensación de que algo malo le va a pasar al bebé.
    • Cambios en el apetito, en cualquier dirección.
    • Ideas de muerte o de hacerte daño. Este síntoma, por sí solo, obliga a consultar hoy.

    En el modelo cognitivo de Beck, la depresión se organiza alrededor de una visión negativa de uno mismo, en la que la persona se ve como incompetente o como alguien que no merece ser querido, y atribuye lo que sale mal a esos defectos (Beck, Rush, Shaw & Emery, 2024, p. 6). En el posparto esa visión tiene un blanco muy preciso: la madre que crees que deberías ser. Cada noche difícil, cada llanto del bebé que no logras calmar, se lee como una prueba más de que no sirves. Reconocer ese filtro no cura la depresión, pero ayuda a entender por qué la culpa pesa tanto.

    ¿Y los pensamientos de hacerle daño al bebé?

    Muchas madres los tienen y casi ninguna los cuenta. Una revisión de 50 estudios encontró que los pensamientos intrusivos de daño al bebé aparecen en el posparto tanto en mujeres con un trastorno psiquiátrico como sin él, con una frecuencia que en algunos estudios llega al total de las participantes, y concluye de forma consistente que esas intrusiones aisladas no aumentan el riesgo de violencia (Brok et al., 2017). Son pensamientos que asustan porque van en contra de lo que quieres, y buena parte del malestar cede con solo saber que son comunes. Hay más sobre esto en la guía de pensamientos intrusivos. Distinto es cuando la idea de dañar viene con convicción, con voces o con la sensación de que el bebé no es tuyo o está en peligro: eso puede ser una psicosis posparto y es una urgencia.

    ¿Baby blues o depresión posparto? Cómo distinguirlos

    El baby blues (o «maternity blues») es una fase de labilidad emocional de los primeros días después del parto: llanto fácil, irritabilidad, ansiedad, sueño alterado. Un metaanálisis de 26 estudios con 5.667 mujeres lo encontró en el 39 % de las madres (Rezaie-Keikhaie et al., 2020). Suele empezar alrededor del tercer día y se resuelve solo dentro de las dos primeras semanas, sin tratamiento.

    Baby blues Depresión posparto
    Cuándo empieza Primeros 3 a 5 días después del parto En cualquier momento del primer año; muchas veces ya venía del embarazo
    Cuánto dura Horas o días; desaparece antes de las 2 semanas Semanas o meses; no se va sola
    Qué se siente Llanto fácil, altibajos, irritabilidad, con momentos de alegría entre medio Ánimo bajo o vacío la mayor parte del día, sin momentos buenos, o muy pocos
    Disfrutar Se puede, a ratos Cuesta mucho o no se puede, incluido el bebé
    Culpa Ligera, pasajera Persistente y desproporcionada («no sirvo como madre»)
    Sueño Alterado por el bebé No poder dormir aunque el bebé duerma
    Funcionar Se logra, con esfuerzo Cuesta cuidar de una misma o del bebé
    Ideas de hacerse daño No Pueden aparecer; siempre son motivo de consulta inmediata
    Qué hacer Descanso, apoyo, tiempo Consultar y tratar

    Un detalle que ordena las prioridades: tener baby blues no es inocuo. En una cohorte alemana de 853 mujeres, haberlo tenido a las dos semanas multiplicó por 3,8 la probabilidad de una depresión posparto y por 3,9 la de un trastorno de ansiedad en los tres meses siguientes (Reck et al., 2009). Si a las dos semanas los altibajos no se han ido, o van a peor, no es «el blues que se alarga»: es momento de hacer el test y hablar con la matrona o el médico.

    ¿Cuánto dura la depresión posparto?

    Depende de si se trata. «Depresión postparto cuánto dura» es una de las preguntas más buscadas y la respuesta honesta tiene dos partes. La primera: la revisión de los estudios longitudinales publicados entre 1985 y 2012 muestra que la mayoría de las mujeres se recupera, pero en un subgrupo relativamente grande la depresión se vuelve crónica, y hay factores de riesgo conocidos para ese curso (Vliegen et al., 2014). Dejarla estar, esperando que pase como pasó el blues, es la apuesta que más falla.

    La segunda parte es sobre el bebé. Una revisión sistemática de 122 estudios concluye que la depresión posparto no tratada afecta la salud física y psicológica de la madre, su relación de pareja, el vínculo y la lactancia, y también el desarrollo motor, cognitivo, del lenguaje, emocional y social del niño; por eso los autores insisten en detectarla y tratarla lo antes posible (Slomian et al., 2019). Esto no es para asustarte: es para que el «después veo» no gane. Tratarla es cuidar a los dos.

    El protocolo chileno agrega un dato práctico sobre el calendario: la mayoría de los casos aparece durante el primer mes del puerperio o poco después, y los síntomas suelen alcanzar su intensidad máxima entre las 8 y las 12 semanas después del parto (Ministerio de Salud de Chile, 2014). Por eso el control de los 2 meses es el momento en que más vale la pena mirar.

    Test de depresión posparto: qué es la escala de Edimburgo (EPDS)

    La escala de Edimburgo (Edinburgh Postnatal Depression Scale, EPDS) es el test de depresión posparto más usado en el mundo y el que recomienda el MINSAL en Chile. Son 10 preguntas sobre cómo te has sentido en los últimos 7 días, cada una con cuatro alternativas que puntúan de 0 a 3. El total va de 0 a 30. La crearon Cox, Holden y Sagovsky (1987) precisamente porque los cuestionarios de depresión de la época preguntaban por síntomas físicos (cansancio, apetito, sueño) que cualquier madre reciente tiene, con o sin depresión; la EPDS los deja fuera y pregunta por lo que sí discrimina: la capacidad de reír y de disfrutar, la culpa, la ansiedad, la tristeza, el llanto, y la idea de hacerse daño.

    Qué puntaje cuenta. La validación chilena hecha en un consultorio de Santiago encontró que el mejor punto de corte en el posparto es 9/10: con 10 puntos o más la escala detectó al 100 % de las mujeres con depresión, con una especificidad del 80 % (Jadresic et al., 1995). Ese es el corte que usa el protocolo del MINSAL: 10 o más en el posparto sugiere depresión; en el embarazo el corte sube a 13. Y una regla aparte para la pregunta 10, la de hacerse daño: cualquier respuesta distinta de «nunca» requiere evaluación adicional dentro de 24 horas, independiente del total (Ministerio de Salud de Chile, 2014).

    A nivel internacional, el metaanálisis con datos individuales de 15.557 mujeres de 58 estudios calculó que el corte de 11 o más es el que mejor equilibra aciertos y falsas alarmas (sensibilidad 0,81, especificidad 0,88), y que 13 o más es menos sensible (0,66) pero más específico (0,95) (Levis et al., 2020). Traducido: con 10 o más, el sistema chileno prefiere no perderse a nadie y asume que habrá falsos positivos; con 13 o más, la probabilidad de que sea una depresión de verdad es alta. Ninguno de los dos números diagnostica. La escala dice «mira aquí»; el diagnóstico lo hace una entrevista clínica.

    Dos avisos antes del intérprete. El primero, sobre el copyright: los ítems de la escala pertenecen al Royal College of Psychiatrists, que permite a cada profesional fotocopiarla para su propio uso pero exige permiso escrito para republicarla en línea, así que aquí no la reproducimos. La versión chilena, completa y gratuita, está en el anexo 1 del protocolo del MINSAL, y en Chile te la aplican en los controles de los 2 y 6 meses. El segundo: si te la aplicaron en el consultorio, pide tu puntaje. Es tuyo, y saber qué significa es parte de decidir qué hacer.

    Ahora sí. Ingresa tu puntaje total, tu respuesta a la pregunta 10 y en qué momento estás, y el intérprete te dice qué sugiere ese resultado según los cortes chilenos e internacionales. No hay respuestas buenas ni malas; hay un número y lo que conviene hacer con él.

    Intérprete de la escala de Edimburgo (EPDS): ¿qué significa tu puntaje?

    La escala de Edimburgo tiene 10 preguntas sobre los últimos 7 días, cada una puntuada de 0 a 3 (total de 0 a 30). En Chile te la aplican en los controles del embarazo y de los 2 y 6 meses posparto; la hoja oficial está en el anexo 1 del protocolo del MINSAL. Si ya la respondiste, ingresa tu puntaje total, tu respuesta a la pregunta 10 y en qué momento estás, y te decimos qué sugiere ese resultado según los cortes chilenos e internacionales. No es un diagnóstico.

    1. ¿En qué momento respondiste la escala?


    2. ¿Cuál fue tu puntaje total (suma de las 10 preguntas, de 0 a 30)?

    Cada pregunta vale de 0 a 3; el número está impreso junto a cada alternativa en la hoja oficial. Si te la aplicaron en el consultorio, pide tu puntaje.

    3. En la pregunta 10 (la que habla de la idea de hacerte daño), ¿qué marcaste?



    Instrumento: Edinburgh Postnatal Depression Scale, Cox, Holden y Sagovsky (1987), British Journal of Psychiatry, 150(6), 782-786; copyright del Royal College of Psychiatrists, por lo que este intérprete no reproduce las preguntas. Cortes: 10 o más en el posparto (validación chilena de Jadresic, Araya y Jara, 1995, y Protocolo MINSAL 2014), 13 o más en el embarazo (Protocolo MINSAL 2014); 11 o más como mejor equilibrio entre sensibilidad y especificidad y 13 o más como corte más específico en el metaanálisis de Levis et al. (2020). Cualquier respuesta distinta de «nunca» en la pregunta 10 requiere evaluación en 24 horas según el protocolo chileno. Tus respuestas no se envían ni se guardan en ningún servidor.

    Qué hacer: tratamientos que funcionan

    La psicoterapia es el tratamiento de primera línea. El metaanálisis de 43 ensayos clínicos con 6.270 participantes encontró que las intervenciones psicológicas para la depresión perinatal tienen un efecto moderado a grande (g = 0,67): hace falta tratar a poco más de cuatro mujeres para que una mejore gracias a la terapia, y el efecto se mantiene a los 6 y 12 meses. Además mejoraron la ansiedad, el apoyo social, el funcionamiento diario y el estrés con la pareja y con la crianza (Cuijpers et al., 2023). Los autores piden cautela por la variedad entre estudios, pero la dirección es clara y consistente.

    Chile tiene su propio ensayo, y es de los más citados del mundo en este tema. En consultorios de atención primaria de Santiago, 230 madres con depresión mayor fueron asignadas al azar a una intervención multicomponente (grupo psicoeducativo, apoyo para seguir el tratamiento y fármacos solo si hacían falta) o a la atención habitual. A los 3 meses, el puntaje de Edimburgo del grupo tratado había bajado a 8,5 frente a 12,8 en la atención habitual, una diferencia ajustada de 4,5 puntos; a los 6 meses la ventaja se había reducido, pero seguía ahí (Rojas et al., 2007). Lo importante para ti: funcionó en el sistema público chileno, con madres de bajos ingresos, en el consultorio de la esquina.

    Sobre los fármacos, dos ideas del manual de referencia de la terapia cognitiva. Para las mujeres que planean embarazarse o están embarazadas, la terapia cognitiva puede ser la opción más segura, sobre todo en el primer trimestre (Beck, Rush, Shaw & Emery, 2024, p. 321), y es la alternativa para quienes la medicación no es buena opción, como las mujeres embarazadas o que amamantan (Beck et al., 2024, p. 356). Eso no significa que los antidepresivos estén prohibidos en la lactancia: hay opciones compatibles, y en una depresión moderada o grave suelen combinarse. La decisión se toma con el médico, mirando el caso, y no en un foro.

    Qué puedes esperar de la terapia, en concreto:

    • Psicoeducación: entender qué te pasa quita una parte grande de la culpa. Saber que el 39 % tiene blues y que una de cada diez desarrolla depresión cambia el «qué me pasa a mí» por «esto tiene nombre y tratamiento».
    • Activación conductual: recuperar, en dosis pequeñas, cosas que dan algo de placer o de sentido, incluidas las que no tienen que ver con el bebé. Una ducha larga, una conversación, salir a la calle.
    • Trabajo con los pensamientos: la versión de «mala madre» que la depresión te vende se revisa contra los hechos, uno a uno.
    • Sueño: proteger al menos un bloque de sueño seguido, negociando turnos con la pareja o con la red que haya. En la guía de cómo salir de la depresión hay más sobre la parte conductual.
    • Red de apoyo y pareja: la terapia suele incluir a la pareja o a la familia, porque parte del problema está en cuánta ayuda real hay en casa.

    Depresión posparto en Chile: GES, controles y las barreras reales

    La depresión, incluida la del embarazo y el posparto, está cubierta por las Garantías Explícitas en Salud como el problema GES N.º 34, «Depresión en personas de 15 años y más». Cubre a personas de 15 años o más con diagnóstico confirmado de depresión leve, moderada o grave; el tratamiento debe empezar de inmediato desde la confirmación diagnóstica, y la consulta con especialista, cuando corresponde, dentro de 30 días desde la derivación (Superintendencia de Salud, s.f.). El costo para FONASA A, B, C y D es cero; en ISAPRE, un copago del 20 %. El protocolo del MINSAL de 2014 existe justamente para vincular a las mujeres con depresión perinatal a este GES.

    El recorrido en el sistema público es este: la escala de Edimburgo se aplica en el control de embarazo, y en el posparto en los controles de los 2 y 6 meses (en el control de la madre o en el del niño). Con 10 puntos o más, la matrona deriva al equipo de cabecera del CESFAM para confirmación diagnóstica, y con el diagnóstico confirmado se activa el GES (Ministerio de Salud de Chile, 2014). Si a ti no te la aplicaron, puedes pedirla.

    El problema no es la detección, es lo que pasa después. Un estudio cualitativo en seis CESFAM de la Región Metropolitana encontró que el tamizaje universal no se traduce en más mujeres tratadas: las barreras son no saber que lo que tienen es una enfermedad, rechazar las opciones de tratamiento que ofrecen, tener poca red de apoyo, listas de espera largas y descoordinación entre lo clínico y lo administrativo (Rojas et al., 2015). Dos de esas cinco barreras dependen de información, y esta guía intenta cubrirlas. Las otras tres no dependen de ti; si la espera se alarga, la consulta privada (presencial o en línea) es una vía legítima para no perder meses.

    Si necesitas orientación telefónica, Salud Responde del MINSAL atiende las 24 horas en el 600 360 7777. Ante ideas de hacerte daño, la línea *4141 (Hospital Digital) es gratuita y también funciona a toda hora.

    Para la pareja y la familia: cómo ayudar sin empeorar

    Si estás leyendo esto por tu pareja, tu hija o tu hermana, ya hiciste algo que ayuda: tomarlo en serio. Lo que suele funcionar es más simple de lo que parece.

    • Nombrar lo que ves, sin diagnosticar. «Te veo muy triste hace semanas y no sé cómo ayudar» abre más puertas que «tienes depresión posparto».
    • Ofrecer ayuda concreta y de tiempo, no consejos. Hacerse cargo del bebé tres horas seguidas para que duerma vale más que diez frases de ánimo.
    • No minimizar. «Todas las mamás pasan por esto» y «tienes que ser fuerte por tu bebé» son las dos frases que más callan a una mujer con depresión.
    • Acompañar a la consulta, o al menos a pedir la hora. Las barreras que describe el estudio chileno (rechazo del tratamiento, poca red) se vencen en compañía.
    • Cuidarse también. La depresión en la pareja de una madre con depresión posparto es más frecuente de lo que se piensa. Hay una guía completa sobre cómo ayudar a una persona con depresión.

    Cuándo pedir ayuda hoy mismo

    Consulta esta misma semana si los síntomas llevan más de dos semanas, si el puntaje de Edimburgo es de 10 o más, o si te cuesta cuidar de ti misma o del bebé. Consulta hoy, sin esperar a ningún control, si hay ideas de hacerte daño (cualquier respuesta distinta de «nunca» en la pregunta 10), si aparecen ideas extrañas sobre el bebé con convicción, voces, confusión o una energía y una falta de sueño que no parecen tuyas: eso puede ser una psicosis posparto y se atiende en urgencia. En ambos casos, la página de contacto sirve para agendar una primera consulta en línea; si es una urgencia, el servicio de urgencia más cercano o el *4141 van primero.

    Preguntas frecuentes sobre la depresión posparto

    ¿Cuáles son los primeros síntomas de la depresión posparto?

    Los primeros síntomas suelen ser llanto fácil que no se va, irritabilidad, ansiedad y la sensación de no ser capaz de cuidar al bebé. Lo que la distingue del baby blues es que dura más de dos semanas, que cuesta disfrutar de casi todo y que aparece una culpa desproporcionada sobre cómo lo estás haciendo como madre.

    ¿Cómo sé si tengo depresión posparto o solo estoy cansada?

    El cansancio mejora cuando logras dormir; la depresión posparto no. Una señal útil es no poder dormir aunque el bebé duerma. Otras son perder el interés, la culpa constante y sentir que no funcionas. Si eso lleva dos semanas, haz la escala de Edimburgo con tu matrona o pide tu puntaje del control.

    ¿Qué puntaje de la escala de Edimburgo indica depresión posparto?

    En Chile, 10 puntos o más en el posparto sugiere depresión (13 o más en el embarazo), según la validación chilena y el protocolo del MINSAL. Cualquier respuesta distinta de «nunca» en la pregunta 10, sobre hacerse daño, requiere evaluación en 24 horas. El puntaje orienta; el diagnóstico lo confirma una entrevista clínica.

    ¿Cuánto dura la depresión posparto sin tratamiento?

    No hay un plazo fijo. La revisión de los estudios de seguimiento muestra que la mayoría de las mujeres se recupera, pero en un subgrupo grande la depresión se vuelve crónica. Los síntomas suelen ser más intensos entre las 8 y las 12 semanas después del parto. Con tratamiento, la mejoría es medible a los 3 meses.

    ¿La depresión posparto está cubierta por el GES en Chile?

    Sí. Está dentro del problema GES N.º 34, «Depresión en personas de 15 años y más», que cubre la depresión leve, moderada y grave con diagnóstico confirmado. El tratamiento debe empezar de inmediato tras la confirmación y la consulta con especialista, si corresponde, dentro de 30 días. FONASA A a D no paga; ISAPRE tiene copago del 20 %.

    ¿Puedo tomar antidepresivos si estoy amamantando?

    Existen antidepresivos compatibles con la lactancia y en depresiones moderadas o graves suelen combinarse con terapia. El manual de terapia cognitiva de Beck señala que la terapia es la alternativa preferible cuando la medicación no es buena opción, como en el embarazo o la lactancia. La decisión sobre fármacos se toma con el médico, según cada caso.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2024). Cognitive therapy of depression (2.ª ed.). The Guilford Press.

    Brok, E. C., Lok, P., Oosterbaan, D. B., Schene, A. H., Tendolkar, I., & van Eijndhoven, P. F. (2017). Infant-related intrusive thoughts of harm in the postpartum period: A critical review. The Journal of Clinical Psychiatry, 78(8), e913-e923. https://doi.org/10.4088/jcp.16r11083

    Cox, J. L., Holden, J. M., & Sagovsky, R. (1987). Detection of postnatal depression: Development of the 10-item Edinburgh Postnatal Depression Scale. British Journal of Psychiatry, 150(6), 782-786. https://doi.org/10.1192/bjp.150.6.782

    Cuijpers, P., Franco, P., Ciharova, M., Miguel, C., Segre, L., Quero, S., & Karyotaki, E. (2023). Psychological treatment of perinatal depression: A meta-analysis. Psychological Medicine, 53(6), 2596-2608. https://doi.org/10.1017/s0033291721004529

    Ferrari, A. J., Miller, P. A., Shadid, J., Herrera, A. M., Ahmed, S. M., Malpani, P., Noyes, T. S., Chihara, I., McHugh, T. A., Ayu Nanditha, N. G., Vos, T., Kassebaum, N. J., Dirac, M. A., & Santomauro, D. F. (2026). The global prevalence of major depressive disorder during the peripartum period: A systematic review and meta-regression. The Lancet Psychiatry, 13(6), 461-471. https://doi.org/10.1016/s2215-0366(26)00085-4

    Jadresic, E., Araya, R., & Jara, C. (1995). Validation of the Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS) in Chilean postpartum women. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, 16(4), 187-191. https://doi.org/10.3109/01674829509024468

    Levis, B., Negeri, Z., Sun, Y., Benedetti, A., & Thombs, B. D. (2020). Accuracy of the Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS) for screening to detect major depression among pregnant and postpartum women: Systematic review and meta-analysis of individual participant data. BMJ, 371, m4022. https://doi.org/10.1136/bmj.m4022

    Ministerio de Salud de Chile. (2014). Protocolo de detección de la depresión durante el embarazo y el posparto, y apoyo al tratamiento. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2015/09/ProtocoloProgramaEmbarazoypospartofinal12032014-1.pdf

    Reck, C., Stehle, E., Reinig, K., & Mundt, C. (2009). Maternity blues as a predictor of DSM-IV depression and anxiety disorders in the first three months postpartum. Journal of Affective Disorders, 113(1-2), 77-87. https://doi.org/10.1016/j.jad.2008.05.003

    Rezaie-Keikhaie, K., Arbabshastan, M. E., Rafiemanesh, H., Amirshahi, M., Ostadkelayeh, S. M., & Arbabisarjou, A. (2020). Systematic review and meta-analysis of the prevalence of the maternity blues in the postpartum period. Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing, 49(2), 127-136. https://doi.org/10.1016/j.jogn.2020.01.001

    Rojas, G., Fritsch, R., Solis, J., Jadresic, E., Castillo, C., González, M., Guajardo, V., Lewis, G., Peters, T. J., & Araya, R. (2007). Treatment of postnatal depression in low-income mothers in primary-care clinics in Santiago, Chile: A randomised controlled trial. The Lancet, 370(9599), 1629-1637. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(07)61685-7

    Rojas, G., Santelices, M. P., Martínez, P., Tomicic, A., Reinel, M., Olhaberry, M., & Krause, M. (2015). Barreras de acceso a tratamiento de la depresión posparto en Centros de Atención Primaria de la Región Metropolitana: Un estudio cualitativo. Revista Médica de Chile, 143(4), 424-432. https://doi.org/10.4067/s0034-98872015000400002

    Slomian, J., Honvo, G., Emonts, P., Reginster, J. Y., & Bruyère, O. (2019). Consequences of maternal postpartum depression: A systematic review of maternal and infant outcomes. Women's Health, 15, 1745506519844044. https://doi.org/10.1177/1745506519844044

    Superintendencia de Salud. (s.f.). Depresión en personas de 15 años y más (problema GES N.º 34). https://www.superdesalud.gob.cl/orientacion-en-salud/depresion-en-personas-de-15-anos-y-mas/

    Vliegen, N., Casalin, S., & Luyten, P. (2014). The course of postpartum depression: A review of longitudinal studies. Harvard Review of Psychiatry, 22(1), 1-22. https://doi.org/10.1097/hrp.0000000000000013

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

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