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  • Depresión sonriente (smiling depression): qué es y cuándo preocuparse

    Depresión sonriente (smiling depression): qué es y cuándo preocuparse

    Respondes los mensajes, llegas a la hora, te ríes en la reunión y contestas «bien, todo bien» cuando alguien pregunta. Por dentro, cada cosa pesa el doble. La depresión sonriente (smiling depression) es el nombre popular de ese desajuste entre lo que se ve y lo que se vive, y mucha gente busca qué es la depresión sonriente porque se reconoce en la descripción o porque nota algo raro en una persona cercana.

    Esta guía explica qué es la depresión sonriente y qué no es, en qué se parece a la depresión atípica (una confusión muy repetida), por qué alguien llega a esconder lo que siente, qué se sabe de verdad sobre el riesgo suicida (hay un titular alarmista que conviene revisar) y qué ayuda. Todo con la evidencia disponible, que en este tema es bastante más escasa de lo que sugieren las notas de prensa.

    En breve

    La depresión sonriente, a veces llamada depresión oculta, es un término popular, no un diagnóstico, para quien cumple con su vida y muestra buen ánimo en público mientras tiene síntomas depresivos que casi nadie ve. No figura en el DSM-5 ni en la CIE-11. En la práctica se evalúa y se trata como cualquier depresión, y lo que la distingue es el ocultamiento.

    Depresión sonriente: qué es y qué no es

    La depresión sonriente describe a una persona que mantiene el trabajo, los estudios o la vida social, sonríe y bromea, y a la vez vive con ánimo bajo, cansancio, vacío o pérdida de interés. Los síntomas son los de cualquier depresión. Lo que cambia es que se esconden, y por eso el entorno suele ser el último en enterarse.

    Conviene saber que el término tiene poca investigación detrás. Una búsqueda del nombre en inglés (smiling depression) en los títulos de Europe PMC, una de las grandes bases de literatura biomédica, no devolvió ningún estudio el 5 de octubre de 2026. Lo más cercano son dos etiquetas. La «depresión enmascarada» es un término de la psiquiatría de los años sesenta a ochenta. La «depresión de alto funcionamiento» aparece en dos textos de 2025: un estudio descriptivo con 120 participantes (Joseph et al., 2025), que usó cuestionarios creados por los propios autores, y un comentario clínico (Okereke et al., 2025) que pide más reconocimiento de estos casos.

    Sirven para describir el fenómeno, pero sin cifras de frecuencia ni afirmaciones sobre gravedad: en este artículo no se usan para eso.

    ¿Es lo mismo que la depresión atípica?

    Muchas notas de prensa dicen que, «clínicamente», la depresión sonriente es la depresión atípica. La equivalencia no se sostiene, porque son cosas de naturaleza distinta.

    «Con características atípicas» es un especificador del diagnóstico de depresión mayor. Según la revisión de Pae et al. (2009), su rasgo central es la reactividad del ánimo: la persona puede animarse de forma pasajera ante algo positivo. En el texto de terapia cognitiva de Beck y colaboradores (2024) se suman síntomas vegetativos invertidos (dormir de más, comer más, sensación de pesadez en brazos y piernas) y una gran sensibilidad al rechazo. Una revisión de alcance de 2025 (Zahra et al.), con 56 publicaciones, confirma la reactividad del ánimo y los síntomas vegetativos como rasgos distintivos, y advierte que el subtipo está poco investigado y se mide de formas inconsistentes.

    La confusión nace de que la reactividad del ánimo puede hacer que alguien parezca bien en una fiesta o en una reunión. Pero una cosa es un patrón de síntomas y otra es una conducta de ocultar lo que se siente. Una persona con depresión melancólica puede esconderla igual de bien, y alguien con rasgos atípicos puede no esconder nada.

    Depresión atípicaDepresión sonriente
    Qué esEspecificador diagnóstico del DSM-5Término popular, sin definición formal
    Qué la defineReactividad del ánimo más síntomas como hipersomnia, aumento de apetito, pesadez y sensibilidad al rechazoMantener un funcionamiento y una imagen de bienestar mientras se ocultan los síntomas
    InvestigaciónSubtipo estudiado (revisiones de 2009 y 2025)Casi sin estudios con ese nombre
    ¿Pueden coincidir?SíSí

    Sobre la frecuencia del subtipo atípico hay un dato útil. En un estudio con 1.455 pacientes ambulatorios con depresión en España, el 24,7 % cumplía criterios de depresión atípica (Gili et al., 2012). Y sobre el tratamiento, un metaanálisis de datos individuales de cuatro ensayos (805 pacientes) no encontró que la depresión atípica ni la melancólica predijeran o modificaran el resultado de la terapia cognitivo-conductual ni de los antidepresivos (Cuijpers et al., 2017). Tener rasgos atípicos no obliga a elegir un tratamiento distinto.

    ¿Cómo se ve por fuera y cómo se vive por dentro?

    El diagnóstico de un episodio depresivo mayor pide síntomas durante al menos dos semanas, con al menos cinco de nueve síntomas, entre los cuales tiene que estar el ánimo deprimido o la pérdida de interés o placer. La Organización Mundial de la Salud lo distingue de las variaciones normales del ánimo: se trata de un ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas.

    La diferencia en la depresión sonriente está en lo que llega al exterior. Imagina a alguien que termina la jornada, responde con una sonrisa a quien lo saluda y, al llegar a casa, se queda media hora sentado sin poder moverse. Nadie lo vio, y él tampoco lo cuenta.

    Lo que ven los demásLo que puede haber detrás
    Cumple con todo y a tiempoCada tarea cuesta un esfuerzo grande y se hace por exigencia, no por ganas
    Se ríe y participaReactividad del ánimo, o una actuación que deja agotada a la persona después
    Dice «estoy cansado» o «tengo mucho trabajo»Fatiga persistente, sueño que no repara, ánimo bajo que no se nombra
    Cancela planes con pretextosRetiro social discreto
    Está irritable o sarcásticoLa irritabilidad ocupa el lugar de la tristeza visible
    Toma alcohol «para soltarse»Consumo para aguantar situaciones sociales

    Estas señales proceden de la descripción clínica de la terapia cognitiva y de la experiencia general con depresión. Ninguna sale de estudios sobre depresión sonriente, y ninguna por sí sola indica depresión: todas tienen explicaciones más comunes.

    Un rasgo que describen Beck y colaboradores (2024) es la anhedonia en personas que siguen funcionando. En terapia cognitiva se usa un registro de actividades en el que la persona anota, hora a hora, cuánto logro y cuánto placer tuvo en cada una. En quien sigue cumpliendo, ese registro suele mostrar logros aceptables junto a un placer muy bajo, es decir, la vida marcha pero no se siente.

    Si quieres ver cómo se evalúa una depresión en consulta, la guía de evaluación de la depresión lo explica paso a paso, y la guía del trastorno depresivo mayor según el DSM-5 detalla los criterios.

    ¿Por qué alguien esconde que está deprimido?

    Hay varias razones y casi siempre se combinan.

    Estigma. Una revisión sistemática de 144 estudios y 90.189 participantes encontró que el estigma tiene un efecto pequeño a moderado sobre la búsqueda de ayuda (d = -0,27), y que la preocupación por revelar el problema era la barrera de estigma más mencionada. El efecto fue mayor en minorías étnicas, jóvenes, hombres y profesionales de la salud (Clement et al., 2015). Un metaanálisis posterior de 27 estudios matizó que pesan más las actitudes propias hacia la enfermedad mental y hacia pedir ayuda (OR = 0,80) que lo que la persona cree que piensa la sociedad (Schnyder et al., 2017).

    Creencias sobre uno mismo. Desde la terapia cognitiva (Beck et al., 2024; Tolin, 2024), esconder la depresión se entiende como una forma de protegerse de un rechazo que se imagina: «si me ven mal, pensarán que soy débil», «no quiero ser una carga», «tengo que poder con todo». Es una protección que a corto plazo funciona y a largo plazo cuesta cara, porque impide que otros ayuden y confirma la idea de que el verdadero yo no sería aceptado. El perfeccionismo es un terreno fértil para estas creencias, como se explica en la guía sobre perfeccionismo.

    Vergüenza. Según Matos y Pinto-Gouveia (2010), cuando las experiencias de vergüenza se viven como memorias traumáticas, a igual nivel de vergüenza hay más síntomas depresivos, de ansiedad y de estrés.

    Normas sobre mostrar emociones. En el caso de los hombres, una revisión sistemática de 37 estudios concluyó que la conformidad con las normas masculinas tradicionales influye en cómo expresan los síntomas, en su actitud hacia pedir ayuda y en cómo los manejan (Seidler et al., 2016). Hay más en la guía sobre depresión en hombres.

    ¿Esconder lo que sientes empeora la depresión?

    Hay indicios de que esconder las emociones se asocia con más malestar, pero no se puede afirmar que lo cause. Un metaanálisis de 114 estudios halló una asociación de tamaño medio a grande entre la supresión emocional y los síntomas de ansiedad, depresión, alimentación y consumo de sustancias (Aldao et al., 2010). Son estudios de correlación: también puede ocurrir que quien se siente peor oculte más.

    Una revisión sobre la supresión expresiva indica que inhibir la expresión externa no reduce la vivencia interna de la emoción y mantiene alta la activación del cuerpo, además de generar una sensación de inautenticidad (Cutuli, 2014). Y una revisión sistemática comparó depresión y ansiedad social: en la depresión mayor lo característico es usar poco la reevaluación cognitiva, mientras que la supresión pesa más en la fobia social, y los tratamientos mejoran la reevaluación pero no parecen cambiar la supresión (Dryman y Heimberg, 2018).

    La conclusión práctica es modesta. Esconder lo que sientes cuesta energía, aísla y deja sin apoyo, pero no hay datos de que dejar de esconderlo cure la depresión por sí solo.

    ¿Es más peligrosa que otras depresiones?

    Es el titular más repetido: la depresión sonriente sería más peligrosa porque la persona conserva la energía para llevar a cabo un plan suicida. La búsqueda realizada para este artículo no encontró ningún estudio que compare a personas con «depresión sonriente» con otras personas deprimidas en riesgo de suicidio. La idea de la energía conservada es, por ahora, una hipótesis y no un dato.

    Lo que sí está medido apunta a otro problema, la invisibilidad:

    • Un metaanálisis de 94 estudios con más de un millón de participantes encontró que solo el 45,9 % de las personas con ideación o conducta suicida lo había contado a alguien, y que la proporción era menor entre quienes murieron por suicidio (Hallford et al., 2023). Los autores concluyen que entre el 50 y el 60 % no lo cuenta y sigue sin ser identificado.
    • En 171 pacientes psiquiátricos hospitalizados, el 51,5 % ocultó parte de su ideación suicida durante el ingreso (Høyen et al., 2022).
    • En un estudio con 245 adultos jóvenes, la tendencia a esconder lo que angustia se asoció con más suicidalidad, en parte por necesidades interpersonales no cubiertas (Hogge y Blankenship, 2020). Es un estudio de correlación.
    • Un metaanálisis de 15 estudios halló que la anhedonia se asocia con ideación suicida actual, incluso controlando la depresión (Ducasse et al., 2018). Es la pérdida de placer que describen muchas personas que «funcionan por fuera».

    Tener buena cara no protege a nadie, y que la depresión no se note no significa que no haya riesgo. Preguntar con claridad es la herramienta más simple. En un ensayo con 301 estudiantes, responder una escala de ideación suicida no empeoró el ánimo de la mayoría, aunque una minoría sí tuvo algo de malestar (de Beurs et al., 2016). Beck y colaboradores (2024) y Tolin (2024) recomiendan preguntar de forma directa y compasiva, y desmienten que hablar del suicidio ponga la idea en la cabeza de nadie. Más pautas para acompañar en la guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas.

    ¿Cómo saber si es depresión y no solo cansancio o estrés?

    Tres preguntas ayudan a orientarse, aunque ninguna reemplaza una evaluación.

    • ¿Cuánto tiempo llevas así? Un cambio claro durante al menos dos semanas, la mayor parte del día y casi todos los días, es el umbral del episodio depresivo mayor. Si el ánimo bajo dura dos años o más, con altibajos pero sin meses de alivio, el cuadro a considerar es el trastorno depresivo persistente (distimia). Muchas personas que dicen «siempre he sido así» entran aquí; la guía de distimia lo detalla.
    • ¿Qué pasa cuando descansas? Si tras unas vacaciones el agotamiento sigue ahí, junto con vacío o desinterés, conviene mirar más allá del estrés. La comparación entre burnout y depresión está en esta guía.
    • ¿Qué sientes cuando nadie te mira? Si el contraste entre lo que muestras y lo que vives es grande y sostenido, eso ya es información clínica relevante.

    Los cuestionarios sirven para ordenar las ideas y llevar datos a la consulta; el diagnóstico lo hace un profesional. Hay un test breve de ansiedad y depresión en el sitio. Un comentario clínico de 2025 plantea que los instrumentos de cribado podrían tener poca sensibilidad en la depresión de alto funcionamiento (Okereke et al., 2025), pero es una opinión sin datos propios, y por eso la evaluación con un profesional pesa más que el puntaje.

    ¿Qué ayuda de verdad?

    La depresión sonriente se trata como cualquier depresión. La OMS señala que existen tratamientos eficaces para la depresión leve, moderada y grave, con terapias psicológicas como primera línea (activación conductual, terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal, solución de problemas) y antidepresivos añadidos en los casos moderados a graves.

    Un metaanálisis en red de 331 ensayos y 34.285 pacientes concluyó que los principales tipos de psicoterapia para la depresión adulta son eficaces y aceptables, con pocas diferencias entre ellos (Cuijpers et al., 2021). Y una revisión Cochrane de 53 estudios encontró que la activación conductual puede ser más eficaz que el tratamiento habitual, y que no mostró diferencias frente a la terapia cognitivo-conductual en la respuesta a corto plazo (Uphoff et al., 2020). La certeza fue baja o moderada en buena parte de los resultados.

    Para el ocultamiento en sí, los manuales de terapia cognitiva (Beck et al., 2024; Tolin, 2024) describen técnicas concretas:

    • Un registro de actividades con logro y placer, que deja a la vista el contraste entre hacer y disfrutar.
    • La técnica de la flecha descendente, que sigue la cadena «si lloro, lo notarán, pensarán que no puedo, descubrirán que soy inútil» hasta la creencia de fondo.
    • Un análisis de costos y beneficios de «parecer bien ante todos».
    • Experimentos de revelación gradual: contar una dosis pequeña de lo que ocurre a alguien de confianza y comprobar qué pasa de verdad.

    Si el cuadro es crónico, los mismos textos describen una terapia más larga, centrada en las creencias de fondo, con sesiones de mantenimiento después de la mejoría. Son técnicas descritas en manuales, y la búsqueda para este artículo no encontró ensayos que prueben estas adaptaciones en «depresión sonriente» como tal. Se aplican porque funcionan en la depresión en general.

    En Chile, la depresión en personas de 15 años o más está dentro de las garantías GES (problema de salud 34). Para conocer las opciones de psicoterapia, está la guía de terapia para la depresión y la de activación conductual.

    Para empezar basta una frase dicha a una sola persona: «llevo semanas mal y no se lo he dicho a nadie».

    ¿Cómo acompañar a alguien que parece estar bien?

    Si sospechas que alguien cercano está así, estas ideas ayudan:

    • Pregunta con un dato concreto y sin ultimátum: «Te noto más cansado desde hace un mes. ¿Cómo estás de verdad?».
    • Acepta un «bien» sin cerrar la puerta: «Está bien. Si cambia algo, aquí estoy».
    • Evita el «pero si lo tienes todo». Reconocer el malestar sin discutirlo abre más que convencer a la persona de que no debería sentirlo.
    • Si hay señales de desesperanza o frases como «ojalá no despertar», pregunta de forma directa por el suicidio.

    Hay más pautas en la guía de cómo ayudar a una persona con depresión.

    ¿Cuándo pedir ayuda sin esperar?

    Busca ayuda hoy mismo si aparecen pensamientos de morir, de hacerte daño o la sensación de que los demás estarían mejor sin ti. En Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud, gratuita desde celulares y disponible las 24 horas) o a Salud Responde (600 360 7777). Si hay un riesgo inmediato, el SAMU atiende en el 131 o puedes ir al servicio de urgencia más cercano.

    También conviene consultar sin urgencia, pero sin postergar demasiado, si llevas más de dos semanas sintiendo que todo es un esfuerzo, o si el contraste entre tu imagen y tu estado interno ya te desgasta.

    Preguntas frecuentes

    ¿La depresión sonriente es un diagnóstico?

    No. Es un término popular que no aparece en el DSM-5 ni en la CIE-11. Quien lo vive recibe, en la práctica, el diagnóstico de depresión mayor o de trastorno depresivo persistente, a veces con características atípicas. El nombre describe la conducta de ocultar los síntomas; la enfermedad de fondo es una depresión.

    ¿Se puede tener depresión y disfrutar a ratos?

    Sí. Disfrutar un rato no descarta una depresión. El criterio habla de ánimo bajo o pérdida de interés la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Algunas personas, sobre todo con características atípicas, mejoran de forma transitoria ante algo agradable (Pae et al., 2009).

    ¿Cómo sé si tengo depresión sonriente?

    Como no existe una prueba específica, te orientan tres cosas: llevar al menos dos semanas con síntomas depresivos, notar que el contraste entre lo que muestras y lo que vives es grande, y que te cueste decirlo. Una evaluación con un profesional de salud mental permite confirmarlo.

    ¿La depresión sonriente es más peligrosa?

    Su riesgo no se ha comparado con el de otras depresiones en ningún estudio de los que encontró esta revisión. Lo que sí se sabe es que entre el 50 y el 60 % de las personas con ideación suicida no la cuenta (Hallford et al., 2023), así que el riesgo puede pasar inadvertido. Si hay pensamientos de morir, hay que consultar de inmediato.

    ¿Cómo se trata la depresión sonriente?

    Igual que cualquier depresión: psicoterapia (activación conductual o terapia cognitivo-conductual, entre otras), antidepresivos cuando el cuadro es moderado o grave y, a veces, ambos. En terapia se trabaja además lo que sostiene el ocultamiento: las creencias sobre mostrarse débil y el miedo al rechazo.

    Un siguiente paso

    Si llevas tiempo funcionando por fuera y agotado por dentro, una primera consulta sirve para saber si lo que te pasa es depresión y qué hacer con ello, a tu ritmo y sin tener que explicarlo todo de entrada. Puedes escribirnos desde la página de contacto para agendar una hora.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Aldao, A., Nolen-Hoeksema, S., & Schweizer, S. (2010). Emotion-regulation strategies across psychopathology: A meta-analytic review. Clinical Psychology Review, 30(2), 217-237. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2009.11.004

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., Emery, G., DeRubeis, R. J., & Hollon, S. D. (2024). Cognitive therapy of depression (2.ª ed.). Guilford Press.

    Clement, S., Schauman, O., Graham, T., Maggioni, F., Evans-Lacko, S., Bezborodovs, N., Morgan, C., Rüsch, N., Brown, J. S. L., & Thornicroft, G. (2015). What is the impact of mental health-related stigma on help-seeking? A systematic review of quantitative and qualitative studies. Psychological Medicine, 45(1), 11-27. https://doi.org/10.1017/s0033291714000129

    Cuijpers, P., Quero, S., Noma, H., Ciharova, M., Miguel, C., Karyotaki, E., Cipriani, A., Cristea, I. A., & Furukawa, T. A. (2021). Psychotherapies for depression: A network meta-analysis covering efficacy, acceptability and long-term outcomes of all main treatment types. World Psychiatry, 20(2), 283-293. https://doi.org/10.1002/wps.20860

    Cuijpers, P., Weitz, E., Lamers, F., Penninx, B. W., Twisk, J., DeRubeis, R. J., Dimidjian, S., Dunlop, B. W., Jarrett, R. B., Segal, Z. V., & Hollon, S. D. (2017). Melancholic and atypical depression as predictor and moderator of outcome in cognitive behavior therapy and pharmacotherapy for adult depression. Depression and Anxiety, 34(3), 246-256. https://doi.org/10.1002/da.22580

    Cutuli, D. (2014). Cognitive reappraisal and expressive suppression strategies role in the emotion regulation: An overview on their modulatory effects and neural correlates. Frontiers in Systems Neuroscience, 8, 175. https://doi.org/10.3389/fnsys.2014.00175

    de Beurs, D. P., Ghoncheh, R., Geraedts, A. S., & Kerkhof, A. J. F. M. (2016). Psychological distress because of asking about suicidal thoughts: A randomized controlled trial among students. Archives of Suicide Research, 20(2), 153-159. https://doi.org/10.1080/13811118.2015.1004475

    Dryman, M. T., & Heimberg, R. G. (2018). Emotion regulation in social anxiety and depression: A systematic review of expressive suppression and cognitive reappraisal. Clinical Psychology Review, 65, 17-42. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2018.07.004

    Ducasse, D., Loas, G., Dassa, D., Gramaglia, C., Zeppegno, P., Guillaume, S., Olié, E., & Courtet, P. (2018). Anhedonia is associated with suicidal ideation independently of depression: A meta-analysis. Depression and Anxiety, 35(5), 382-392. https://doi.org/10.1002/da.22709

    Gili, M., Roca, M., Armengol, S., Asensio, D., Garcia-Campayo, J., & Parker, G. (2012). Clinical patterns and treatment outcome in patients with melancholic, atypical and non-melancholic depressions. PLoS ONE, 7(10), e48200. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0048200

    Hallford, D. J., Rusanov, D., Winestone, B., Kaplan, R., Fuller-Tyszkiewicz, M., & Melvin, G. (2023). Disclosure of suicidal ideation and behaviours: A systematic review and meta-analysis of prevalence. Clinical Psychology Review, 101, 102272. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2023.102272

    Hogge, I., & Blankenship, P. (2020). Self-concealment and suicidality: Mediating roles of unmet interpersonal needs and attitudes toward help-seeking. Journal of Clinical Psychology, 76(10), 1893-1903. https://doi.org/10.1002/jclp.22964

    Høyen, K. S., Solem, S., Cohen, L. J., Prestmo, A., Hjemdal, O., Vaaler, A. E., Galynker, I., & Torgersen, T. (2022). Non-disclosure of suicidal ideation in psychiatric inpatients: Rates and correlates. Death Studies, 46(8), 1823-1831. https://doi.org/10.1080/07481187.2021.1879317

    Joseph, J. F., Tural, U., Joseph, N. D., Mendoza, T. E., Patel, E., Reifer, R., & Deregnaucourt, M. (2025). Understanding high-functioning depression in adults. Cureus, 17(2), e78891. https://doi.org/10.7759/cureus.78891

    Matos, M., & Pinto-Gouveia, J. (2010). Shame as a traumatic memory. Clinical Psychology & Psychotherapy, 17(4), 299-312. https://doi.org/10.1002/cpp.659

    Okereke, P. U., Umeh, C. V., Okereke, W. O., Ndayambaje, E., Obetta, C. C., Uzor, O. F., & Oduola, O. J. (2025). High-functioning depression: A hidden burden demanding clinical recognition. BJPsych Bulletin, 50(2), 111-113. https://doi.org/10.1192/bjb.2025.10193

    Pae, C.-U., Tharwani, H., Marks, D. M., Masand, P. S., & Patkar, A. A. (2009). Atypical depression: A comprehensive review. CNS Drugs, 23(12), 1023-1037. https://doi.org/10.2165/11310990-000000000-00000

    Schnyder, N., Panczak, R., Groth, N., & Schultze-Lutter, F. (2017). Association between mental health-related stigma and active help-seeking: Systematic review and meta-analysis. British Journal of Psychiatry, 210(4), 261-268. https://doi.org/10.1192/bjp.bp.116.189464

    Seidler, Z. E., Dawes, A. J., Rice, S. M., Oliffe, J. L., & Dhillon, H. M. (2016). The role of masculinity in men’s help-seeking for depression: A systematic review. Clinical Psychology Review, 49, 106-118. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2016.09.002

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2.ª ed.). Guilford Press.

    Uphoff, E., Ekers, D., Robertson, L., Dawson, S., Sanger, E., South, E., Samaan, Z., Richards, D., Meader, N., & Churchill, R. (2020). Behavioural activation therapy for depression in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2020(7), CD013305. https://doi.org/10.1002/14651858.CD013305.pub2

    Zahra, S. M., Whelan, T. A., Henry, D., Pizarro-Campagna, E., Anderson, J. R., & Yang, Y. (2025). Manifestation and measurement of atypical depression: A scoping review. Clinical Psychology & Psychotherapy, 32(4), e70123. https://doi.org/10.1002/cpp.70123

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y bienestar emocional. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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