Alguien te pide que digas en un minuto todos los usos que se te ocurran para un ladrillo. Escribes tres, te quedas en blanco, y de pronto el de al lado ya va por el veinte. ¿Eso dice algo sobre tu creatividad? La psicología lleva décadas intentando responder esa pregunta, y la respuesta es más matizada que cualquier test de creatividad que circule por internet.
Aquí vas a ver cómo se mide la creatividad, qué es el pensamiento divergente, qué pueden y qué no pueden decirte las pruebas, cómo se relaciona la creatividad con la inteligencia y qué sabemos de verdad sobre si se puede entrenar.
Respuesta corta: la creatividad se mide sobre todo con pruebas de pensamiento divergente (generar muchas ideas ante un problema abierto) que se puntúan por fluidez, flexibilidad, originalidad y elaboración. Esas pruebas tienen límites claros y conviene combinarlas con la observación de lo que la persona produce. Sobre el entrenamiento, los metaanálisis muestran mejoras reales en pruebas y tareas de aprendizaje, pero su efecto sobre la conducta creativa cotidiana está menos probado.
¿Qué es el pensamiento divergente?
El pensamiento divergente es la capacidad de generar varias respuestas posibles ante un problema que no tiene una única solución correcta. Su opuesto, el pensamiento convergente, busca la respuesta única y lógica. J. P. Guilford lo llamó “producción divergente” y la usó como definición operativa de la creatividad dentro de su modelo de la estructura del intelecto: transferir información guardada en la memoria para generar muchas posibilidades, propias e inusuales (Colom, 2013).
Las definiciones educativas van en la misma línea. El manual de la Junta de Andalucía para alumnado con altas capacidades la describe como la capacidad de producir ideas y productos no convencionales, adoptar puntos de vista variados ante un mismo problema y generar muchas ideas sobre algo (Barrera Dabrio et al., 2008). Para evaluarla se usan cuatro indicadores clásicos:
- Fluidez: cuántas ideas aparecen.
- Flexibilidad: cuántas categorías distintas abarcan.
- Originalidad: qué tan poco comunes son.
- Elaboración: cuánto detalle les agrega la persona.
¿Cómo se mide la creatividad y cómo se evalúa?
Se mide con pruebas estandarizadas de pensamiento divergente, con tests pensados para el ámbito escolar y con la valoración de lo que la persona produce. Estas son las más descritas en las fuentes de referencia:
- Test de Usos Alternativos (Guilford y colaboradores, 1980): se piden todos los usos inusuales posibles de un objeto común, como el ladrillo del inicio. Mide sobre todo flexibilidad. Dura unos 16 minutos y se aplica desde los 12 años (Colom, 2013).
- Test de Consecuencias: se pide escribir qué pasaría ante situaciones hipotéticas o irreales. Mide fluidez de ideas, originalidad y flexibilidad.
- Test de Fluidez: evalúa la fluidez verbal y asociativa.
- CREA (Inteligencia Creativa): la persona formula preguntas a partir de un material gráfico.
- PIC (Prueba de Imaginación Creativa): entrega índices de creatividad gráfica y narrativa.
Los dos últimos, el CREA y la PIC, se usan en la evaluación psicopedagógica en español (Barrera Dabrio et al., 2008). Las fuentes de referencia insisten además en algo que los tests por sí solos no cubren: mirar también las producciones reales de la persona, como dibujos, textos, inventos o soluciones a juegos.
¿Y el test de las 10 palabras que circula por internet?
Es el Divergent Association Task: se piden 10 palabras lo más distintas entre sí que se te ocurran, y un algoritmo calcula la distancia semántica promedio entre ellas (gato y perro están cerca, gato y dedal están lejos). En un estudio con 8.914 participantes sus puntajes se correlacionaron de moderada a fuertemente con otras dos medidas conocidas de creatividad, y los autores lo proponen como una medida breve y objetiva de pensamiento divergente (Olson et al., 2021). Es una buena muestra de cómo se mide la creatividad hoy, pero sigue midiendo una sola faceta: la de generar ideas distantes entre sí.
Puntuar bien importa tanto como la tarea
Una prueba de usos alternativos se puede corregir de formas muy distintas, y la forma cambia la calidad de la medida. Los métodos tradicionales de originalidad tienen fiabilidad baja y se confunden con la fluidez: quien escribe más ideas parece más original solo por escribir más. Un método más reciente le pide a la persona que elija sus mejores ideas y evalúa solo esas. Un estudio de 2013 mostró que ese método evita mezclar originalidad con fluidez, que la originalidad así medida tuvo buena consistencia interna, y que la validez era mayor con unos 2 a 3 minutos de tarea y alrededor de tres ideas elegidas (Benedek et al., 2013).
¿Qué tanto puedes confiar en un test de creatividad?
Con cautela, y más aún si es uno gratuito de internet. Las fuentes de referencia señalan varios límites:
- Captan una parte del fenómeno. La creatividad real depende también de la persistencia, la motivación interna y rasgos de personalidad como la apertura a la experiencia, que un lápiz y papel no recogen (Colom, 2013).
- El tipo de tarea importa. En las pruebas de Guilford el desempeño cambia según el contenido sea verbal o visual, y las estrategias espontáneas de cada persona (traducir una figura a palabras, por ejemplo) restan pureza a la medida.
- La situación de examen es artificial. Las consignas cerradas y los límites de tiempo pueden inhibir justamente lo que se quiere medir.
- Los tests de CI miden otra cosa. Evalúan aptitudes de rendimiento máximo, un terreno distinto al de la producción divergente.
Hay un dato que ayuda a ponerlo en perspectiva. Un metaanálisis de 120 estudios y más de 52.000 participantes encontró que la creatividad se relaciona de forma modesta con el rendimiento académico (r = 0,22). La relación era más fuerte cuando se medía con tests de creatividad que con autoinformes, y con pruebas verbales más que con figurales (Gajda et al., 2017). Un puntaje de creatividad es una pieza de información, y rara vez dice quién eres como persona creativa.
¿Qué relación hay entre creatividad e inteligencia?
Una relación real, más compleja que el “a más CI, más creatividad”. Guilford planteó que un CI por encima de la media es casi una condición necesaria y no suficiente: ayuda a superar los filtros académicos, pero pasar cierto nivel no garantiza éxito creativo (Colom, 2013). A esa idea se le llamó hipótesis del umbral, y hoy está en discusión.
Un estudio con 297 personas encontró umbrales solo para el potencial creativo (alrededor de 100 puntos de CI para producir dos ideas originales y de 120 para producir muchas) y ninguno para el logro creativo real, que siguió mejorando con más inteligencia incluso en niveles altos (Jauk et al., 2013). En cambio, dos estudios posteriores con más de 400 personas cada uno, analizados con tres métodos distintos, no hallaron ninguna evidencia de umbral, y sus autores recomiendan abandonar la hipótesis (Weiss et al., 2020).
En personalidad, el rasgo que más se asocia con los logros creativos es la apertura a la experiencia, es decir, la curiosidad intelectual y el interés por lo nuevo (Colom, 2013). Para el modelo de los tres anillos de Renzulli, la creatividad es uno de los tres ingredientes de las altas capacidades, junto con la capacidad intelectual y la dedicación a la tarea. Si te interesa ese lado, el artículo sobre altas capacidades y neurodivergencia lo desarrolla.
¿Se puede entrenar la creatividad?
Sí, con matices importantes sobre qué se entrena y qué tanto se nota fuera del programa. La evidencia disponible viene de metaanálisis:
- Metaanálisis clásico. Un análisis de 70 estudios concluyó que los programas de entrenamiento bien diseñados suelen producir mejoras, que se observan en distintos criterios, escenarios y poblaciones y se mantienen al controlar la validez interna de los estudios. Funcionaban mejor los programas centrados en habilidades cognitivas y en las estrategias para aplicarlas, con ejercicios realistas del ámbito de la persona (Scott et al., 2004).
- Niños de primaria. Una revisión sistemática con metaanálisis halló un efecto moderado sobre la creatividad o el pensamiento divergente, aunque la muestra final de estudios de calidad alta fue de solo 6 (Ruiz-del-Pino et al., 2022).
- Adultos en contextos laborales. Un metaanálisis de 2024 estimó un efecto global de g = 0,68 y de g = 0,73 sobre lo aprendido. Sobre la conducta en el trabajo el efecto baja a g = 0,34 y deja de ser significativo, y con evaluación demorada cae de g = 0,86 (medida inmediata) a g = 0,40 (McKay et al., 2024). Los autores señalan que faltan estudios rigurosos que midan la conducta pasado un tiempo.
En conjunto, entrenar la creatividad funciona bastante bien para mejorar el desempeño en tareas y pruebas. Que esa mejora se traduzca en más ideas útiles en tu trabajo o en tu casa dentro de seis meses es algo que, hoy, la evidencia no confirma con la misma firmeza.
¿Y los programas conocidos, como los Seis Sombreros o PROGRESINT?
Las fuentes psicopedagógicas en español describen varios: el programa CORT de pensamiento lateral y los Seis Sombreros para Pensar de Edward de Bono, el programa PROGRESINT (con cuadernillos de pensamiento creativo desde infantil hasta secundaria), el programa SOI de Meeker basado en el modelo de Guilford y el Proyecto Inteligencia Harvard, que incluye una unidad de pensamiento inventivo (Colom, 2013; Barrera Dabrio et al., 2008). Sobre el SOI, Colom (2013) recoge una revisión que lo considera de los mejor fundamentados teóricamente. Pero para CORT, Seis Sombreros y PROGRESINT las fuentes consultadas no traen estudios cuantitativos de eficacia, ni seguimientos sobre si el efecto se mantiene o se transfiere. Son herramientas de aula razonables, aunque no tienen el respaldo de un metaanálisis detrás.
Qué hacer con esto, en la práctica
- Entrena en tu propio dominio. Lo que mejor funcionó en el metaanálisis clásico fueron ejercicios realistas, cercanos a la tarea que quieres mejorar, y no acertijos genéricos.
- Enseña el método, no solo la inspiración. Los programas eficaces trabajaban habilidades cognitivas concretas y estrategias para usarlas.
- Mide lo que importa. Si quieres saber si mejoraste, compara con lo que produces (proyectos, soluciones, textos) y no solo con un puntaje de prueba.
- Cuenta con que se diluye. Los efectos medidos inmediatamente fueron mayores que los medidos más tarde, así que conviene repetir la práctica en vez de hacer un taller único.
¿Cómo se identifica la creatividad en niños?
Con un proceso amplio, no con un solo test. Para el alumnado con altas capacidades, el manual de la Junta de Andalucía recomienda combinar pruebas estandarizadas, observación de la familia y el colegio, y análisis de lo que el niño produce (Barrera Dabrio et al., 2008). En la vida cotidiana se fijan en señales como encontrar varias soluciones a un problema, dar usos inusuales a los objetos, el humor y la imaginación, y la preferencia por tareas nuevas frente a las repetitivas. Si estás pensando en tu hijo o hija, la guía sobre cómo se mide la inteligencia en niños explica qué pruebas existen y qué mide cada una.
Cuándo conviene consultar a un profesional
Un test de creatividad online sirve para entretenerte. Las decisiones sobre ti o sobre tus hijos necesitan una evaluación de verdad. Conviene pedir una evaluación profesional cuando un resultado se va a usar para decidir algo (identificar altas capacidades, adaptar el trabajo escolar de un niño) o cuando la creatividad se mezcla con otro motivo de consulta, por ejemplo un niño muy dotado que se aburre y se frustra en clase. En ese caso, el trabajo es evaluar a la persona completa, no solo su puntaje. Si quieres comentar una duda de este tipo, puedes agendar una consulta.
También puede interesarte cómo se relaciona esto con otras habilidades que sí se entrenan, como el pensamiento crítico, o con las críticas a las inteligencias múltiples de Gardner.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se mide la creatividad?
Con pruebas de pensamiento divergente que piden generar muchas ideas ante un problema abierto, como el test de usos alternativos. Se puntúan por fluidez, flexibilidad, originalidad y elaboración. En el ámbito escolar se usan también el CREA y la PIC, y se recomienda sumar la valoración de lo que la persona produce.
¿Qué es el pensamiento divergente?
Es la capacidad de generar varias respuestas posibles ante un problema sin solución única. Guilford lo llamó producción divergente y lo usó como definición operativa de la creatividad. Se contrapone al pensamiento convergente, que busca una sola respuesta correcta.
¿Un test de creatividad online es confiable?
Vale como referencia orientativa, pero mide una sola faceta (generar ideas) y no captura la persistencia, la motivación ni el contexto en que se crea. Los propios tests formales tienen límites de validez. No sirve para decisiones importantes sobre una persona.
¿Se puede entrenar la creatividad?
Sí. Un metaanálisis de 70 estudios encontró mejoras en programas bien diseñados, sobre todo los que entrenan habilidades cognitivas con ejercicios realistas. El efecto es mayor en tareas y pruebas que en la conducta creativa cotidiana, y baja cuando se evalúa pasado un tiempo.
¿Hay que tener un CI alto para ser creativo?
Un CI medio o alto ayuda, pero la hipótesis de que existe un umbral exacto está en discusión. Un estudio con 297 personas encontró umbrales solo para el potencial creativo, y otro con más de 400 no encontró ninguno. La personalidad, sobre todo la apertura a la experiencia, también pesa.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Referencias
- Barrera Dabrio, Á., Durán Delgado, R., González Japón, J., & Reina Reina, C. L. (2008). Manual de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo por presentar altas capacidades intelectuales. Junta de Andalucía, Consejería de Educación.
- Benedek, M., Mühlmann, C., Jauk, E., & Neubauer, A. C. (2013). Assessment of divergent thinking by means of the subjective top-scoring method: Effects of the number of top-ideas and time-on-task on reliability and validity. Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, 7(4), 341-349. https://doi.org/10.1037/a0033644
- Colom, R. (2013). Psicología de las diferencias individuales: Teoría y práctica. Ediciones Pirámide.
- Gajda, A., Karwowski, M., & Beghetto, R. A. (2017). Creativity and academic achievement: A meta-analysis. Journal of Educational Psychology, 109(2), 269-299. https://doi.org/10.1037/edu0000133
- Jauk, E., Benedek, M., Dunst, B., & Neubauer, A. C. (2013). The relationship between intelligence and creativity: New support for the threshold hypothesis by means of empirical breakpoint detection. Intelligence, 41(4), 212-221. https://doi.org/10.1016/j.intell.2013.03.003
- McKay, A. S., Reiter-Palmon, R., Coombes, S. M. T., & Coombs, J. E. (2024). A meta-analysis of creativity training in organizational settings. Creativity and Innovation Management, 33(4), 587-602. https://doi.org/10.1111/caim.12605
- Olson, J. A., Nahas, J., Chmoulevitch, D., Cropper, S. J., & Webb, M. E. (2021). Naming unrelated words predicts creativity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 118(25), e2022340118. https://doi.org/10.1073/pnas.2022340118
- Ruiz-del-Pino, B., Fernández-Martín, F. D., & Arco-Tirado, J. L. (2022). Creativity training programs in primary education: A systematic review and meta-analysis. Thinking Skills and Creativity, 46, 101172. https://doi.org/10.1016/j.tsc.2022.101172
- Scott, G., Leritz, L. E., & Mumford, M. D. (2004). The effectiveness of creativity training: A quantitative review. Creativity Research Journal, 16(4), 361-388. https://doi.org/10.1080/10400410409534549
- Weiss, S., Steger, D., Schroeders, U., & Wilhelm, O. (2020). A reappraisal of the threshold hypothesis of creativity and intelligence. Journal of Intelligence, 8(4), 38. https://doi.org/10.3390/jintelligence8040038
