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  • Qué es el craving y cómo se maneja

    Qué es el craving y cómo se maneja

    Imagina que llevas semanas sin beber o sin consumir, y una tarde cualquiera el cuerpo te exige la sustancia con una urgencia que parece no tener salida. Eso tiene nombre. Qué es el craving: es el deseo intenso de consumir droga o alcohol, y el DSM-5 lo incluye como uno de los criterios para diagnosticar un trastorno por consumo de sustancias (Vafaie y Kober, 2022). Sube, llega a un punto máximo y baja. Se puede aprender a atravesarlo sin consumir, y más abajo verás cómo, con lo que la investigación respalda de cada técnica y con sus límites.

    Respuesta corta: el craving es el deseo intenso y difícil de controlar de consumir, que suele dispararse ante señales asociadas al consumo (lugares, personas, emociones, el propio objeto). Predice el consumo posterior, pero no lo vuelve inevitable. Ayudan registrar cuándo aparece, cambiar el entorno, esperar antes de decidir, aprender a observar la urgencia sin obedecerla y recibir apoyo profesional.

    ¿Qué es el craving en las adicciones?

    En las adicciones, el craving es un deseo intenso, urgente y difícil de controlar de consumir una sustancia o de repetir una conducta adictiva. Combina pensamientos, emociones y sensaciones corporales, y se activa sobre todo ante señales ligadas al consumo. En el modelo cognitivo-conductual se entiende como una respuesta compleja ante esas señales, que interrumpe el pensamiento normal y activa mucho el cuerpo (Graña y Muñoz-Rivas, 2013).

    Es un concepto más difícil de medir de lo que parece. Una revisión clásica concluyó que no existe una medida perfecta del craving, que el análisis se centra en el autoinforme y que la forma de definirlo rara vez recibe suficiente atención (Sayette et al., 2000). Por eso en investigación y en consulta se complementa lo que la persona cuenta con otros datos, como el momento en que ocurre y qué lo precede.

    ¿Por qué aparece el craving?

    Hay dos mecanismos que se repiten en los manuales de terapia cognitivo-conductual (Graña y Muñoz-Rivas, 2013):

    • Aprendizaje por asociación. Los lugares donde se consumía, la gente, el dinero en la mano, cierta hora del día o emociones como la frustración y la soledad se convierten en señales. Con el tiempo, encontrarse con la señal activa el deseo casi de inmediato.
    • Alivio del malestar. Cuando la sustancia calma la ansiedad o la irritabilidad, el cerebro aprende que consumir es una salida. La próxima vez que aparece ese malestar, el deseo viene con él.

    A esto se suma lo que describe Norman Doidge (2007) sobre el “querer” y el “gustar”. Con el consumo repetido el cerebro necesita cada vez más sustancia para sentir placer, pero los circuitos del deseo se sensibilizan y se disparan con estímulos cada vez menores. Por eso una persona puede sentir un craving enorme por algo que ya casi no disfruta.

    Un estudio con diarios electrónicos en 114 personas con consumo de cocaína y heroína siguió lo que ocurría en las cinco horas previas al deseo y al consumo (Epstein et al., 2009). En ese lapso la mayoría de los doce desencadenantes registrados iba aumentando de forma gradual, y el consumo de cocaína se asoció con claridad a “ver la droga”. El craving suele tener señales que se pueden detectar antes de que llegue a su punto más alto, y eso sirve para anticiparse.

    ¿Cuánto dura un episodio de craving?

    La investigación que revisamos no entrega una cifra que se pueda prometer. Los abstracts de la investigación que revisamos no dan una duración en minutos, y las cifras que circulan en internet suelen venir de reglas prácticas, no de mediciones. Lo que sí se sabe es que el craving tiene un carácter limitado en el tiempo y que fluctúa según la persona y el entorno (Serre et al., 2015).

    En la práctica clínica se usa una imagen: el craving es como una ola que se forma, alcanza una cresta y rompe. Y hay una regla concreta, el contrato de demora, que consiste en acordar esperar al menos 20 minutos antes de actuar mientras se hace otra cosa (Graña y Muñoz-Rivas, 2013). Da un tiempo razonable para que baje la urgencia sin tomar la decisión en el peor momento, aunque no mide cuánto dura el craving.

    ¿El craving predice la recaída?

    Sí, y con bastante consistencia. Un metaanálisis de 237 estudios con más de 51.000 participantes encontró que las señales de consumo y el craving se asociaban con más consumo y recaída después (OR 2,05; IC 95 % 1,94-2,15). Tras corregir por sesgo de publicación, la asociación baja a un OR de 1,31, más modesta pero presente (Vafaie y Kober, 2022). Las asociaciones más fuertes aparecieron con el craving provocado por señales y con mediciones tomadas el mismo día.

    Una revisión de 91 estudios con registros en la vida diaria halló que el 92 % mostraba relación entre craving y consumo, y que el craving predice mejor la recaída cuanto más cerca del consumo se mide (Serre et al., 2015). Ojo con un matiz: el 73 % de esos estudios era con fumadores, así que no todo se extiende por igual a otras sustancias.

    En un estudio con 100 personas en tratamiento ambulatorio, quienes reportaron un aumento del craving tenían unas 14 veces más probabilidad de reportar una recaída en el registro siguiente (Moore et al., 2014). El mismo estudio mostró algo útil para la práctica: quienes afrontaban con distracción y desconexión tenían más riesgo cuando el craving subía, y quienes lo afrontaban con aceptación tenían menos.

    Que el craving prediga la recaída no quiere decir que la cause por sí solo. Es una señal de alarma que se puede leer a tiempo.

    ¿Cómo controlar el craving?

    Ninguna técnica promete eliminar el deseo, y varias tienen un respaldo de investigación más débil de lo que se suele contar. Esta tabla resume lo que se sabe de cada una:

    Técnica Qué haces Qué respaldo tiene
    Registro de situaciones de alto riesgo Anotas cada vez que aparece el deseo: hora, lugar, intensidad (por ejemplo de 1 a 7), estado emocional y qué lo disparó Herramienta estándar de la terapia cognitivo-conductual (Graña y Muñoz-Rivas, 2013); aquí no encontramos un ensayo que la pruebe sola
    Control de estímulos Sacas de casa el alcohol o la parafernalia, cambias rutas y, en los primeros meses, entregas el manejo del dinero a una persona de confianza Parte de los programas de prevención de recaídas (Cox et al., 2013; Graña y Muñoz-Rivas, 2013)
    Demora y respuesta alternativa Esperas 20 minutos y haces algo incompatible con consumir (caminar, llamar a alguien, cambiar de lugar) Regla de la terapia cognitivo-conductual; ojo con la distracción como única herramienta (Moore et al., 2014)
    Observar la urgencia sin obedecerla Ubicas dónde sientes el deseo en el cuerpo, lo describes con detalle y lo dejas pasar sin pelear ni ceder Se enseña dentro de la prevención de recaídas basada en mindfulness; evidencia prometedora, de calidad baja
    Ejercicio físico Una sesión breve de actividad aeróbica cuando sube el deseo Resultados mixtos, ver más abajo

    El registro y el control de estímulos

    El registro convierte un impulso que se vive como imprevisto en un mapa de vulnerabilidades. Con esa información se detectan las decisiones aparentemente inocentes que acercan al riesgo (por ejemplo, volver del trabajo por la calle donde se compraba) y se planifica cómo responder antes de estar en el pico del deseo (Graña y Muñoz-Rivas, 2013). El control de estímulos hace lo mismo sobre el entorno: reduce la exposición a las señales mientras la abstinencia se consolida.

    Esperar antes de decidir

    El contrato de demora es sencillo y exigente a la vez: te comprometes a esperar 20 minutos haciendo algo distinto, sin prometer abstinencia para siempre. Funciona porque separa el deseo de la acción. Úsalo junto con las otras herramientas, no solo. En el estudio de Moore et al. (2014), la distracción y la desconexión como único recurso se asoció con más riesgo de recaída, así que conviene acompañarla de otras estrategias como la aceptación.

    Observar el deseo sin obedecerlo (urge surfing)

    La técnica, ideada por Marlatt y Gordon (1985), consiste en tratar el deseo como una ola. Ubicas en qué parte del cuerpo lo sientes (presión en el pecho, nudo en el estómago, tensión en las manos), lo describes con detalle sin calificarlo de “insoportable” y lo acompañas mientras sube y baja. Lo que se busca es no alimentarlo con pensamientos justificadores ni pelear contra él. La terapia de aceptación y compromiso trabaja una idea parecida: dejar que el impulso esté presente mientras las manos y los pies se dirigen hacia lo que a la persona le importa (Hayes et al., 2012).

    La evidencia sobre estas prácticas es prometedora pero no concluyente:

    • En un ensayo con 286 personas después de un tratamiento por consumo, la prevención de recaídas basada en mindfulness y la cognitivo-conductual redujeron el riesgo de recaída frente al tratamiento habitual a los 6 meses, y a los 12 meses la primera tuvo menos días de consumo que las otras dos (Bowen et al., 2014).
    • Un metaanálisis de 9 ensayos no encontró diferencias en recaída (OR 0,72; IC 95 % 0,46-1,13) y sí un efecto pequeño sobre el craving (diferencia estandarizada de -0,13), con calidad de evidencia baja (Grant et al., 2017).
    • Otro metaanálisis de 17 ensayos estimó una reducción mayor del craving (diferencia estandarizada de -0,70), pero con una inconsistencia muy alta entre estudios, riesgo de sesgo elevado y calidad baja, de modo que sus autores no pueden afirmar que el efecto sea medio o grande (Demina et al., 2023).
    • En 196 adultos tratados con buprenorfina, un grupo de mindfulness no cambió el consumo de opioides frente a un grupo de apoyo, pero redujo más el craving residual (Schuman-Olivier et al., 2025).

    ¿Y el ejercicio?

    Un metaanálisis en red de 44 ensayos con 3.198 personas encontró que el ejercicio multicomponente y el aeróbico eran los que más reducían el craving frente al control, con diferencias según el tipo de sustancia (Li et al., 2026). Una revisión de 6 estudios en jóvenes de 18 a 29 años con consumo problemático de alcohol halló que una sola sesión breve se asociaba a una reducción moderada del craving, con evidencia limitada y a corto plazo (Sampedro-Piquero et al., 2026). Un ensayo hospitalario con 46 adultos que dejaban el cannabis no halló que 35 minutos diarios de bicicleta redujeran el craving más que unos estiramientos suaves (Mills et al., 2026). Sirve probarlo, y conviene no esperar que funcione igual en todos.

    ¿Qué tratamientos ayudan cuando el craving es frecuente?

    Cuando el craving es intenso o frecuente, lo habitual es combinar psicoterapia y, según la sustancia, medicación. La terapia cognitivo-conductual y la prevención de recaídas trabajan el registro, el control de estímulos y las habilidades de afrontamiento que viste arriba. Para el alcohol existen fármacos que un médico puede indicar: un metaanálisis de 64 ensayos encontró que la naltrexona tenía el mayor efecto para reducir el consumo excesivo y el craving, y el acamprosato para mantener la abstinencia (Maisel et al., 2013). Son medicamentos que requieren evaluación médica, y no sirven para lo mismo.

    Sobre las demás sustancias y sobre cuánto tarda en bajar el craving en los primeros meses de abstinencia, los estudios que revisamos no dan una respuesta que se pueda citar con seguridad.

    ¿Qué hacer si el craving aparece y consumes igual?

    Un consumo puntual no cancela el proceso. El modelo de Marlatt y Gordon (1985) describe el efecto de violación de la abstinencia: la culpa y la sensación de haber fracasado alimentan un craving todavía más fuerte y empujan a pasar del tropiezo a la recaída completa. Lo útil en ese momento es parar, anotar qué pasó y retomar el plan. Para el caso del alcohol, la guía de cómo dejar de beber alcohol ayuda a armar ese plan.

    Cuándo pedir ayuda y qué hay en Chile

    Conviene pedir ayuda cuando el craving aparece con frecuencia, cuando has intentado dejar el consumo y no lo logras, o cuando ya hubo recaídas. Si estás pensando en dejar el alcohol o las benzodiacepinas de golpe, antes conviene hablar con un médico, que puede evaluar si la suspensión necesita supervisión.

    SENDA ofrece orientación gratuita por el Fono Drogas y Alcohol 1412, que atiende de lunes a domingo de 8:00 a 20:00 horas y recibe también a familiares (SENDA). Un CESFAM o un médico general es el punto de partida para una evaluación. En menores de 20 años el GES cubre el consumo perjudicial y la dependencia de alcohol y otras drogas; para adultos no hay garantía GES para estos cuadros, y lo detallamos en GES y consumo de drogas en adultos. Si junto con el malestar aparecen ideas de hacerte daño, puedes llamar a la Línea Prevención del Suicidio (asterisco 4141 desde un celular) o al SAMU (131).

    Si acompañas a alguien que vive estos episodios, la guía del programa CRAFT para familias ordena qué decir y qué evitar. Para ver el cuadro completo del tema, está qué es la adicción. Si lo que te interesa es la práctica de observar sensaciones sin reaccionar, parte por mindfulness.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué significa craving?

    Craving es el deseo intenso, urgente y difícil de controlar de consumir una sustancia (alcohol, tabaco, drogas) o repetir una conducta adictiva. Combina pensamientos, emociones y sensaciones del cuerpo, y se dispara ante señales asociadas al consumo. El DSM-5 lo incluye entre los criterios para diagnosticar un trastorno por consumo de sustancias.

    ¿Cuánto dura un craving?

    No existe una cifra que la investigación respalde. Sí se sabe que es un episodio limitado en el tiempo, que fluctúa según la persona y las circunstancias, y que se parece a una ola: sube, llega a un pico y baja. En terapia se usa la regla de esperar al menos 20 minutos antes de actuar, haciendo otra cosa mientras tanto.

    ¿Cómo controlar el craving en el momento?

    Reconoce que es un episodio de craving, sal del lugar de riesgo si puedes, espera 20 minutos antes de decidir y haz algo incompatible con consumir, como caminar o llamar a alguien. Ubica dónde lo sientes en el cuerpo y obsérvalo sin pelear ni ceder. Después anota qué lo disparó para anticiparte la próxima vez.

    ¿El mindfulness o el ejercicio sirven contra el craving?

    Pueden ayudar, con evidencia todavía limitada. Los metaanálisis de mindfulness muestran un efecto pequeño o incierto sobre el craving, de calidad baja, y los de ejercicio muestran reducciones en varios estudios, con resultados mixtos según la sustancia. Funcionan dentro de un plan que incluya terapia y apoyo, y no reemplazan a ese plan.

    ¿Qué hago si siento craving y consumo igual?

    Un consumo puntual no equivale a una recaída total. La culpa suele empeorar el craving, así que lo que ayuda es parar, anotar qué pasó y retomar el plan con apoyo profesional. Hablar con tu terapeuta o tu médico pronto, sin esperar al próximo episodio, evita que el tropiezo se alargue.

    Un siguiente paso

    Si el craving se repite y quieres ordenar qué lo dispara, qué situaciones evitar y qué plan de apoyo te sirve, una evaluación psicológica es un buen punto de partida. Si además hay alcohol o benzodiacepinas de por medio, empieza por la consulta médica. Puedes agendar una consulta y partir por esa conversación.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Bowen, S., Witkiewitz, K., Clifasefi, S. L., Grow, J., Chawla, N., Hsu, S. H., Carroll, H. A., Harrop, E., Collins, S. E., Lustyk, M. K., & Larimer, M. E. (2014). Relative efficacy of mindfulness-based relapse prevention, standard relapse prevention, and treatment as usual for substance use disorders: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry, 71(5), 547-556. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2013.4546

    Cox, W. M., Calamari, J. E., & Langley, M. (2013). Habilidades de afrontamiento para la conducta de beber y asesoramiento motivacional sistemático. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 83-120). Siglo XXI de España Editores.

    Demina, A., Petit, B., Meille, V., & Trojak, B. (2023). Mindfulness interventions for craving reduction in substance use disorders and behavioral addictions: Systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. BMC Neuroscience, 24(1), 55. https://doi.org/10.1186/s12868-023-00821-4

    Doidge, N. (2007). The brain that changes itself: Stories of personal triumph from the frontiers of brain science. Viking Penguin.

    Epstein, D. H., Willner-Reid, J., Vahabzadeh, M., Mezghanni, M., Lin, J.-L., & Preston, K. L. (2009). Real-time electronic diary reports of cue exposure and mood in the hours before cocaine and heroin craving and use. Archives of General Psychiatry, 66(1), 88-94. https://doi.org/10.1001/archgenpsychiatry.2008.509

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (2013). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 161-194). Siglo XXI de España Editores.

    Grant, S., Colaiaco, B., Motala, A., Shanman, R., Booth, M., Sorbero, M., & Hempel, S. (2017). Mindfulness-based relapse prevention for substance use disorders: A systematic review and meta-analysis. Journal of Addiction Medicine, 11(5), 386-396. https://doi.org/10.1097/adm.0000000000000338

    Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2.ª ed.). Guilford Press.

    Li, H., Chen, B., Shao, S., Zhang, J., & Shi, Z. (2026). Comparative effects of different types of exercise interventions on addictive craving, negative affect, and cognitive function in substance use disorder: A substance-subgroup stratified network meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 17, Article 1899323. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1899323

    Maisel, N. C., Blodgett, J. C., Wilbourne, P. L., Humphreys, K., & Finney, J. W. (2013). Meta-analysis of naltrexone and acamprosate for treating alcohol use disorders: When are these medications most helpful? Addiction, 108(2), 275-293. https://doi.org/10.1111/j.1360-0443.2012.04054.x

    Marlatt, G. A., & Gordon, J. R. (Eds.). (1985). Relapse prevention: Maintenance strategies in the treatment of addictive behaviors. Guilford Press.

    Mills, L., Rooney, K., McCartney, D., Murnion, B., Arnold, J. C., Bhardwaj, A., Haber, P. S., Arkell, T., Richards, E., McGregor, I. S., & Lintzeris, N. (2026). The effect of daily aerobic cycling exercise on cannabis withdrawal: An inpatient randomised controlled trial. Scientific Reports, 16(1), 9527. https://doi.org/10.1038/s41598-026-40468-9

    Moore, T. M., Seavey, A., Ritter, K., McNulty, J. K., Gordon, K. C., & Stuart, G. L. (2014). Ecological momentary assessment of the effects of craving and affect on risk for relapse during substance abuse treatment. Psychology of Addictive Behaviors, 28(2), 619-624. https://doi.org/10.1037/a0034127

    Sampedro-Piquero, P., Cordellat-Marzal, A., Dragotti, M., Mandolesi, L., Gigliotta, O., & Moreno-Fernández, R. D. (2026). Acute effects of brief exercise on alcohol craving among young adults with problematic alcohol use: A systematic review. European Journal of Sport Science, 26(10), e70258. https://doi.org/10.1002/ejsc.70258

    Sayette, M. A., Shiffman, S., Tiffany, S. T., Niaura, R. S., Martin, C. S., & Shadel, W. G. (2000). The measurement of drug craving. Addiction, 95(Suppl. 2), S189-S210. https://doi.org/10.1080/09652140050111762

    Schuman-Olivier, Z., Goodman, H., Rosansky, J., Fredericksen, A. K., Barria, J., Parry, G., Sokol, R., Gardiner, P., Lê Cook, B., & Weiss, R. D. (2025). Mindfulness training vs recovery support for opioid use, craving, and anxiety during buprenorphine treatment: A randomized clinical trial. JAMA Network Open, 8(1), e2454950. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2024.54950

    Serre, F., Fatseas, M., Swendsen, J., & Auriacombe, M. (2015). Ecological momentary assessment in the investigation of craving and substance use in daily life: A systematic review. Drug and Alcohol Dependence, 148, 1-20. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2014.12.024

    Vafaie, N., & Kober, H. (2022). Association of drug cues and craving with drug use and relapse: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 79(7), 641-650. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2022.1240

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y bienestar emocional. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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