Hay vínculos que tienen casi todo de una relación (los mensajes de buenos días, las salidas, la intimidad) menos el nombre. Si buscaste situationship qué es porque estás en una, o porque tu cabeza no para de preguntar «¿qué somos?», aquí encuentras lo que la investigación ha podido decir hasta ahora, lo que todavía no sabe y qué puedes hacer con la ambigüedad. Cada dato lleva su estudio. Un aviso desde el principio: el término es popular, no clínico, y la investigación sobre él es muy reciente y escasa.
Respuesta corta: el significado de situationship es el de un vínculo romántico o sexual sin etiqueta ni compromiso claro, que queda a medio camino entre una pareja y algo casual. La palabra es de uso cotidiano, sin definición clínica ni diagnóstico asociado, y lo que la vuelve difícil es la ambigüedad sostenida: cuando una de las dos personas quiere más claridad que la otra, la falta de definición mantiene viva la incertidumbre, y con ella la ansiedad. Conversar «qué somos» sin ultimátum y decidir con lo que respondan es el camino con más respaldo indirecto, aunque ningún ensayo lo ha puesto a prueba.
¿Qué es una situationship? Significado y cómo se ve
Situationship viene de situation y relationship, y la usan sobre todo adultos jóvenes para hablar de un vínculo con intimidad emocional o sexual, sin etiquetas y sin acuerdos claros sobre el futuro. Una revisión sociológica de 2026 (Christensen y Malae, 2026) la describe como una forma liminal: ni plenamente comprometida ni del todo casual. Los autores la explican por el paso de un camino lineal (conocerse, ser pareja, casarse) a trayectorias menos estandarizadas, con cambios sociales, culturales y tecnológicos de por medio. Es una revisión narrativa, sin cifras.
¿Qué tan común es? Hay un solo dato de frecuencia. En un estudio con 261 adultos emergentes estadounidenses (Langlais y Davidson, 2026), el 34,1 % de las últimas tres relaciones románticas que describieron eran situationships. Es una muestra de conveniencia de otro país. No encontré cifras chilenas, así que no sabemos cuántas personas aquí viven algo así.
El mismo grupo de investigación publicó un estudio exploratorio para definir y describir las situationships (Langlais et al., 2024) y otro de métodos mixtos sobre los motivos para estar en una (Langlais et al., 2025). No pude leer sus resultados, y por eso no les atribuyo ningún hallazgo; solo señalo que esa línea de trabajo existe.
Lo que sí se puede describir con apoyo viene de entrevistas a 14 adultos jóvenes australianos de 19 a 25 años (Anderson y Phillips, 2026), que mencionaron cinco temas:
- Confusión sobre qué es el vínculo y límites poco claros.
- Inversión emocional desigual: una persona pone más que la otra.
- La tecnología como facilitadora de evitar el compromiso.
- Valoración de la independencia, vista como un cambio generacional.
- Un impacto psicológico importante que suele invalidarse: el malestar «no cuenta» porque la situationship no se considera una «relación real».
Es un estudio cualitativo con pocas personas: describe vivencias, no mide frecuencias ni causas.
¿En qué se diferencia de una relación, de amigos con beneficios y del ghosting?
De una relación comprometida. Scott Stanley y colegas distinguen entre decidir y deslizarse (Stanley et al., 2010): una pareja avanza en intimidad, sexo o convivencia tomando decisiones explícitas sobre lo que ese paso significa, o lo hace por inercia, sin hablarlo. Es un trabajo teórico sobre parejas que conviven, no un estudio de situationships. Mi lectura es que la situationship se parece mucho a un deslizamiento sin decisión, pero eso es una interpretación del marco, no un hallazgo.
De los amigos con beneficios. En los amigos con beneficios existe, al menos en teoría, un acuerdo de no involucrarse emocionalmente. En dos estudios con 125 y 90 personas (Bisson y Levine, 2009), el 60 % de la primera muestra había tenido una relación así, una preocupación frecuente era que uno quisiera un compromiso que el otro no quería dar, y lo más común era evitar negociar el acuerdo de forma explícita. Los autores concluyen que son relaciones comunes, pero problemáticas por las mismas razones que las hacen atractivas. En una situationship, en cambio, a veces ni siquiera hay acuerdo que romper.
Sobre el bienestar de lo casual hay datos más tranquilizadores. En 1.311 jóvenes de Minnesota (Eisenberg et al., 2009), uno de cada cinco tenía una pareja casual como última pareja, y en los análisis ajustados eso no se asoció con peor bienestar psicológico. Y en 308 universitarios (Owen et al., 2013), la mayoría de los amigos con beneficios siguió como amistad; quienes no, se sentían más engañados, más solos y con más malestar. Ninguno de estos estudios habla de situationships, pero sirven para no patologizar lo casual por sí mismo.
Del ghosting y el breadcrumbing. El ghosting corta la comunicación de golpe; en la situationship el contacto sigue, pero sin definición. Si te interesa lo primero, lo explico en ghosting: por qué duele tanto. Un caso intermedio es el breadcrumbing, que son señales de interés esporádicas («migajas») sin intención de avanzar. En 626 adultos españoles de 18 a 40 años (Navarro et al., 2020), quienes habían vivido breadcrumbing (solo o junto con ghosting) en el último año reportaron menor satisfacción con la vida y más soledad e impotencia, mientras que el ghosting solo no mostró relación significativa con esas medidas. Es un estudio preliminar y de un momento en el tiempo.
¿Por qué una situationship genera tanta ansiedad?
Porque la incertidumbre mantiene el sistema de alerta encendido. Stanley y colegas (2010) describen que una función del compromiso es estabilizar el apego romántico: saber que el otro está y que el «nosotros» tiene futuro baja la vigilancia. Sin esa señal, la mente hace el trabajo de adivinar. Cada silencio, cada demora en responder y cada plan que no se concreta se vuelve información que hay que interpretar.
Se suma un desequilibrio de poder que los libros de pareja llaman principio del menor interés: en un vínculo con compromiso desigual, quien está menos involucrado tiene más control sobre lo que pasa (Bradbury y Karney, 2019). La persona que quiere más queda en una posición de inseguridad. Eso calza con lo que contaron los jóvenes de Anderson y Phillips (2026): dolor real, mezclado con la sensación de que su malestar «no contaba».
Algunos estudios cercanos apuntan en la misma dirección, aunque ninguno mide situationships como tal:
- En dos estudios con solteros jóvenes que salían con personas (Kredl et al., 2025), no tener claro qué se busca en una relación predijo más soledad con el tiempo, y esa soledad explicó menor satisfacción con la vida.
- En 744 adultos emergentes (Beckmeyer y Cromwell, 2019), los solteros muy interesados en tener una relación presentaban más síntomas depresivos que los comprometidos y que los solteros poco interesados. El malestar parece depender más de querer una relación y no tenerla que de estar sin pareja.
- En el estudio de Langlais y Davidson (2026), estar en una situationship se asoció con menor confianza en la pareja, mientras que más comunicación se asoció con más confianza, dentro y fuera de las situationships.
- Un preprint de 2026 (Lin, 2026), que no ha pasado revisión por pares, propone que la ambigüedad emocional en situationships se asocia con apego ansioso y malestar psicológico. Lo cito solo como una pista preliminar.
El apego influye, con una advertencia. La teoría del apego adulto describe que ante una relación sin definir, la persona con apego ansioso tiende a hiperactivarse (vigilar, rumiar, pedir señales, insistir en definir) y la persona con apego evitativo a desactivarse (tomar distancia, evitar hablar del tema). En una revisión sistemática de 11 estudios sobre ghosting (Morales et al., 2025), ser ghosteado se asoció con apego ansioso. Y en un estudio con estudiantes canadienses (Birnie et al., 2009), la evitación del apego se asoció con esperar que las relaciones fracasen y con una aversión al compromiso. Cuando ambos estilos se encuentran, se arma con facilidad un círculo de demanda y retirada (Bradbury y Karney, 2019): quien busca claridad presiona, quien se siente acorralado se aleja, y esa distancia dispara más presión.
La advertencia es que el apego se mide mejor como dos dimensiones continuas (ansiedad y evitación) que como tres etiquetas fijas (Mikulincer y Shaver, 2007), y varía según la relación y el momento. Decir «soy ansioso» y explicar todo con eso sirve poco. Si quieres ampliar, mira estilo de apego y elección de pareja y cómo superar el apego ansioso.
Un último ingrediente es la pasión sin compromiso. En la teoría triangular del amor de Sternberg, la combinación de intimidad y pasión sin compromiso se llama amor romántico, y se describe como intenso pero inestable: la pasión es el componente más volátil y el compromiso es el que amortigua los malos momentos (Sternberg y Sternberg, 2019).
¿Es dañina una situationship o puede estar bien?
Depende de si ambas personas quieren lo mismo. La evidencia sobre lo casual, como vimos, no muestra por sí sola un daño psicológico (Eisenberg et al., 2009). El problema aparece con la asimetría: uno quiere definir y el otro prefiere dejarlo abierto, o lo que uno decía querer al principio cambió y no se conversó.
Un riesgo distinto es el «va y viene». En una muestra de 792 jóvenes adultos (Halpern-Meekin et al., 2013), casi la mitad había vivido una reconciliación con su pareja y más de la mitad de quienes rompieron siguió con sexo con la expareja. Y en 3.176 madres (Halpern-Meekin y Turney, 2023), quienes vivían relaciones de ida y vuelta tenían peor salud mental que las de relaciones estables, con un efecto que persistió cuatro años y era parecido al de quienes terminaron del todo. Esa muestra es de madres con hijos de un estudio longitudinal estadounidense, así que no se puede trasladar a una situationship. Lo que sugiere es que vivir en la inestabilidad, en sí misma, pesa.
Una situationship puede ser una etapa que se aclara, una opción que ambos eligen o una trampa en la que uno se queda esperando. Lo que decide cuál de las tres es la conversación, no el tiempo.
Señales de que la situationship te está costando
Para esto no hay un test con puntaje, porque ningún instrumento validado mide situationships y inventar uno no sería honesto. Observarte sí sirve. Estas preguntas salen de los temas que describen los estudios citados:
- ¿Tu ánimo del día depende de si te escribió o de cómo te respondió?
- ¿Quieres más definición que la otra persona y evitas pedirla por miedo a que se vaya?
- ¿Sientes que tu malestar «no cuenta» porque oficialmente no es una relación?
- ¿Llevas meses sin saber qué esperar, y ya no recuerdas qué querías tú al comenzar?
- ¿Has dejado de conocer a otras personas por si «esto se define»?
Con varias respuestas afirmativas, lo más probable es que la ambigüedad te esté pasando la cuenta y que toque hacer algo con ella.
Cómo conversar «qué somos» sin asustar a la otra persona
Es difícil por un motivo comprensible. En investigaciones sobre comunicación en parejas que están saliendo, la conversación sobre el estatus de la relación fue uno de los temas más evitados (Knobloch y Carpenter-Theune, 2004, citado en Bradbury y Karney, 2019), sobre todo cuando hay mucha incertidumbre. Quien pregunta teme escuchar «no» y perder lo que tiene; quien responde teme sentirse presionado. Lo habitual es que ambos prefieran conservar lo que hay (compañía, atención, afecto) y posterguen la charla, hasta que uno deja de poder.
Ningún ensayo ha probado cómo conversar esto; los pasos que siguen salen de ese marco de decidir en vez de deslizarse y de lo que los jóvenes entrevistados dijeron que hacía avanzar una situationship (disponibilidad emocional, comunicación y compromiso mutuo; Anderson y Phillips, 2026):
- Define primero qué quieres tú. Escríbelo con claridad. Saber qué buscas se asoció a menos soledad con el tiempo (Kredl et al., 2025), y te evita llegar a la conversación esperando que el otro decida por ti.
- Elige un momento y un canal. Mejor en persona o en una llamada, con tiempo, y no justo después de una discusión ni por mensajes a medianoche.
- Habla desde ti, sin acusar. Por ejemplo: «Me gusta lo que tenemos y me di cuenta de que busco algo más definido. Quiero saber qué buscas tú». Evita el «siempre me dejas esperando».
- Pregunta y escucha. El objetivo es saber dónde está el otro, no convencerlo. Un ultimátum convierte la conversación en amenaza y activa justo el círculo de presión y retirada.
- Ten pensado qué harás con cada respuesta. Si coinciden, conversen cómo seguir. Si no coinciden, tú decides si te sirve ese vínculo. Si la respuesta es «no sé», puedes ponerte un plazo propio, y es tuyo, no una amenaza para el otro.
Cuánto tiempo esperar también es una decisión tuya, y conviene tomarla a propósito en vez de por cansancio.
Cómo salir de una situationship si ya sabes que quieres terminarla
Saber que quieres salir ya es una definición. Lo que ayuda es cerrar con claridad (decir que terminas, sin desaparecer, que es justo lo que duele del ghosting), reducir el contacto ambiguo mientras te estabilizas y apoyarte en otras personas. Si notas que repites el mismo tipo de vínculo, o que te cuesta soltar aunque sepas que no te hace bien, te puede servir revisar dependencia emocional y amor propio o el miedo al compromiso, por si la dificultad está del otro lado de la mesa.
¿Tienen que ver las apps de citas?
Probablemente algo, aunque no está probado que causen las situationships. En tres estudios, quienes iban evaluando opciones en una secuencia de perfiles de citas online (Pronk y Denissen, 2020) bajaron en promedio un 27 % la probabilidad de aceptar a alguien desde la primera hasta la última opción, un fenómeno que los autores llaman mentalidad de rechazo. Una revisión sobre citas online (Finkel et al., 2012) también describe que mirar muchos perfiles empuja a evaluar a las personas como opciones comparables, y que eso puede dificultar comprometerse. En las entrevistas de Anderson y Phillips (2026), los jóvenes también señalaron la tecnología como un facilitador de evitar el compromiso.
¿Cuándo conviene consultar a un psicólogo?
Vale la pena pedir ayuda si:
- La ansiedad por el vínculo te quita sueño, concentración o ganas de hacer otras cosas.
- Pasas gran parte del día rumiando mensajes, silencios o lo que la otra persona «quiso decir».
- Repites el mismo patrón con distintas personas y no entiendes por qué.
- Te sientes triste o sola de forma persistente, o con menos valor por cómo te trata esa persona.
- Hay insultos, control o violencia. Eso ya no es ambigüedad: revisa el ciclo de la violencia y busca ayuda.
Si has pensado en hacerte daño, llama de inmediato a la Línea de Prevención del Suicidio, *4141 en Chile, o ve a un servicio de urgencia. Y si ambos quieren aclarar qué viene, terapia de pareja: cuándo ir y cómo saber si tu relación es sana pueden ayudarte a ubicarte.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una situationship?
Es un vínculo romántico o sexual sin etiqueta ni compromiso claro, a medio camino entre una pareja y algo casual. Carece de definición clínica y de diagnóstico asociado. Los estudios la describen como una relación liminal, con límites ambiguos e inversión emocional desigual, común entre adultos jóvenes (Christensen y Malae, 2026; Anderson y Phillips, 2026).
¿Una situationship es una relación?
Se parece a una por el contacto y la intimidad, pero le falta lo que define a una pareja comprometida: una decisión explícita sobre el futuro. Stanley et al. (2010) distinguen entre decidir y deslizarse. Si ambos coinciden en no querer más, puede ser un acuerdo válido; si uno quiere más, es la fuente típica de malestar.
¿Cuánto dura una situationship?
Los datos no fijan una duración normal, pero dan una pista: en solteros jóvenes que salían con personas, no tener claro qué se busca predijo más soledad con el tiempo (Kredl et al., 2025). Más que contar semanas, conviene observar si la ambigüedad te está costando.
¿Por qué me da tanta ansiedad?
La incertidumbre mantiene la mente en alerta, y quien quiere más claridad queda en desventaja de poder (Bradbury y Karney, 2019). El apego ansioso puede agravarlo, porque tiende a vigilar y a pedir señales. No hay estudios que midan ansiedad clínica por situationship; la evidencia es cualitativa y de contextos cercanos.
¿Cómo hablar de «qué somos» sin asustar?
Define primero qué quieres, elige un momento tranquilo, habla desde ti («busco algo más definido, ¿tú qué buscas?») y escucha sin ultimátum. Decide después qué harás con cada respuesta. Esta pregunta es de los temas más evitados en parejas que salen (Knobloch y Carpenter-Theune, 2004, citado en Bradbury y Karney, 2019), así que es normal que cueste.
¿Cuándo conviene terminar una situationship?
Cuando quieres algo distinto a lo que el otro ofrece y ya lo conversaste, o cuando la ambigüedad te daña el ánimo, el sueño o la autoestima. Ninguna regla sirve para todos. Quedarse esperando sin decidir sostiene el malestar; decidir, en cualquier dirección, devuelve el control.
Si la ambigüedad ya te está pesando
Querer claridad en un vínculo es razonable. Si llevas tiempo dándole vueltas, sientes que esto afecta tu ánimo o quieres entender por qué repites este tipo de vínculos, puedes escribirme para agendar una consulta y revisar tu caso con calma, a tu ritmo y sin juicios.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Referencias
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