Etiqueta: calidad del sueño

  • Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Buscaste el cuestionario, encontraste diez PDF distintos y ninguno te dijo qué hacer con el número que te salió. Pasa siempre. Las escalas de sueño circulan por internet como formularios sueltos, sin la mitad que importa: la corrección y la lectura.

    Esta guía ordena las tres escalas que más se piden (la Escala de Somnolencia de Epworth, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh y los cuestionarios de higiene del sueño), explica qué mide cada una y, sobre todo, cómo se interpreta un puntaje del PSQI componente por componente. Más abajo hay una calculadora que hace esa lectura contigo: le entregas tus siete puntajes de componente y te devuelve el global, la banda y qué área concreta está tirando el resultado hacia abajo.

    El dato que viniste a buscar: el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) suma 19 preguntas en siete componentes de 0 a 3 puntos cada uno, que dan un puntaje global de 0 a 21. Un global mayor a 5 identifica a un mal dormidor con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La escala de Epworth mide algo distinto, la somnolencia diurna, y los cuestionarios de higiene miden hábitos, no síntomas.

    ¿Qué mide cada escala del sueño y cuál te corresponde?

    Las tres escalas se confunden porque suenan parecido, pero preguntan cosas diferentes. El PSQI pregunta cómo dormiste el último mes. Epworth pregunta cuánto te duermes de día. Los cuestionarios de higiene preguntan qué haces alrededor de la hora de acostarte. Se pueden puntuar alto o bajo de forma independiente.

    EscalaQué mideÍtems y rangoPunto de corte publicado
    PSQI (Pittsburgh)Calidad del sueño del último mes19 ítems, 7 componentes, global 0-21Global mayor a 5 = mal dormidor
    ESS (Epworth)Probabilidad de quedarse dormido de día8 situaciones, total 0-2410 o más = somnolencia excesiva
    SHI (Índice de Higiene del Sueño)Conductas que ayudan o estorban al sueño13 conductasSin corte diagnóstico; se lee conducta a conducta
    FSS (Escala de Severidad de Fatiga)Fatiga percibida y su impacto9 ítemsSin corte establecido en población sana

    Un ejemplo que se ve seguido en consulta: alguien con PSQI de 12 (calidad de sueño mala) y Epworth de 4 (nada de somnolencia diurna). Suena contradictorio y no lo es. Es el perfil clásico del insomnio, donde el sistema de alerta está tan encendido que la persona ni duerme de noche ni cabecea de día. El patrón inverso, PSQI bajo y Epworth alto, apunta más bien a un sueño de mala calidad que la persona no registra como tal, y ahí lo que corresponde investigar es la respiración durante el sueño.

    ¿Cómo se interpreta el cuestionario de calidad de sueño de Pittsburgh?

    El PSQI se interpreta en dos niveles: el puntaje global, que dice si hay o no un problema, y los siete componentes, que dicen de qué tipo es. La mayoría de los sitios se queda en el primero, que es justamente el menos informativo.

    Lo publicaron Buysse y su equipo en 198990047-4) en Psychiatry Research y desde entonces es el cuestionario de calidad de sueño más usado del mundo. Sus 19 ítems se agrupan en siete componentes, cada uno puntuado de 0 (sin dificultad) a 3 (dificultad severa):

    1. Calidad subjetiva del sueño. Cómo calificarías tu sueño en general.
    2. Latencia del sueño. Cuánto demoras en quedarte dormido.
    3. Duración del sueño. Horas efectivas de sueño.
    4. Eficiencia habitual del sueño. Cuánto del tiempo en cama duermes de verdad.
    5. Perturbaciones del sueño. Despertares por dolor, calor, ruido, ir al baño, pesadillas.
    6. Uso de medicación para dormir.
    7. Disfunción diurna. Somnolencia y falta de energía para lo cotidiano.

    La suma de los siete da el global, entre 0 y 21. En el estudio original, comparando 52 buenos dormidores sanos con 116 malos dormidores (pacientes con depresión y con trastornos del sueño), un global mayor a 5 distinguió unos de otros con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad (kappa = 0,75). Ese es el origen del famoso “más de 5 es mala calidad de sueño”, y viene con una condición que casi nadie menciona: se validó contra población psiquiátrica y de clínica de sueño, no como cribado poblacional.

    Qué significa cada componente cuando está alto

    Aquí está la parte útil. Dos personas con el mismo global de 10 pueden necesitar cosas opuestas:

    • Latencia alta, duración normal. El problema es entrar al sueño. Suele asociarse a activación cognitiva en la cama (la cabeza que arranca al apagar la luz). Responde bien a control de estímulos y a trabajo cognitivo sobre la preocupación por dormir.
    • Eficiencia baja con duración baja. Pasas mucho tiempo en cama para lo poco que duermes. Es el patrón que la restricción de tiempo en cama corrige, y el que más empeora si la persona “compensa” acostándose antes.
    • Perturbaciones altas y el resto normal. Algo está interrumpiendo el sueño desde afuera del insomnio: dolor, reflujo, nicturia, ronquido, un ambiente ruidoso. Hay que buscar la causa, no tratar el insomnio.
    • Uso de medicación alto. Cambia por completo la lectura del resto: los otros componentes ya están medidos bajo el efecto del fármaco.
    • Disfunción diurna alta con lo demás normal. Ojo aquí, porque el cansancio diurno con sueño nocturno aparentemente correcto es una de las puertas de entrada más frecuentes de un cuadro depresivo, no de un trastorno del sueño.

    ¿Por qué el puntaje global del PSQI engaña si lo lees solo?

    Porque el propio instrumento no se comporta como una sola cosa medible. Una revisión sistemática de 45 artículos sobre su dimensionalidad encontró que el PSQI acumula más estructuras factoriales publicadas que cualquier otra escala de sueño, y que 31 de esos 45 estudios ni siquiera aplicaron análisis factorial (Manzar et al., 2018). Traducido: no hay acuerdo sobre qué mide exactamente ese número único.

    El caso más reciente y más grande lo muestra bien. En una evaluación psicométrica con 7.182 mujeres jóvenes en Soweto, el modelo de un solo factor ajustó mal, mientras que los modelos de dos y tres factores ajustaron bien, y los autores terminan recomendando explícitamente interpretar los componentes en vez del puntaje global (Alcock et al., 2026).

    Eso no invalida el instrumento. Una revisión sistemática con metodología COSMIN sobre 37 estudios concluyó que el PSQI tiene fuerte fiabilidad y validez, con validez estructural moderada (Mollayeva et al., 2016). Sirve, y sirve bien, siempre que lo leas como lo que es: un perfil de siete áreas que además da un número resumen.

    Ahora sí, con eso en la cabeza, esta calculadora hace la lectura por componentes. Necesitas tus siete puntajes de componente (los que entrega la hoja de corrección del PSQI), no las respuestas crudas.

    Intérprete del PSQI: qué dice tu puntaje, componente por componente

    Si te aplicaron el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, tienes siete puntajes de componente (de 0 a 3 cada uno) en la hoja de corrección. Ingrésalos aquí y esta herramienta calcula el global y te dice qué área está pesando más. No reproduce el cuestionario: lo interpreta.

    Faltan componentes por completar. Marca los siete para obtener el puntaje global.
    0 / 21 puntos

      Basado en la estructura y el punto de corte publicados por Buysse, Reynolds, Monk, Berman y Kupfer (1989) en Psychiatry Research: global mayor a 5 identificó malos dormidores con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La lectura por componentes sigue la recomendación de Alcock et al. (2026), que desaconseja quedarse solo en el puntaje global.

      Esto es una orientación, no un diagnóstico. Un puntaje alto indica que conviene una evaluación profesional que integre tu historia, tus horarios y, si corresponde, exámenes del sueño. Agendar una evaluación del sueño
      Pintura impresionista de un despertador y un vaso de agua en una mesa de noche al amanecer, escalas de sueno

      ¿Qué mide la escala de Epworth y qué no mide?

      La Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) mide una sola cosa: qué tan probable es que te quedes dormido en ocho situaciones cotidianas, puntuando cada una de 0 a 3, con un total de 0 a 24. Un total de 10 o más se considera somnolencia diurna excesiva y motivo de evaluación, según la ficha del instrumento en BiblioPRO.

      Como medida, es consistente. Un metaanálisis de fiabilidad que reunió 46 publicaciones psicométricas con 92.503 participantes obtuvo un alfa de Cronbach acumulado de 0,82, aunque con heterogeneidad altísima que ni el país, ni el idioma, ni la edad lograron explicar (Gonçalves et al., 2023).

      Lo que la Epworth no hace es detectar apnea, y este es el error más caro que se comete con ella. Un metaanálisis de 34 estudios que comparó los cuestionarios de cribado contra polisomnografía le midió a la Epworth una sensibilidad de 0,48: se le pasa casi la mitad de las personas que sí tienen apnea obstructiva del sueño. El STOP-BANG, en cambio, llegó a 0,89 de sensibilidad (Li et al., 2024). Si tu Epworth dio bajo y roncas, despiertas ahogado o tu pareja describe pausas, el cuestionario no descarta nada y corresponde un estudio de sueño.

      Un detalle práctico para quien repite la escala en el tiempo: la diferencia mínima importante de la Epworth se estimó en 2 puntos a partir de datos individuales de 639 pacientes de tres ensayos aleatorizados (Crook et al., 2019). Bajar de 14 a 13 no significa nada. Bajar de 14 a 11, sí.

      Si lo que te interesa es la somnolencia y no la calidad global del sueño, el artículo del test de Epworth desarrolla ese instrumento en detalle.

      ¿Se pueden descargar en PDF estas escalas del sueño?

      Esta es la pregunta que trae a casi todo el mundo hasta acá, y la respuesta honesta incomoda un poco: estos cuestionarios circulan libremente en internet, pero ninguno de los dos principales es de libre reproducción. Que estén en un buscador no significa que quien los subió tuviera permiso.

      • PSQI. El copyright pertenece a la Universidad de Pittsburgh. Se reimprime sin cargo solo para investigación y docencia no comerciales; para uso comercial la universidad lo licencia mediante pago. La vía correcta es solicitarlo en el sitio oficial del instrumento, que además entrega la hoja de corrección, sin la cual el cuestionario no sirve de nada.
      • Epworth. Copyright de Murray W. Johns. El sitio oficial es explícito en que se requiere licencia para usarla, se pague o no. Las licencias y traducciones las gestiona Mapi Research Trust, y son gratuitas para uso no comercial.

      Por eso esta página explica las escalas, su corrección y su interpretación, y te deriva a la fuente legítima de cada una en vez de alojar una copia. Un profesional que te aplique estas escalas debería tenerlas licenciadas.

      Hay una alternativa gratuita y moderna que casi nadie menciona: el Sleep Condition Indicator (SCI), diseñado directamente sobre los criterios del DSM-5. Una revisión COSMIN y STARD que identificó 285 estudios con más de 720.000 participantes en 13 versiones lingüísticas encontró una estructura estable de dos factores, buen desempeño diagnóstico y un punto de corte recomendado de 16 para cribado de insomnio (Meng et al., 2025).

      Y lo que sí puedes armar hoy mismo sin permiso de nadie es un registro de sueño de dos semanas: hora de acostarte, hora estimada de dormirte, despertares, hora de levantarte, siestas y cómo amaneciste. Es lo primero que pide cualquier evaluación seria, y es información que ningún cuestionario retrospectivo entrega con la misma fidelidad.

      ¿Qué evalúan los cuestionarios de higiene del sueño?

      Los cuestionarios de higiene del sueño miden conductas, no síntomas: siestas, horarios irregulares, cafeína y alcohol cerca de la noche, actividad estimulante en la cama, ambiente del dormitorio. El más usado es el Índice de Higiene del Sueño, de 13 ítems.

      Cuando Mastin, Bryson y Corwyn lo desarrollaron con 632 participantes, encontraron dos cosas que conviene tener claras: las conductas de higiene son bastante estables en el tiempo en población no clínica, y se relacionan fuertemente con la calidad del sueño pero solo de forma modesta con la somnolencia diurna (Mastin et al., 2006). O sea, corregir hábitos mejora cómo duermes bastante más que cuánto cabeceas al día siguiente.

      Aquí viene el matiz que se omite en casi todos los listados de "10 consejos para dormir mejor". La higiene del sueño, sola, es un tratamiento débil para el insomnio ya instalado. Un metaanálisis de 15 estudios comparó educación en higiene del sueño contra terapia cognitivo-conductual para el insomnio: hubo mejoría con la educación, con tamaño de efecto pequeño a mediano, pero fue significativamente menos eficaz que la TCC-I, y la diferencia entre ambas promedió dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      Dos puntos de PSQI, ese es el tamaño real de lo que te estás perdiendo si te quedas en la higiene. Y la TCC-I tiene detrás resultados sólidos: en 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes mejoró la gravedad del insomnio con tamaño de efecto grande (Scott et al., 2025).

      La higiene del sueño es el piso, no el edificio. Ayuda cuando el problema recién empieza y sostiene el resto del tratamiento, pero un insomnio de meses pide bastante más que apagar la pantalla a las once.

      ¿Fatiga o somnolencia? No son lo mismo

      Mucha gente llega diciendo "tengo sueño todo el día" cuando lo que tiene es fatiga. La diferencia es operativa: la somnolencia es la tendencia a quedarse dormido (eso mide Epworth); la fatiga es falta de energía sin necesariamente poder dormirse.

      El instrumento habitual para lo segundo es la Escala de Severidad de Fatiga (FSS), de 9 ítems. Una revisión sistemática con metaanálisis de fiabilidad sobre 59 artículos la respalda como válida y confiable, y deja anotada una limitación honesta que vale para cualquier autoaplicación: falta calcular puntos de corte en personas sanas para saber qué es fatiga normal y qué no (Ruotolo et al., 2025). Interpretá tu resultado como una descripción de intensidad, no como un diagnóstico con umbral.

      ¿Cuándo un puntaje alto apunta a algo psicológico?

      Este es el ángulo que las clínicas del sueño suelen dejar de lado. Un PSQI alto no siempre es un trastorno del sueño primario.

      Tres señales que en consulta hacen mirar hacia el estado de ánimo o la ansiedad antes que hacia la respiración:

      • El componente de disfunción diurna está alto mientras duración y eficiencia se ven razonables.
      • El sueño empeoró en paralelo con desgano, irritabilidad o pérdida de interés en cosas que antes importaban.
      • La persona describe despertar de madrugada sin poder volver a dormirse, con la cabeza ya funcionando a toda velocidad.

      Nada de eso diagnostica nada por sí solo. Es lo que orienta la entrevista. Y funciona en los dos sentidos: dormir mal sostenidamente empeora el ánimo, y el ánimo bajo desorganiza el sueño. Por eso la evaluación decente incluye ambos, y por eso entender qué mantiene el problema (los factores perpetuadores del modelo 3P del insomnio) suele importar más que el puntaje del día.

      Si lo que buscas son los instrumentos específicos para insomnio y no para hábitos generales de sueño, están en la guía de escalas de insomnio ISI, Atenas y PSQI.

      ¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

      Los cuestionarios orientan; no cierran nada. Vale la pena pedir hora cuando:

      • El problema para dormir lleva tres meses o más, al menos tres noches por semana.
      • Hay ronquido fuerte, pausas respiratorias o despertares con ahogo (ahí corresponde evaluación médica del sueño, y puede requerir un especialista en trastornos del sueño).
      • Te quedas dormido conduciendo o en situaciones de riesgo. No es un detalle menor: un metaanálisis de 9 estudios mostró que tratar la apnea con CPAP reduce de forma marcada el riesgo de accidente de tránsito (Tregear et al., 2010).
      • Ya intentaste corregir hábitos durante varias semanas y el puntaje no se mueve.
      • El sueño malo viene acompañado de ánimo bajo, ansiedad intensa o pensamientos de que no vale la pena seguir. Eso se consulta ahora, no en tres meses.

      Para el insomnio crónico, el tratamiento con mejor respaldo no es un fármaco: es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que puede entregarse presencial o por videollamada. La MedlinePlus de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. y la Guía de Práctica Clínica española para el manejo del insomnio en atención primaria coinciden en ese orden.

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuál es el puntaje normal del cuestionario de Pittsburgh? Un puntaje global de 5 o menos se considera calidad de sueño adecuada. Más de 5 identifica a un mal dormidor, con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad según el estudio original de Buysse et al. (1989). El rango total va de 0 a 21 puntos, sumando siete componentes de 0 a 3 cada uno.

      ¿Cómo se calcula el puntaje global del PSQI? Las 19 preguntas se convierten primero en siete puntajes de componente (calidad subjetiva, latencia, duración, eficiencia, perturbaciones, medicación y disfunción diurna), cada uno de 0 a 3 puntos. El global es la suma simple de esos siete componentes y va de 0 a 21. Sin la hoja de corrección oficial no se puede calcular bien.

      ¿Se puede descargar gratis el PSQI o la escala de Epworth en PDF? Ninguna de las dos es de libre reproducción. El PSQI es propiedad de la Universidad de Pittsburgh y se cede gratis solo para uso académico no comercial; la Epworth requiere licencia gestionada por Mapi Research Trust, gratuita para uso no comercial. Se solicitan en sus sitios oficiales.

      ¿Qué diferencia hay entre el PSQI y la escala de Epworth? Miden cosas distintas. El PSQI evalúa la calidad del sueño nocturno del último mes en siete áreas. La escala de Epworth mide la probabilidad de quedarse dormido durante el día en ocho situaciones. Se puede tener PSQI alto con Epworth normal, algo típico del insomnio.

      ¿La higiene del sueño sirve para tratar el insomnio? Ayuda, pero no alcanza sola. Un metaanálisis de 15 estudios encontró que la educación en higiene del sueño mejora el sueño con efecto pequeño a mediano, y resulta claramente inferior a la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, con una diferencia promedio de dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      ¿Un puntaje alto en estas escalas significa que tengo un trastorno del sueño? No. Son instrumentos de cribado y orientación, no diagnósticos. Un puntaje alto indica que vale la pena una evaluación con un profesional, que integrará la historia clínica, el contexto y, cuando corresponda, exámenes específicos como la polisomnografía.

      Dormir mal no se arregla con un cuestionario

      Tener el número es un buen comienzo y no es el tratamiento. Si tu PSQI salió sobre 5, si arrastras semanas de sueño roto o si el cansancio ya te está pasando la cuenta en el trabajo o con tu familia, una consulta permite pasar del puntaje al plan.

      En terapia trabajamos con lo que mantiene el problema hoy: los horarios, la relación con la cama, la preocupación por dormir, el ánimo que empuja y es empujado por el insomnio. Es un tratamiento acotado, con tareas concretas y resultados medibles con estas mismas escalas.

      Agenda una primera sesión de evaluación y revisemos juntos qué te está pasando con el sueño.

      Referencias

      Alcock, S., Beukes, J., Hart, C., Scheuermaier, K., Lye, S. J., & Norris, S. A. (2026). Psychometric evaluation of the Pittsburgh Sleep Quality Index among South African women participating in the Bukhali trial: Healthy Life Trajectories Initiative. Journal of Clinical Sleep Medicine, 22, 131. https://doi.org/10.1007/s44470-026-00146-z

      Buysse, D. J., Reynolds, C. F., Monk, T. H., Berman, S. R., & Kupfer, D. J. (1989). The Pittsburgh Sleep Quality Index: A new instrument for psychiatric practice and research. Psychiatry Research, 28(2), 193-213. https://doi.org/10.1016/0165-1781(89)90047-4

      Chung, K. F., Lee, C. T., Yeung, W. F., Chan, M. S., Chung, E. W., & Lin, W. L. (2018). Sleep hygiene education as a treatment of insomnia: A systematic review and meta-analysis. Family Practice, 35(4), 365-375. https://doi.org/10.1093/fampra/cmx122

      Crook, S., Sievi, N. A., Bloch, K. E., Stradling, J. R., Frei, A., Puhan, M. A., & Kohler, M. (2019). Minimum important difference of the Epworth Sleepiness Scale in obstructive sleep apnoea: Estimation from three randomised controlled trials. Thorax, 74, 390-396. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2018-211959

      Gonçalves, M. T., Malafaia, S., Moutinho Dos Santos, J., Roth, T., & Marques, D. R. (2023). Epworth sleepiness scale: A meta-analytic study on the internal consistency. Sleep Medicine, 109, 261-269. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2023.07.008

      Li, X., Zha, L., Zhou, L., Xu, Y., Li, X., Yang, J., & Li, H. (2024). Diagnostic utility of obstructive sleep apnea screening questionnaires: A comprehensive meta-analysis. Sleep & Breathing, 29, 14. https://doi.org/10.1007/s11325-024-03169-z

      Manzar, M. D., BaHammam, A. S., Hameed, U. A., Spence, D. W., Pandi-Perumal, S. R., Moscovitch, A., & Streiner, D. L. (2018). Dimensionality of the Pittsburgh Sleep Quality Index: A systematic review. Health and Quality of Life Outcomes, 16, 89. https://doi.org/10.1186/s12955-018-0915-x

      Mastin, D. F., Bryson, J., & Corwyn, R. (2006). Assessment of sleep hygiene using the Sleep Hygiene Index. Journal of Behavioral Medicine, 29(3), 223-227. https://doi.org/10.1007/s10865-006-9047-6

      Meng, R., Huang, M., Miller, C. B., Fong, D. Y. T., Gregory, A. M., Pakpour, A. H., & Espie, C. A. (2025). Global perspectives on the Sleep Condition Indicator for DSM-5 insomnia disorder: A COSMIN and STARD systematic review of psychometric and diagnostic performance. BMC Medicine, 23, 542. https://doi.org/10.1186/s12916-025-04285-7

      Mollayeva, T., Thurairajah, P., Burton, K., Mollayeva, S., Shapiro, C. M., & Colantonio, A. (2016). The Pittsburgh Sleep Quality Index as a screening tool for sleep dysfunction in clinical and non-clinical samples: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 25, 52-73. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.01.009

      Ruotolo, I., Carenza, A., Sellitto, G., Simeon, R., Panuccio, F., Marini Padovani, A., & Galeoto, G. (2025). Exploring the psychometric properties of the fatigue severity scale: Results from a systematic review and reliability meta-analysis. Expert Review of Pharmacoeconomics & Outcomes Research, 25, 1021-1036. https://doi.org/10.1080/14737167.2025.2511128

      Scott, A. J., Correa, A. B., Bisby, M. A., Chandra, S. S., Rahimi, M., Christina, S., & Dear, B. F. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in people with chronic disease: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 185, 1350-1361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2025.4610

      Tregear, S., Reston, J., Schoelles, K., & Phillips, B. (2010). Continuous positive airway pressure reduces risk of motor vehicle crash among drivers with obstructive sleep apnea: Systematic review and meta-analysis. Sleep, 33, 1373-1380. https://doi.org/10.1093/sleep/33.10.1373

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.