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  • Resiliencia: Qué Es de Verdad y Cómo Se Mide (Test BRS)

    Resiliencia: Qué Es de Verdad y Cómo Se Mide (Test BRS)

    La palabra resiliencia se gastó. Aparece en charlas de empresa, en perfiles de redes sociales y en frases de taza, casi siempre con el mismo mensaje: aguanta, sonríe, levántate. La resiliencia que estudia la psicología es otra cosa, bastante más modesta y bastante más útil: la capacidad de recuperarte después de un golpe. Y esa sí se puede medir. Este test de resiliencia usa la Brief Resilience Scale (BRS), un cuestionario de seis preguntas creado por Bruce Smith y su equipo en 2008, en la versión adaptada y validada con 1.237 jóvenes chilenos. Tarda dos minutos.

    Antes de responder vale la pena entender qué mide exactamente, de dónde salen las bandas de resultado (baja, media, alta) y por qué esas bandas no son tan fijas como las presentan la mayoría de los tests online. Si tienes prisa, ve directo al test y vuelve después a leer qué significa tu puntaje.

    Respuesta corta: en psicología, la resiliencia es la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad y, en la definición más estricta, la de volver al nivel de funcionamiento previo después de un estresor. La BRS mide justo eso, la recuperación, con seis frases que se responden de 1 a 5. El puntaje es el promedio: por debajo de 3,00 se considera bajo y por encima de 4,30 alto, según los cortes que propusieron sus autores en 2013 a partir de la media de 844 personas. Un puntaje bajo no es un diagnóstico, pero se asocia de forma consistente con más síntomas de ansiedad y depresión.

    Qué es la resiliencia (y qué no es)

    La resiliencia es la capacidad de adaptación positiva ante las adversidades y los ambientes cambiantes. Así la define Sandín (2020, p. 399) en el manual de psicopatología de referencia en español. El término viene de la física, donde nombra la resistencia de un cuerpo a romperse por un golpe y la capacidad de un material para recobrar su forma original (Sandín, 2020, p. 398). Esa segunda imagen, la de recobrar la forma, es la que mejor conserva el sentido original del concepto.

    Conviene separar tres ideas que en el lenguaje corriente se mezclan. Siguiendo la revisión de Becoña (2006, citado en Sandín, 2020, p. 399), la resiliencia se ha usado para nombrar tres fenómenos distintos: desarrollarse bien a pesar de crecer en una situación de alto riesgo, funcionar bien bajo amenaza, y recuperarse de un trauma. Son tres cosas que no necesariamente van juntas. Alguien puede tener una infancia muy protegida, funcionar bien bajo presión y aun así tardar años en recuperarse de una pérdida.

    La ciencia tampoco tiene una sola definición, sino tres, y ese desorden explica buena parte de la confusión. Una revisión sistemática de 26 programas de resiliencia en el trabajo encontró que los estudios la definen como rasgo (una característica de la persona), como proceso (algo dinámico que cambia con el contexto) o como resultado (haber salido bien de algo), y que el 46% de ellos era inconsistente: la definía de una manera, la medía de otra y la entrenaba de una tercera (Hollaar, Kemmere, Kocken y Denktaş, 2025). Para Sandín (2020, p. 399), más que un rasgo fijo es un patrón: un proceso dinámico de adaptación que implica a la vez un proceso y un resultado, y en el que tienen que estar presentes tanto los factores de riesgo como los de protección.

    Hay una definición operativa que sirve para aterrizar todo esto. La revisión Cochrane sobre entrenamiento de resiliencia la resume así: mantener o recuperar rápido la salud mental durante o después de periodos de exposición a estresores (Kunzler et al., 2020). Fíjate en lo que no dice: no dice no sufrir, no dice no quebrarse, no dice sonreír. Dice recuperarse.

    Lo que la resiliencia no es

    Hay tres confusiones que se repiten en casi todo lo que circula sobre el tema, y las tres tienen respuesta en la literatura.

    La primera: resiliencia no es ausencia de malestar. Feldman (2020), en un artículo conceptual publicado en World Psychiatry, criticó que el concepto se defina por negación, como la mera ausencia de síntomas después de un trauma, y propuso anclarlo en tres rasgos positivos: plasticidad, socialidad y sentido. Una persona resiliente se afecta, y mucho. Lo que la distingue es lo que pasa después.

    La segunda: resiliencia no es lo mismo que afrontamiento ni que resistencia. Lazarus y Folkman (1984, p. 175) asociaron la resiliencia con la flexibilidad en el afrontamiento, o sea con la capacidad de cambiar de estrategia según lo que la situación permita, y no con la rigidez de aguantar siempre igual. La resistencia al estrés o hardiness (Kobasa, 1979, citado en Sandín, 2020, p. 398) es un constructo distinto: describe a quien resiste sin quebrarse, mientras que la resiliencia describe a quien se recupera después de quebrarse. Si quieres ver cuál es tu estilo al enfrentar problemas, esa es otra medición, con otro cuestionario, y la encontrarás en el artículo sobre técnicas para manejar el estrés.

    La tercera: resiliencia no es una virtud individual que se tiene o no se tiene. Lazarus y Folkman (1984, p. 299) advertían que juzgar a alguien como “falto de resiliencia” sin conocer las condiciones en que vive es tener solo la mitad de la historia: una persona puede estar funcionando razonablemente bien en un ambiente que le plantea problemas extraordinarios. Una revisión reciente de 17 estudios sobre autolesión y resiliencia hizo la misma crítica desde el otro lado: el concepto se movió hace años de “cualidad del individuo” a “proceso entre sistemas” (biológico, psicológico, social), pero la mayoría de los estudios sigue midiéndola como si fuera un atributo personal (Weedage, Kool-Goudzwaard, Meijnckens, Vermeiren y Boonmann, 2025). Este test tampoco escapa a esa limitación, y lo verás dicho en tu resultado.

    ¿Se puede medir la resiliencia con un test?

    Sí, con instrumentos validados, pero ninguno es el estándar de oro y cada uno mide una cosa algo distinta. Una revisión metodológica de 19 escalas concluyó que todas tenían información psicométrica incompleta y que las tres mejor evaluadas eran la Connor-Davidson (CD-RISC), la Resilience Scale for Adults y la Brief Resilience Scale (Windle, Bennett y Noyes, 2011). Una revisión posterior contó 58 instrumentos distintos que entre todos miden 54 factores protectores diferentes (Terrana y Al-Delaimy, 2023). Cuando un test online te dice “tu nivel de resiliencia”, la pregunta correcta es: ¿resiliencia según qué escala?

    La diferencia más importante es qué mide cada una. Casi todas las escalas de resiliencia miden recursos que hacen posible la resiliencia: optimismo, autoeficacia, apoyo social, sentido de control, tenacidad. La CD-RISC, la más usada, es de ese tipo; también lo es la escala de Wagnild y Young que circula en muchos PDF, y que además es un instrumento con licencia comercial. La BRS es distinta: mide directamente la capacidad de recuperarse, que es la resiliencia en sí misma y no sus ingredientes. Un estudio que aplicó las dos a los mismos estudiantes encontró que la CD-RISC y la BRS se correlacionan mucho pero no son intercambiables: cada una predice por su cuenta la depresión y la satisfacción vital (Ye, Wu, Huang y Yang, 2022).

    Para un test en un sitio web, la BRS tiene tres ventajas prácticas: es corta (seis frases), se distribuye en acceso abierto y sin costo, y tiene una adaptación chilena publicada con datos de referencia. Por eso es la que usa este artículo, y por eso no encontrarás aquí la escala de Wagnild ni la CD-RISC.

    Qué es el test de resiliencia BRS y cómo se puntúa

    La Brief Resilience Scale (BRS) tiene seis frases que se responden en una escala de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de acuerdo). Tres van al derecho y tres al revés; el puntaje es el promedio de las seis, entre 1 y 5. La publicaron Smith y su equipo en 2008 después de probarla en cuatro muestras: dos de estudiantes, una de pacientes cardíacos y una de personas con dolor crónico (Smith et al., 2008). En todas se comportó como una medida única y se relacionó, como se esperaba, con menos ansiedad, menos depresión y menos síntomas físicos, incluso descontando el efecto del optimismo, el apoyo social y otras escalas de resiliencia.

    Las frases 2, 4 y 6 están redactadas en negativo (“tengo dificultad para superar eventos estresantes”) y se invierten antes de promediar: un 1 vale 5 y un 5 vale 1. Ese detalle importa más de lo que parece. En un estudio con 1.023 trabajadores holandeses, una parte respondía las frases directas y las invertidas en la misma dirección, como si no hubiera leído el sentido, y eso distorsionaba la estructura de la escala (Soer et al., 2019). El test de abajo revisa esa consistencia y te avisa si tus respuestas se contradicen.

    La versión en español y la adaptación chilena

    La primera versión en español la validaron Rodríguez-Rey, Alonso-Tapia y Hernansaiz-Garrido (2016) con 620 adultos españoles: buena fiabilidad (alfa de 0,83), una sola dimensión y relaciones coherentes con ansiedad, depresión, estrés percibido y crecimiento postraumático. En Ecuador, la escala mostró propiedades adecuadas en 657 adultos y midió lo mismo en hombres y mujeres (Peña Contreras et al., 2020).

    Lo que usa este test es la adaptación chilena. Hidalgo-Rasmussen, Chávez-Flores, Rojas María y Vilugrón (2021) tradujeron la escala con doble traducción, retrotraducción y entrevistas cognitivas, con autorización escrita de los autores originales, y la aplicaron a 1.237 estudiantes de 18 a 24 años de una universidad de la zona central de Chile. Dos decisiones de traducción son propias del español chileno: “reponerse” en vez de “recuperarse” en cuatro frases, y “superar” en vez de “sobrellevar” en dos, porque el autor de la escala insiste en la recuperación y no en el aguante. El tiempo promedio de respuesta fue de dos minutos. La fiabilidad fue de 0,81 (omega) y la frase 2 fue la que peor funcionó, por admitir dos lecturas.

    Esa muestra chilena deja dos datos de referencia que verás en tu resultado: los hombres promediaron 3,52 y las mujeres 3,24, con diferencias significativas en todas las frases y ninguna diferencia por edad. Un estudio previo del mismo grupo con 1.572 universitarios mexicanos y 1.345 chilenos mostró que la tendencia a responder “de acuerdo” a todo (aquiescencia) afecta de manera distinta a cada país (Hidalgo-Rasmussen y González-Betanzos, 2019). Y un análisis de 10.259 personas de 21 países concluyó que la BRS es fiable, pero que las comparaciones entre países y grupos de edad hay que hacerlas con cautela, porque la escala no mide exactamente lo mismo en todas partes (Zhou y Ma, 2026). Por eso la referencia que más te sirve es la chilena, y por eso el test te la muestra.

    De dónde salen las bandas “baja, media y alta” (y por qué no son sagradas)

    Casi todos los tests de resiliencia online que usan la BRS reportan tres bandas: baja por debajo de 3,00, media entre 3,00 y 4,30, alta por encima de 4,30. Lo que casi ninguno dice es de dónde salen. Esas bandas no están en el artículo original de 2008. Las propusieron Smith, Epstein, Ortiz, Christopher y Tooley (2013) en un capítulo de libro, a partir de la media de una muestra combinada de 844 personas: promedio 3,70, desviación estándar cercana a 0,68, y la convención de considerar bajo o alto lo que queda a más de una desviación estándar de la media. En la práctica, “bajo” significa “en el 16% inferior de esa muestra”, y “alto” el 16% superior.

    Una revisión de 32 estudios que clasificaron puntajes de la BRS encontró que 25 usaron esas bandas fijas y que 17 de ellos las atribuyeron al artículo de 2008, que no las contiene (Queme, 2026; es un preprint, todavía sin revisión por pares). El problema de fondo es aritmético: si una muestra tiene una media más baja que la de Smith, la banda fija clasifica como “bajos” a más personas de esa muestra, sin que sean menos resilientes que nadie. El mismo trabajo recoge que Smith y su equipo publicaron en 2023 normas actualizadas sobre 121 estudios, con siete niveles, en las que “bajo” pasa a ser por debajo de 2,67 y “alto” desde 4,00 (Smith, deCruz-Dixon, Schodt y Torres, 2023).

    ¿Qué hace este test con eso? Te muestra las dos lecturas, la banda de 2013 (que es la que usó la validación chilena) y el nivel según las normas de 2023, y además te ubica respecto del promedio de los jóvenes chilenos. Ninguna de las tres es “la verdad”. Las tres juntas te dicen dónde estás parado respecto de otras personas que respondieron lo mismo.

    Haz el test de resiliencia ahora

    Ahora sí. Piensa en cómo has reaccionado ante las situaciones difíciles de tu vida en general, no solo en la última semana. Responde con calma, sin buscar la respuesta “correcta”: la escala está hecha para captar cómo te recuperas, y no hay forma de responderla mal salvo contradecirse.

    Test de resiliencia (Brief Resilience Scale, 6 frases)

    Usa la siguiente escala y marca, para cada enunciado, qué tan de acuerdo o en desacuerdo estás con él. Piensa en cómo sueles reaccionar ante las situaciones difíciles de tu vida.

    1Totalmente en desacuerdo2En desacuerdo3Neutral4De acuerdo5Totalmente de acuerdo

    Ítems de la Brief Resilience Scale (Smith et al., 2008) en la adaptación chilena de Hidalgo-Rasmussen, Chávez-Flores, Rojas María y Vilugrón (2021), validada con 1.237 jóvenes de 18 a 24 años. Las bandas baja/media/alta son las que propusieron Smith et al. (2013) a partir de la media de 844 personas; los siete niveles son las normas de Smith et al. (2023) sobre 121 estudios, según las reproduce Queme (2026). Es una orientación sobre tu capacidad de recuperarte del estrés, no un diagnóstico: un puntaje bajo se asocia con más síntomas de ansiedad y depresión, pero solo una evaluación profesional puede decir si hay algo que tratar.

    Pintura impresionista de un arbolito joven doblado por el viento enderezandose de nuevo, sobre la resiliencia y el test BRS

    Qué significa tu resultado (y qué no)

    Un puntaje bajo en la BRS no diagnostica nada, pero sí se asocia con más malestar psicológico, y eso es lo que vale la pena mirar. Un meta-análisis de 44 estudios con 51.119 personas estimó que, durante la pandemia, un 27% de las personas tenía resiliencia baja, y un 35% en población general, con cifras mayores en mujeres y en trabajadores de primera línea (Janitra et al., 2023). O sea, estar en la banda baja es algo común, no una rareza.

    Lo que sí es consistente es la relación con los síntomas. Otro meta-análisis del mismo periodo encontró una correlación de -0,42 entre resiliencia y malestar psicológico, parecida en población general, pacientes y personal de salud (Jeamjitvibool, Duangchan, Mousa y Mahikul, 2022). Y las personas con trastornos del ánimo puntúan claramente más bajo que los controles: la diferencia es grande en depresión y aún mayor en trastorno bipolar, según una revisión de 23 estudios (Imran, Tariq, Kapczinski y de Azevedo Cardoso, 2024). En Chile, la validación de la escala mostró correlaciones de 0,24 a 0,48 con las dimensiones de calidad de vida y de -0,29 con las conductas de riesgo suicida (Hidalgo-Rasmussen et al., 2021).

    Hay dos matices que el resultado te va a recordar. El primero: la BRS se mueve con el momento que estás viviendo. En una muestra representativa de 1.128 adultos alemanes, puntuaron más bajo las mujeres, las personas mayores y, sobre todo, quienes tenían más estrés percibido, menos optimismo y menos sensación de control (Kunzler et al., 2018). Si respondes en medio de una crisis, es esperable que salga más bajo que hace un año.

    El segundo matiz es más incómodo. En 655 personas de 76 años seguidas durante tres años, el puntaje de la BRS se explicaba en buena parte por la estabilidad emocional (el reverso del neuroticismo) y por el bienestar, y no predijo quién iba a declinar en cognición o en estado físico (Taylor, Ritchie, Madden y Deary, 2020). Los autores lo dicen sin rodeos: no está claro cuánto de lo que mide la BRS es distinto de la personalidad y del bienestar. Por eso este test te devuelve una orientación y no una etiqueta.

    ¿La resiliencia se puede entrenar?

    Algo, con dos precisiones: los programas mejoran más los ingredientes de la resiliencia (y el estrés) que el puntaje de las escalas, y la calidad de la evidencia es baja. La revisión Cochrane en profesionales de la salud encontró, con 44 ensayos, un efecto moderado sobre la resiliencia (DME 0,45), pequeño sobre la depresión (-0,29), moderado sobre el estrés (-0,61) y ninguno sobre la ansiedad ni el bienestar. Toda la evidencia era de certeza muy baja y sin seguimiento a largo plazo (Kunzler et al., 2020). En estudiantes de medicina, 21 estudios mostraron un efecto pequeño sobre la resiliencia y mediano sobre el estrés, con intervalos de predicción que cruzan el cero: en un estudio nuevo, el efecto podría ser nulo (Sperling et al., 2025).

    El dato más revelador viene de la meditación. Un meta-análisis de 88 ensayos con 8.728 universitarios encontró que las intervenciones basadas solo en meditación mejoraban los factores de resiliencia (DME 0,54) y la salud mental relacionada (0,27), pero no movían de forma concluyente las escalas de resiliencia (-0,11, con un intervalo enorme) (Jacob et al., 2026). Es una buena noticia y una advertencia a la vez: lo que se entrena son los recursos, y el puntaje del test puede tardar en reflejarlo o no reflejarlo nunca.

    ¿Qué recursos? Los mismos que la BRS predice. En dos muestras de la población general alemana, 2.609 personas en total, el puntaje de la BRS fue mayor en quienes afrontaban de forma activa, reinterpretaban en positivo, aceptaban y usaban el humor, y menor en quienes negaban, se desahogaban sin resolver, consumían sustancias o se culpaban (Chmitorz et al., 2018). Son exactamente las estrategias que se trabajan en terapia. La terapia de aceptación y compromiso apunta a la flexibilidad que Lazarus y Folkman (1984, p. 175) ya asociaban con la resiliencia; la terapia cognitivo-conductual trabaja la reinterpretación y la resolución de problemas; y medir tu estrés percibido te dice desde dónde partes.

    Un límite que vale la pena conocer: la historia temprana pesa, pero menos de lo que se cree. Un meta-análisis de 203 estudios con 145.317 adultos encontró que el maltrato en la infancia se asocia con menos resiliencia adulta, con efectos pequeños (correlaciones entre -0,08 y -0,33) y mayores para el abuso y la negligencia emocional (Fares-Otero et al., 2025). Pequeño no significa cero, pero sí significa que una infancia difícil no fija tu puntaje para siempre.

    Cuándo un puntaje bajo merece una consulta

    Un puntaje bajo en la BRS, por sí solo, no es motivo de alarma: como viste, es común, cambia con el momento y se mezcla con el ánimo. Lo que sí merece una evaluación es la combinación de un puntaje bajo con alguna de estas señales:

    • Llevas más de dos semanas con el ánimo bajo, sin ganas o sin disfrutar lo que antes disfrutabas.
    • Después de un golpe (una pérdida, una ruptura, un despido, una enfermedad) sientes que no has vuelto a ser el mismo y ya pasaron meses.
    • Estás usando alcohol, pastillas u otras sustancias para aguantar el día.
    • Te descubres pensando que sería mejor no estar, o que los demás estarían mejor sin ti.

    En el último caso no esperes a una consulta programada: en Chile puedes llamar a Salud Responde (600 360 7777) o a la línea de prevención del suicidio *4141, las 24 horas. Para el resto, una evaluación con un psicólogo permite distinguir entre una recuperación que va lenta y un cuadro de ansiedad o depresión que necesita tratamiento. Si tienes dudas sobre qué es normal y qué no después de un estresor grande, en el artículo sobre estrés crónico encontrarás las señales que lo distinguen del estrés que pasa solo.

    Preguntas frecuentes sobre el test de resiliencia

    ¿Qué es la resiliencia en psicología?

    Es la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad y, en su sentido más estricto, de recuperarse tras un estresor hasta el nivel de funcionamiento previo. No implica no sufrir ni no quebrarse. La ciencia la ha definido como rasgo, como proceso y como resultado, y hoy se la entiende más como un proceso dinámico entre la persona y su entorno que como una cualidad fija.

    ¿Cómo saber si soy una persona resiliente?

    La forma más directa es responder un instrumento validado como la BRS, que pregunta cuánto tardas en reponerte de eventos difíciles. Si tu promedio está por encima de 4,30 en la banda de 2013 o de 4,00 en las normas de 2023, tu recuperación es más rápida que la de la mayoría. Con una salvedad: el puntaje cambia con el momento que vives y se mezcla con tu estado de ánimo.

    ¿Este test de resiliencia gratis es confiable?

    Sí. La Brief Resilience Scale se distribuye en acceso abierto, sin costo, y ha sido evaluada en 21 países, incluida una adaptación chilena con 1.237 jóvenes que obtuvo una fiabilidad de 0,81. Lo que no puede hacer ningún test de seis preguntas es diagnosticar: entrega una orientación sobre tu capacidad de recuperación, no un veredicto sobre tu salud mental.

    ¿Qué diferencia hay entre resiliencia y afrontamiento?

    El afrontamiento es lo que haces frente a un problema (resolver, pedir ayuda, distraerte, negar). La resiliencia es el resultado: cuánto y qué tan rápido te recuperas después. Un afrontamiento flexible, que cambia de estrategia según la situación, se asocia con más resiliencia; la rigidez, con menos. Se miden con cuestionarios distintos.

    ¿La resiliencia se nace o se hace?

    Las dos cosas, y ninguna del todo. La estabilidad emocional, que tiene un componente heredado, explica parte del puntaje. Pero los programas de entrenamiento mejoran los recursos que la sostienen (afrontamiento activo, aceptación, reinterpretación) con efectos pequeños a moderados, y una infancia difícil se asocia con menos resiliencia adulta solo con efectos pequeños. Nada de eso fija el puntaje para siempre.

    ¿Por qué este test no usa la escala de resiliencia de Wagnild y Young?

    Porque es un instrumento con licencia comercial que no puede reproducirse sin permiso, y porque mide recursos (autoconfianza, sentido, ecuanimidad) más que la recuperación en sí. La BRS mide directamente la capacidad de reponerse, se distribuye en acceso abierto y tiene datos de referencia chilenos publicados. Puedes leer más sobre cómo se evalúa la resiliencia en general en la guía sobre los principios de la evaluación de la resiliencia.

    Lo que conviene hacer con tu puntaje

    Si te salió alto, tienes una recuperación rápida y probablemente un repertorio de afrontamiento flexible; cuídalo, porque el puntaje baja cuando el estrés sube. Si te salió medio, estás donde está la mayoría de los jóvenes chilenos que respondieron esta escala. Si te salió bajo, no te pongas una etiqueta: mira el momento en que lo respondiste y, si además reconoces alguna de las señales de arriba, consulta.

    La resiliencia que sirve no es la del eslogan. Es la que se construye con estrategias concretas, con apoyo y, cuando hace falta, con tratamiento. Si tu resultado te dejó pensando o si llevas tiempo sin lograr reponerte de algo, agenda una consulta online: trabajamos sobre los recursos que la evidencia muestra que sí se mueven, y a tu ritmo.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Chmitorz, A., Wenzel, M., Stieglitz, R.-D., Kunzler, A., Bagusat, C., Helmreich, I., Gerlicher, A., Kampa, M., Kubiak, T., Kalisch, R., Lieb, K., & Tüscher, O. (2018). Population-based validation of a German version of the Brief Resilience Scale. PLoS ONE, 13(2), e0192761. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0192761

    Fares-Otero, N. E., Carranza-Neira, J., Womersley, J. S., Stegemann, A., Schalinski, I., Vieta, E., Spies, G., & Seedat, S. (2025). Child maltreatment and resilience in adulthood: A systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e163. https://doi.org/10.1017/s0033291725001205

    Feldman, R. (2020). What is resilience: An affiliative neuroscience approach. World Psychiatry, 19(2), 132-150. https://doi.org/10.1002/wps.20729

    Hidalgo-Rasmussen, C. A., Chávez-Flores, Y. V., Rojas María, J., & Vilugrón, F. (2021). Adaptación transcultural y validación de la Brief Resilience Scale (BRS) para jóvenes chilenos. Anales de Psicología, 37(2), 243-252. https://doi.org/10.6018/analesps.412931

    Hidalgo-Rasmussen, C. A., & González-Betanzos, F. (2019). El tratamiento de la aquiescencia y la estructura factorial de la Escala Breve de Resiliencia (BRS) en estudiantes universitarios mexicanos y chilenos. Anales de Psicología, 35(1), 26-32. https://doi.org/10.6018/analesps.35.1.297781

    Hollaar, M. H. L., Kemmere, B., Kocken, P. L., & Denktaş, S. (2025). Resilience-based interventions in the public sector workplace: A systematic review. BMC Public Health, 25, 350. https://doi.org/10.1186/s12889-024-21177-2

    Imran, A., Tariq, S., Kapczinski, F., & de Azevedo Cardoso, T. (2024). Psychological resilience and mood disorders: A systematic review and meta-analysis. Trends in Psychiatry and Psychotherapy, 46, e20220524. https://doi.org/10.47626/2237-6089-2022-0524

    Jacob, R., Ortolano, L. C., Dicks, T., Kemmerer, P., Reichel, J. L., Eggert, V., Rigotti, T., & Dietz, P. (2026). Impact of meditation-only interventions on university students’ resilience: A pairwise and network meta-analysis of randomised actively and passively controlled trials. Applied Psychology: Health and Well-Being, 18(3), e70152. https://doi.org/10.1111/aphw.70152

    Janitra, F. E., Jen, H.-J., Chu, H., Chen, R., Pien, L.-C., Liu, D., Lai, Y.-J., Banda, K. J., Lee, T.-Y., Lin, H.-C., Chang, C.-Y., & Chou, K.-R. (2023). Global prevalence of low resilience among the general population and health professionals during the COVID-19 pandemic: A meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 332, 29-46. https://doi.org/10.1016/j.jad.2023.03.077

    Jeamjitvibool, T., Duangchan, C., Mousa, A., & Mahikul, W. (2022). The association between resilience and psychological distress during the COVID-19 pandemic: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(22), 14854. https://doi.org/10.3390/ijerph192214854

    Kunzler, A. M., Chmitorz, A., Bagusat, C., Kaluza, A. J., Hoffmann, I., Schäfer, M., Quiring, O., Rigotti, T., Kalisch, R., Tüscher, O., Franke, A. G., van Dick, R., & Lieb, K. (2018). Construct validity and population-based norms of the German Brief Resilience Scale (BRS). European Journal of Health Psychology, 25(3), 107-117. https://doi.org/10.1027/2512-8442/a000016

    Kunzler, A. M., Helmreich, I., Chmitorz, A., König, J., Binder, H., Wessa, M., & Lieb, K. (2020). Psychological interventions to foster resilience in healthcare professionals. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2020(7), CD012527. https://doi.org/10.1002/14651858.cd012527.pub2

    Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. Springer.

    Peña Contreras, E. K., Lima Castro, S. E., Arias Medina, W. P., Bueno Pacheco, G. A., Aguilar Sizer, M. E., & Cabrera Vélez, M. M. (2020). Propiedades psicométricas de la Escala Breve de Resiliencia (BRS) en el contexto ecuatoriano. Revista Evaluar, 20(3), 83-98. https://doi.org/10.35670/1667-4545.v20.n3.31715

    Queme, B. (2026). Low resilience or low sample mean? Misattribution and misapplication of Brief Resilience Scale cutpoints [Preprint, sin revisión por pares]. PsyArXiv. https://doi.org/10.31234/osf.io/m4yfu_v1

    Rodríguez-Rey, R., Alonso-Tapia, J., & Hernansaiz-Garrido, H. (2016). Reliability and validity of the Brief Resilience Scale (BRS) Spanish version. Psychological Assessment, 28(5), e101-e110. https://doi.org/10.1037/pas0000191

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

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