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  • Anorexia atípica: síntomas y por qué no se nota a simple vista

    Anorexia atípica: síntomas y por qué no se nota a simple vista

    Si llegaste buscando información sobre la anorexia atípica, probablemente algo no te cuadra. Alguien come cada vez menos, cuenta, evita las comidas con otros, entrena aunque esté agotado, y sin embargo su peso “se ve normal”. A veces hasta lo felicitan por haber bajado. La anorexia atípica es exactamente eso: el mismo cuadro de la anorexia nerviosa, con la misma restricción y el mismo miedo a engordar, pero con un peso que sigue dentro o por encima de lo esperado.

    Aquí vas a ver qué criterios del DSM-5 cumple, qué síntomas buscar, por qué pasa desapercibida, qué dicen los estudios sobre su gravedad y cuándo conviene consultar. Las cifras salen de revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios clínicos, y cuando la evidencia es escasa (en tratamiento lo es), lo decimos. Si buscas la visión de conjunto, tienes la guía sobre los trastornos de la conducta alimentaria y la de anorexia nerviosa.

    En breve: la anorexia atípica cumple todos los criterios psicológicos y de conducta de la anorexia nerviosa (restricción, miedo intenso a ganar peso, alteración de cómo se vive el cuerpo) y también una pérdida de peso importante, pero el peso actual no está bajo. El DSM-5 la ubica entre los “otros trastornos de la conducta alimentaria especificados”. Las revisiones disponibles no muestran que sea una versión más leve: el malestar con la comida y el cuerpo es igual o mayor, y las complicaciones médicas pueden ser parecidas. Se diagnostica en una evaluación profesional, nunca por el peso ni por un cuestionario.

    ¿Qué es la anorexia atípica (o anorexia nerviosa atípica)?

    La anorexia atípica, también llamada anorexia nerviosa atípica, es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la persona restringe lo que come, teme intensamente ganar peso y vive su cuerpo de forma alterada, como en la anorexia nerviosa, y ha perdido mucho peso, pero su peso actual sigue dentro o por encima del rango normal. El DSM-5 la incluye en la categoría de otros trastornos especificados (American Psychiatric Association, 2013; Allison y Lundgren, 2018).

    El nombre confunde. “Atípica” se refiere al peso, no a una anorexia leve ni a una forma “de mentira”. Una revisión sistemática de 24 publicaciones encontró que el nivel de síntomas propios del trastorno alimentario es mayor que en personas sin el trastorno y tan alto como en la anorexia nerviosa, o más, y que muchas complicaciones físicas son parecidas (Walsh et al., 2023). La misma revisión advierte que casi no hay información sobre cómo evoluciona y cómo se trata.

    Criterios del DSM-5 de la anorexia atípica: qué cumple y qué falta

    Los criterios de la anorexia atípica son los de la anorexia nerviosa, con una excepción: el peso. El DSM-5 describe tres para la anorexia nerviosa (American Psychiatric Association, 2013), y la persona con anorexia atípica cumple todos menos el del peso bajo:

    • Restricción de la ingesta frente a lo que el cuerpo necesita, que en la anorexia atípica lleva a una pérdida de peso importante.
    • Miedo intenso a ganar peso o conductas persistentes que impiden subirlo.
    • Alteración de la imagen corporal: el valor personal depende casi por completo del peso y la figura, o la persona no reconoce la gravedad de lo que le pasa.
    • Lo que no se cumple: que el peso sea significativamente bajo. En la anorexia atípica el peso actual está dentro o por encima del rango normal.

    Hay un punto que el manual deja abierto. El DSM-5 habla de “pérdida de peso significativa” sin fijar cuánta. En un estudio con una muestra poblacional de 1.640 mujeres y 794 hombres se probaron tres definiciones (5 %, 10 % y 15 % del peso) y se vio que incluso una pérdida de 5 %, junto con la preocupación por el peso y la figura, ya podía identificar un grupo con un trastorno alimentario clínicamente relevante (Forney et al., 2017). Por eso aquí no vas a encontrar una cifra de peso ni de IMC para “saber si es anorexia”: eso lo evalúa un profesional, mirando la historia completa.

    Anorexia nerviosa Anorexia atípica
    Restricción, miedo a ganar peso, alteración de la imagen corporal Sí Sí
    Peso actual Significativamente bajo Dentro o por encima del rango normal
    Pérdida de peso importante Habitual Sí, a veces mayor y durante más tiempo (Sawyer et al., 2016)
    Malestar con la comida, el peso y el cuerpo Alto Igual o mayor (Johnson-Munguia et al., 2024)
    Bradicardia y otras señales físicas Frecuentes Frecuentes (Sawyer et al., 2016)
    Lugar en el DSM-5 Categoría propia Otros trastornos especificados

    Anorexia atípica: síntomas

    Los síntomas de la anorexia atípica son los mismos que los de la anorexia nerviosa. Ninguno por sí solo confirma nada, y lo que pesa es el conjunto y que se mantenga en el tiempo. Los manuales clínicos los agrupan así (Fairburn, 2008; GuiaSalud, 2009):

    En la conducta con la comida

    • Reglas rígidas sobre qué, cuánto y cuándo comer, y eliminación de grupos enteros de alimentos.
    • Contar calorías, leer etiquetas sin parar, pesar y medir porciones.
    • Rituales: cortar en trozos mínimos, comer muy lento, cocinar para otros sin comer.
    • Excusas para no comer con la familia o con amigos (“ya comí”, “me cayó pesado”).
    • Ejercicio que se vive como obligación: entrenar con lesión, con enfermedad o a costa de estudios y amistades.

    En los pensamientos y las emociones

    • Miedo intenso a ganar peso, incluso con el peso dentro del rango normal.
    • Valor personal medido casi solo por el cuerpo y por el control de lo que se come.
    • Confundir emociones con peso: la tristeza o la angustia se traducen en “me siento gorda” o “me siento gordo”.
    • Irritabilidad, ánimo bajo, ansiedad y aislamiento. En un estudio con 160 adolescentes, la frecuencia de otros trastornos psiquiátricos fue parecida en la anorexia atípica y en la anorexia con bajo peso, y la ideación suicida también (43 % frente a 39 %; Sawyer et al., 2016).

    En el cuerpo

    • Frío constante, manos y pies fríos, mareos al ponerse de pie, cansancio y debilidad.
    • Latidos lentos (bradicardia). En ese mismo estudio se vio en 24 % de los adolescentes con anorexia atípica y 33 % de los de bajo peso, una diferencia que no fue significativa (Sawyer et al., 2016).
    • Cambios o pérdida de la menstruación, pelo más fino, piel seca.

    Conductas para compensar

    Algunas personas también vomitan, usan laxantes o diuréticos, o hacen ayunos y ejercicio extremo para compensar lo que comen. Un metaanálisis de 20 estudios no encontró diferencias significativas entre la anorexia atípica y la anorexia nerviosa en la frecuencia de estas conductas (Johnson-Munguia et al., 2024).

    ¿Por qué la anorexia atípica no se nota a simple vista?

    Pasa desapercibida porque casi todos asociamos la anorexia con un cuerpo visiblemente muy delgado, y esa idea hace que ni la familia ni a veces los profesionales sospechen cuando el peso parece normal. Hay varias razones que se suman.

    Primero, la pérdida de peso suele ser bien recibida. En un estudio con adolescentes, 71 % de los que tenían anorexia atípica había tenido antes sobrepeso u obesidad, frente a 12 % de los de bajo peso (Sawyer et al., 2016). Si alguien parte de un peso más alto, bajar mucho puede recibir elogios en casa, en el colegio o en la consulta, y esos elogios refuerzan justo la conducta que enferma.

    Segundo, la cantidad perdida puede ser grande aunque no se vea. Esos mismos adolescentes habían perdido más peso (17,6 kg en promedio frente a 11,0 kg) durante más tiempo (13,3 meses frente a 10,2) que quienes tenían anorexia con bajo peso (Sawyer et al., 2016). El cuerpo puede estar muy desgastado por dentro mientras la báscula marca un número “aceptable”.

    Tercero, el estigma del peso. Un estudio con 38 adultos con anorexia atípica, entrevistados en profundidad, encontró que muchos sintieron que los profesionales minimizaban o negaban su trastorno, y que eso retrasó la atención. El estudio lleva por título una frase que resume esa experiencia, “no pareces anoréxica”, y sus autores concluyen que el estigma del peso en la atención de salud contribuyó a que las conductas empezaran y se mantuvieran (Harrop et al., 2023).

    Cuarto, no es rara. Una revisión de 75 estudios vio que en estudios con muestras poblacionales la anorexia atípica era tan frecuente como la anorexia nerviosa, o más, mientras que en los servicios especializados aparecía mucho menos. Los autores lo describen como una brecha de atención: muchas personas con este cuadro no llegan a tratamiento (Harrop et al., 2021). Además, en adultos, al menos una cuarta parte de quienes cumplían la definición tenía actualmente sobrepeso u obesidad (Forney et al., 2017).

    Imagina a una adolescente que baja varios kilos en un año tras una dieta “para estar más sana”. En la familia dicen que se ve bien. Ella cuenta cada caloría, se mareaba al levantarse y se siente culpable si come lo mismo que los demás. Por fuera, nada llama la atención. Por dentro, el cuadro puede estar tan avanzado como el de alguien visiblemente muy delgado.

    ¿Qué tan grave es la anorexia atípica?

    La anorexia atípica puede ser tan grave como la anorexia nerviosa, aunque el peso esté dentro del rango normal. Ningún estudio muestra que sea sistemáticamente más leve, y varios muestran lo contrario. Estos son los datos que mejor lo respaldan:

    • Daño físico similar. En 160 adolescentes que consultaron por primera vez (42 con anorexia atípica y 118 con anorexia de bajo peso), no hubo diferencias significativas en bradicardia (24 % frente a 33 %) ni en inestabilidad al ponerse de pie (43 % frente a 38 %), y el malestar con la comida y el cuerpo fue mayor en la atípica. Los autores concluyen que casi no hay evidencia de que sea menos grave (Sawyer et al., 2016).
    • El peso de ingreso dice menos que la historia de peso. En 171 adolescentes hospitalizados (118 con anorexia nerviosa y 53 con atípica), perder mucho peso en total y perder peso hace poco predijeron mejor el pulso más bajo y la bradicardia que el peso al ingreso. Los autores proponen dar más importancia a la pérdida de peso que al número en la balanza (Whitelaw et al., 2018).
    • Lo mismo en hospitalizados. En un ensayo con 116 personas de 12 a 24 años ingresadas, una pérdida de peso más rápida se asoció con un pulso más lento, y una pérdida mayor y más larga con un fósforo más bajo, independientemente del peso de ingreso (Garber et al., 2019).
    • Mismo malestar en tratamiento de día. En 154 adultos jóvenes en un programa de hospitalización parcial, los síntomas, el trauma previo, las ideas suicidas y la respuesta al tratamiento fueron parecidos en la anorexia nerviosa y en la atípica (Billman Miller et al., 2024).
    • Huesos. Un estudio con 286 adolescentes encontró que la densidad ósea de quienes tenían anorexia atípica era mayor que la de quienes tenían anorexia con bajo peso (Nagata et al., 2019). La comparación es entre dos grupos con trastorno alimentario, así que no dice que los huesos estén a salvo.

    Una revisión de las complicaciones médicas llega a la misma idea: los pacientes con anorexia atípica pueden tener complicaciones médicas y psicológicas parecidas, o más graves, que los de la anorexia nerviosa típica (Vo y Golden, 2022). Un metaanálisis posterior concluyó que, salvo el peso, los dos cuadros no son clínicamente distintos, y que el acceso a tratamiento debería ser el mismo (Johnson-Munguia et al., 2024).

    Por esto, la guía de NICE pide no usar el IMC como único dato para decidir si alguien recibe tratamiento o una hospitalización (National Institute for Health and Care Excellence, 2017).

    ¿Cómo se diagnostica la anorexia atípica?

    La anorexia atípica se diagnostica en una evaluación clínica, no con un test ni con una cifra. El profesional revisa la historia de peso (cuánto, en cuánto tiempo y desde dónde), la forma de comer, el ejercicio, cómo vive la persona su cuerpo, el estado de ánimo y el riesgo. Aparte, un médico revisa pulso, presión y exámenes de sangre. Una analítica normal no descarta un trastorno alimentario (GuiaSalud, 2009).

    Existen cuestionarios breves de cribado, como el SCOFF, de cinco preguntas (Morgan et al., 1999). Sirven para decidir si conviene evaluar más, no para diagnosticar. En una revisión para el grupo de trabajo de servicios preventivos de Estados Unidos, el SCOFF con corte en 2 tuvo en adultos una sensibilidad de 84 % y una especificidad de 80 % (Feltner et al., 2022). Eso significa que puede dejar fuera a algunas personas con el trastorno. Las guías piden no usarlos como único método (GuiaSalud, 2009; National Institute for Health and Care Excellence, 2017).

    Si tú o alguien cercano se reconoce en estas señales, lo útil es una consulta con un psicólogo clínico, un psiquiatra o un médico, aunque el peso sea normal. Conviene llevar un registro simple de lo observado (cuánto bajó, cuándo, qué se evita comer, qué síntomas físicos hay), porque en una consulta breve las conductas de restricción no siempre se ven.

    ¿Cómo se trata la anorexia atípica?

    El tratamiento de la anorexia atípica sigue los principios del de la anorexia nerviosa, con un equipo que combina psicoterapia, control médico y apoyo nutricional. Las guías indican que quienes tienen un trastorno que no calza con una categoría reciban el tratamiento del trastorno al que más se parece (GuiaSalud, 2009; National Institute for Health and Care Excellence, 2017). Aquí hay una limitación importante: casi no existen ensayos hechos solo con anorexia atípica (Walsh et al., 2023).

    • Adolescentes: la terapia familiar es la primera opción. En ensayos con anorexia nerviosa, la terapia familiar no se distinguió de la terapia individual al terminar, pero fue mejor a los 6 y 12 meses (Lock et al., 2010), y un metaanálisis mostró un patrón parecido (Couturier et al., 2013). Para la anorexia atípica en particular hay una serie de casos de 42 adolescentes: 83 % completó al menos la mitad del tratamiento, los síntomas alimentarios y depresivos bajaron, y la remisión fue de 38 % a 52 % según el criterio. Es un estudio sin grupo comparador, así que orienta, pero no prueba nada por sí solo (Hughes et al., 2017). Los pasos de la terapia familiar están en el manual de Lock y Le Grange (2012).
    • Adultos: no hay un tratamiento que se destaque. Un metaanálisis en red de 16 ensayos en adultos con anorexia nerviosa no encontró ninguna psicoterapia mejor que el tratamiento habitual en peso ni en síntomas, con una confianza en la evidencia baja a muy baja (Solmi et al., 2021). Esos datos son de anorexia nerviosa y se extrapolan a la atípica.
    • Seguimiento médico: pulso, presión y electrolitos, sobre todo al comenzar a comer más, por el riesgo de fósforo bajo (síndrome de realimentación). Esa parte la maneja un equipo médico, no se hace en casa (Garber et al., 2019; Vo y Golden, 2022).
    • Dietas: las dietas para bajar de peso mantienen el trastorno, así que no se recomiendan durante el tratamiento (Fairburn, 2008).

    Si convives con alguien con este cuadro, conviene evitar los comentarios sobre su cuerpo o su plato y no convertir cada comida en un tema de discusión (GuiaSalud, 2009). También conviene no elogiar la pérdida de peso, porque refuerza la conducta que sostiene el trastorno. Y si no tienes claro con quién partir, esta guía compara psicólogo y psiquiatra.

    ¿Cuándo consultar y con quién?

    Consulta cuando la comida, el peso o el cuerpo ocupan buena parte de los pensamientos de alguien, cuando hay restricción o conductas para compensar, o cuando empieza a afectar la salud, el ánimo o las relaciones. No hace falta esperar a que baje más de peso ni a “verse enfermo”: como muestran los estudios, el peso no mide la gravedad. Empezar el tratamiento antes mejora la evolución.

    • Urgencia médica: desmayos, dolor de pecho, latidos muy lentos o irregulares, confusión, debilidad intensa, sangre en el vómito o en las deposiciones.
    • Consulta médica pronto: pérdida de peso rápida, mareos repetidos, frío constante, cambios en la menstruación, vómitos o laxantes frecuentes.
    • Consulta psicológica: reglas rígidas con la comida, miedo intenso a engordar, ejercicio que se vive como obligación, evitar comer con otros, vergüenza que lleva a esconderse.
    • Si hay ideas de hacerse daño: consulta de inmediato y mira esta guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas.

    Para una descripción general de los trastornos alimentarios, MedlinePlus tiene información en español y la Asociación Americana de Psiquiatría en inglés. Una primera consulta psicológica sirve para evaluar el cuadro, medir el riesgo y decidir si hace falta una evaluación médica antes de partir, o un equipo especializado. Si quieres dar ese paso, puedes agendar una consulta, solo o sola, o con un hijo o una hija. Para ordenar la decisión, esta guía te ayuda a elegir psicólogo.

    Preguntas frecuentes

    ¿Se puede tener anorexia con un peso normal?

    Sí. Eso es la anorexia atípica: la persona cumple los criterios de la anorexia nerviosa y ha perdido mucho peso, pero su peso actual está dentro o por encima del rango normal. Puede tener síntomas físicos y psicológicos tan serios como quienes están bajo peso (Walsh et al., 2023; Sawyer et al., 2016).

    ¿Qué criterios del DSM-5 tiene la anorexia atípica?

    Los de la anorexia nerviosa: restricción de la ingesta, miedo intenso a ganar peso y alteración de la imagen corporal. La diferencia es que el peso no es significativamente bajo. El DSM-5 la clasifica dentro de los otros trastornos especificados (American Psychiatric Association, 2013).

    ¿La anorexia atípica es una anorexia leve?

    No necesariamente. Un metaanálisis encontró más preocupación por el peso y la figura y más insatisfacción corporal en la atípica, y sin diferencias en el deterioro clínico ni en las conductas compensatorias (Johnson-Munguia et al., 2024). El peso no mide la gravedad.

    ¿Cómo se diagnostica la anorexia atípica?

    Con una evaluación clínica que revisa la historia de peso, la forma de comer, el ejercicio, el ánimo y el estado físico. Un cuestionario como el SCOFF orienta, pero no diagnostica, y puede dejar fuera casos (Feltner et al., 2022; GuiaSalud, 2009).

    ¿Cuáles son los síntomas de la anorexia atípica?

    Restricción y reglas rígidas con la comida, miedo intenso a engordar, valor personal medido por el cuerpo, ejercicio obligatorio, evitar comer con otros y, en el cuerpo, frío, mareos, cansancio, pulso lento o cambios en la menstruación. Lo que pesa es el conjunto y que se mantenga (Fairburn, 2008; GuiaSalud, 2009).

    ¿La anorexia atípica tiene tratamiento?

    Sí. Se trata como la anorexia nerviosa, con psicoterapia (en adolescentes, terapia familiar), control médico y apoyo nutricional. Los estudios específicos son pocos: en una serie de 42 adolescentes la remisión fue de 38 % a 52 %, y se necesita más investigación (Hughes et al., 2017; Walsh et al., 2023).

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    Referencias

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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