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    Addenbrooke’s Cognitive Examination (ACE-III): qué evalúa, versión validada en Chile y cómo se lee

    Si te entregaron un resultado del Addenbrooke ACE-III, es fácil quedarse mirando el puntaje total y preguntarse si ese número significa demencia. La respuesta corta es que no. El ACE-III es un cribado cognitivo amplio que ayuda a detectar señales que merecen estudio, pero la cifra solo cobra sentido al considerar la edad, la escolaridad, el idioma, las condiciones de aplicación y los cambios reales en la vida diaria.

    Esta guía explica qué evalúa, cómo se distribuyen sus 100 puntos, qué sabemos de la versión usada en Chile y por qué distintos estudios proponen cortes diferentes. También aclara dónde encontrar el material oficial sin recurrir a copias incompletas.

    En pocas palabras

    El ACE-III es una prueba administrada por un profesional que examina atención y orientación, memoria, fluidez verbal, lenguaje y habilidades visuoespaciales. Entrega un total de 100 puntos y un perfil por dominios. Un resultado bajo aumenta la sospecha de deterioro cognitivo, pero no identifica por sí solo la causa ni confirma demencia. En Chile debe leerse con antecedentes clínicos, funcionalidad y normas pertinentes para la persona evaluada.

    ¿Qué es el test Addenbrooke ACE-III?

    El Addenbrooke’s Cognitive Examination III, abreviado ACE-III (en español, examen cognitivo de Addenbrooke), es un instrumento breve de cribado cognitivo. Se aplica de manera individual y suele tardar entre 15 y 20 minutos. Su propósito es obtener una primera visión de varias funciones mentales en personas con sospecha de deterioro cognitivo o demencia.

    La versión III reemplazó al ACE-R. La Universidad de Sídney, responsable de los materiales oficiales, explica que el ACE-III fue diseñado para profesionales de salud e investigadores y que su aplicación requiere conocer las reglas de administración y puntuación. La misma página ofrece capacitación y versiones en distintos idiomas.

    Conviene despejar una confusión frecuente: este ACE no es el cuestionario de adverse childhood experiences o experiencias adversas en la infancia. La sigla coincide, pero se trata de instrumentos completamente distintos.

    El ACE-III tampoco es una evaluación neuropsicológica completa. Harris y Yochim (2022) describen los cribados como filtros iniciales: ayudan a decidir quién necesita una exploración más extensa. Una evaluación completa puede tomar varias horas, incorpora entrevista, antecedentes, funcionamiento cotidiano y varias pruebas por dominio. Puedes ver ese proceso con más detalle en la guía sobre evaluación neuropsicológica en adultos.

    ¿Qué evalúa el ACE-III y cómo se reparten sus puntos?

    El test Addenbrooke suma 100 puntos distribuidos en cinco dominios. Un puntaje alto indica más respuestas correctas durante esa aplicación. El desglose importa porque dos personas pueden llegar al mismo total con perfiles muy diferentes.

    Atención y orientación: 18 puntos

    Este dominio observa si la persona se orienta en tiempo y lugar, registra información breve y puede mantener la atención en tareas sencillas. Un desempeño bajo puede relacionarse con deterioro cognitivo, pero también con un estado confusional agudo, somnolencia, dolor, ansiedad, problemas auditivos o efectos de medicamentos.

    Memoria: 26 puntos

    La sección de memoria examina aprendizaje y recuerdo de información verbal, además de conocimientos previamente adquiridos. El modo en que una persona aprende, olvida y recupera la información aporta más que el total aislado.

    En la enfermedad de Alzheimer suele preocupar un olvido que persiste incluso cuando se entregan ayudas. En otros cuadros, la dificultad puede estar más ligada a atención, organización o recuperación. Lezak et al. (2012) subrayan que distinguir esos mecanismos requiere pruebas adicionales; el cribado solo muestra una primera señal.

    Fluidez verbal: 14 puntos

    La fluidez verbal mide cuántas palabras puede producir la persona siguiendo una regla y dentro de un tiempo limitado. La tarea exige acceso al vocabulario, velocidad de búsqueda y control ejecutivo.

    Un resultado bajo puede aparecer en distintos trastornos neurológicos y psiquiátricos. El tipo de errores, las repeticiones y la diferencia entre fluidez por letra y por categoría ayudan a orientar, pero el ACE-III no profundiza lo suficiente para cerrar un diagnóstico diferencial.

    Lenguaje: 26 puntos

    El dominio de lenguaje revisa comprensión, denominación, repetición, lectura y escritura mediante tareas breves. Puede mostrar que existe una dificultad lingüística, aunque no reemplaza una evaluación específica de afasia ni permite atribuir el problema a una causa concreta.

    El idioma materno y la familiaridad cultural con las palabras y estímulos importan mucho. Aplicar una versión traducida sin considerar el contexto puede transformar una diferencia lingüística en un falso indicio de deterioro.

    Habilidades visuoespaciales: 16 puntos

    Estas tareas exploran percepción visual, organización espacial y construcción gráfica. La visión, la coordinación motora y la comprensión de la consigna pueden influir en el resultado.

    La validación original del ACE-III encontró que sus dominios se relacionaban con pruebas neuropsicológicas estandarizadas de atención, lenguaje, memoria verbal y función visuoespacial (Hsieh et al., 2013). Ese respaldo permite usar el perfil como mapa inicial. No convierte cinco subpuntajes breves en una batería diagnóstica completa.

    ¿Para qué sirve y quién debería aplicarlo?

    El ACE-III puede utilizarse cuando una persona mayor, su familia o un profesional observa cambios en memoria, lenguaje, orientación, organización o autonomía. También puede formar parte del estudio de enfermedades neurológicas que afectan la cognición.

    Su uso más razonable es responder preguntas como estas:

    • ¿Hay señales objetivas que justifican una evaluación más profunda?
    • ¿Qué dominios parecen más comprometidos y cuáles se mantienen mejor?
    • ¿Conviene derivar a neurología, geriatría o neuropsicología?
    • ¿El perfil cambió de forma relevante en un seguimiento realizado bajo condiciones comparables?

    Debe administrarlo un profesional capacitado que respete la consigna, el orden y la puntuación. La página oficial recomienda formación antes de usarlo. Una autoaplicación, o una aplicación hecha por un familiar que ya conoce las respuestas, pierde estandarización y puede generar una alarma falsa.

    Addenbrooke ACE-III en Chile: ¿existe una versión chilena validada?

    Existe una validación argentino-chilena de la versión en español. El estudio reunió a 70 personas con enfermedad de Alzheimer, 31 con demencia frontotemporal variante conductual y 139 controles sanos reclutados en centros de Argentina y Chile. Con un punto de corte de 86, clasificó correctamente al 98,6 % del grupo con Alzheimer, al 83,9 % del grupo con demencia frontotemporal y al 84,2 % de los controles (Bruno et al., 2020).

    Hay además un estudio realizado en Chile sobre la utilidad del ACE-III en atención primaria. Incluyó a 1.101 personas mayores sin deterioro cognitivo y 63 personas con diagnóstico de demencia que estaban en tratamiento. Los autores propusieron un umbral de 66 puntos o menos, con sensibilidad de 0,97 y especificidad de 0,81 para identificar deterioro relacionado con demencia (Véliz García et al., 2020).

    Los cortes 86 y 66 parecen incompatibles si se leen como una regla universal. En realidad responden a muestras y objetivos distintos. La validación argentino-chilena comparó grupos clínicos seleccionados con controles; el estudio de atención primaria trabajó con una muestra comunitaria chilena muy amplia y un grupo clínico menor. También pueden cambiar la edad, la escolaridad, la prevalencia de demencia y la finalidad del corte.

    Por eso, decir que existe una versión validada en Chile no equivale a afirmar que toda persona chilena deba interpretarse con un único número. El informe debería especificar qué versión se aplicó, qué referencia se usó y por qué resulta apropiada para esa persona.

    ACE-III puntaje de corte: cómo leer 88, 86, 84, 82 o 66

    La documentación oficial de FRONTIER suele presentar 88 y 82 como referencias clínicas. En su explicación pública, 88 puntos o más se consideran compatibles con cognición normal, 83 a 87 forman una zona inconclusa y menos de 83 se considera un resultado alterado que requiere evaluación. Son bandas orientativas, no un diagnóstico.

    Otros trabajos han ajustado esos valores. So et al. (2018) mantuvieron 88 como umbral superior y propusieron 84 como límite inferior en una investigación con varios grupos de pacientes y controles. La revisión de versiones no inglesas encontró cortes diferentes incluso dentro de un mismo idioma y advirtió limitaciones metodológicas en numerosos estudios (Habib & Stott, 2019).

    La revisión Cochrane del ACE-III y el Mini-ACE reunió siete estudios con 1.711 participantes. Encontró sensibilidad y especificidad variables según el umbral y la población, y concluyó que la cantidad y calidad de la evidencia no permitían recomendar estas pruebas como cribado aislado de demencia o deterioro cognitivo leve. El ACE-III debía usarse como apoyo de una evaluación clínica completa (Beishon et al., 2019).

    Una forma segura de leer el resultado es seguir cinco pasos:

    1. Confirmar la versión y la norma. El informe debe indicar qué adaptación se administró y con qué referencia se comparó.
    2. Mirar el perfil por dominios. El total puede ocultar una debilidad marcada en memoria o lenguaje junto a otras áreas conservadas.
    3. Considerar edad y escolaridad. Ambas variables influyen en el rendimiento. La validación española encontró asociaciones claras entre ellas y el puntaje total (Matías-Guiu et al., 2015).
    4. Revisar las condiciones de aplicación. Audición, visión, dolor, sueño, ansiedad, idioma, medicamentos y ambiente pueden alterar el desempeño.
    5. Cruzar con la vida diaria. Manejar dinero y medicamentos, cocinar, orientarse en trayectos conocidos o mantener responsabilidades aporta información que el test de escritorio no mide por completo.

    ¿Un puntaje bajo significa demencia?

    Un puntaje bajo significa que el rendimiento quedó por debajo de la referencia utilizada. Abre una pregunta clínica. No entrega por sí solo el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, demencia frontotemporal, demencia vascular ni deterioro cognitivo leve.

    Hebben y Milberg (2012) recomiendan integrar cada resultado con historia clínica, nivel previo de funcionamiento y observación conductual. En personas con poca escolaridad pueden aparecer falsos positivos porque varias tareas dependen de habilidades aprendidas en la educación formal. En alguien con alta escolaridad y mucha reserva cognitiva puede ocurrir lo contrario: un puntaje aparentemente normal puede esconder una caída relevante respecto de su nivel anterior.

    También hay causas tratables que pueden bajar el rendimiento: depresión, problemas de sueño, efectos anticolinérgicos o sedantes, alteraciones tiroideas, déficit de vitamina B12, dolor, infección o un delirium. Si el cambio fue brusco, fluctúa mucho durante el día o se acompaña de somnolencia y desorientación nueva, requiere evaluación médica pronta.

    La diferencia entre deterioro cognitivo leve y demencia depende en buena medida de la funcionalidad. En el deterioro leve, la persona suele mantener su independencia aunque necesite más tiempo, recordatorios o estrategias. En la demencia, el declive interfiere con la autonomía. El ACE-III puede relacionarse con la capacidad funcional en varios síndromes, pero no la mide directamente (So et al., 2018).

    Si quieres ubicar el ACE-III dentro de otras opciones, revisa la guía de tests cognitivos para adultos mayores y la comparación de Mini-Mental, Pfeiffer y test de los 7 minutos.

    ¿Qué significa el perfil de los cinco dominios?

    El perfil ayuda a formular hipótesis, no a etiquetar una enfermedad. Una memoria muy baja con atención relativamente conservada puede orientar la exploración hacia un síndrome amnésico. Una fluidez o un lenguaje desproporcionadamente bajos pueden justificar pruebas más detalladas de funciones ejecutivas o lenguaje. Una caída visuoespacial marcada obliga a revisar visión, construcción gráfica y condiciones neurológicas que afectan ese dominio.

    Dos precauciones evitan errores:

    • El mismo subpuntaje puede tener causas distintas. Una falla de memoria puede comenzar por mala atención, problemas para almacenar la información o dificultad para recuperarla.
    • El patrón cambia con la etapa del cuadro. Las diferencias entre enfermedades suelen ser más claras al inicio y pueden converger cuando el deterioro avanza.

    Lezak et al. (2012) plantean que el diagnóstico neuropsicológico depende del patrón, la historia y la conducta observada, no de una cifra suelta. El ACE-III ofrece cinco ventanas pequeñas. Una batería completa abre cada una con más detalle.

    ACE-III PDF en español: dónde conseguir la versión oficial

    La forma más segura de encontrar el ACE-III PDF en español es entrar a la página oficial de recursos para demencia de la Universidad de Sídney y elegir la traducción al español. Quienes buscan Addenbrooke’s Cognitive Examination español llegan a menudo a copias antiguas; la página oficial permite comprobar la versión. Allí también están las orientaciones de administración, la capacitación y las condiciones de uso vigentes.

    La institución indica que el ACE-III está disponible para uso clínico e investigación y que sus recursos actuales se ofrecen para fines no comerciales. Esta página no reproduce los ítems, la hoja de registro ni las instrucciones de puntuación. Mantener el material en su fuente oficial permite comprobar la versión y evita estudiar respuestas antes de una evaluación.

    No conviene descargar un protocolo desde Scribd, Studocu o una carpeta sin procedencia. Puede corresponder al ACE original, al ACE-R, a otra adaptación regional o a una copia incompleta. Tampoco deberías completarlo por tu cuenta y llevar el total a una consulta como si fuera equivalente a una aplicación estandarizada.

    Qué debería decir una devolución bien hecha

    Una devolución útil traduce el resultado en información y próximos pasos. Como mínimo debería incluir:

    • versión del ACE-III y referencia utilizada;
    • puntaje total y desempeño en los cinco dominios;
    • condiciones que pudieron influir, como audición, visión, fatiga o ansiedad;
    • comparación con edad, escolaridad, idioma y nivel previo;
    • cambios observados por la persona y un familiar cercano;
    • grado de independencia en actividades cotidianas;
    • hipótesis que el cribado apoya y límites de esas hipótesis;
    • estudios o derivaciones recomendadas y plazo de seguimiento.

    Harris y Yochim (2022) recomiendan presentar los cribados como estimaciones de riesgo. La familia necesita saber qué áreas se conservan, qué dudas siguen abiertas y qué conducta concreta tomar. Un informe que solo dice “66/100, alterado” deja fuera casi todo lo clínicamente importante.

    Qué hacer después de un ACE-III alterado

    El camino habitual empieza por una entrevista clínica y médica. Se revisa cuándo comenzó el cambio, cómo ha evolucionado, qué medicamentos usa la persona y si existen síntomas de depresión, problemas de sueño, dolor o enfermedad médica reciente. Un familiar o cuidador puede aportar ejemplos que hayan pasado inadvertidos para la persona evaluada.

    La evaluación puede continuar con:

    • evaluación por neurología, geriatría o medicina familiar;
    • exámenes de laboratorio para descartar causas tratables;
    • neuroimagen cuando la historia lo justifica;
    • evaluación neuropsicológica completa;
    • medición formal de actividades de la vida diaria;
    • seguimiento con una versión alternativa y un intervalo adecuado, evitando reaplicar demasiado pronto.

    Un resultado normal tampoco cierra el tema si la familia describe cambios claros. La reserva cognitiva puede sostener un buen desempeño mientras empiezan dificultades sutiles en el trabajo, las finanzas o la organización. En ese escenario, la historia longitudinal pesa mucho.

    La guía sobre cómo se evalúa la memoria ayuda a entender qué pruebas suelen añadirse. Si la preocupación está en cambios recientes de conducta, desorientación o pérdida de autonomía, revisa además las señales tempranas de Alzheimer y otras demencias y la página pilar sobre deterioro cognitivo.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa el Addenbrooke ACE-III?

    Evalúa cinco dominios cognitivos: atención y orientación, memoria, fluidez verbal, lenguaje y habilidades visuoespaciales. El total llega a 100 puntos. Es un cribado administrado por un profesional y sirve para detectar un perfil que merece estudio. No establece por sí solo la causa ni confirma un diagnóstico de demencia.

    ¿Cuál es el puntaje de corte del ACE-III?

    No existe un corte universal para toda población. La documentación oficial usa referencias de 88 y 82 puntos, mientras estudios argentino-chilenos y chilenos han propuesto 86 y 66 para muestras y fines distintos. El profesional debe indicar qué versión, norma y objetivo justifican la interpretación aplicada a esa persona.

    ¿Existe una versión del ACE-III validada en Chile?

    Sí. Hay una validación argentino-chilena en español y un estudio psicométrico realizado en atención primaria chilena. Ambos respaldan su utilidad para detectar deterioro asociado a demencia, pero utilizaron muestras y puntos de corte diferentes. Por eso “validado en Chile” no significa que un mismo número sirva para todos.

    ¿El ACE-III diagnostica Alzheimer?

    No. Un perfil bajo puede aumentar la sospecha y orientar las pruebas siguientes, pero el diagnóstico integra evolución de los síntomas, autonomía cotidiana, evaluación médica, información de familiares, pruebas neuropsicológicas y, cuando corresponde, laboratorio o neuroimagen. Depresión, fármacos, sueño y problemas sensoriales también pueden bajar el puntaje.

    ¿Dónde descargar el ACE-III en español?

    La versión oficial se encuentra en la página de recursos de demencia de la Universidad de Sídney, dentro de las traducciones del ACE-III. Conviene descargarla desde allí para confirmar que sea la versión vigente y revisar las condiciones de uso. Las copias de repositorios informales pueden estar incompletas o corresponder a otra edición.

    ¿Puede aplicarlo un familiar en casa?

    Conviene que lo aplique un profesional. La administración y la puntuación requieren entrenamiento y condiciones estandarizadas. Conocer los ítems de antemano también puede alterar una evaluación posterior. Si existe preocupación por la memoria o la autonomía, reúne ejemplos concretos y consulta para decidir qué cribado o evaluación corresponde.

    Si estás tratando de entender un informe

    Pide que te expliquen el resultado por dominios, la norma utilizada y cómo se relaciona con los cambios cotidianos. Si el informe solo entrega un total, solicita una devolución más completa. Puedes contactarnos si necesitas ordenar las preguntas antes de consultar; la orientación no reemplaza una evaluación médica o neuropsicológica.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Beishon, L. C., Batterham, A. P., Quinn, T. J., Nelson, C. P., Panerai, R. B., Robinson, T., & Haunton, V. J. (2019). Addenbrooke’s Cognitive Examination III (ACE-III) and mini-ACE for the detection of dementia and mild cognitive impairment. Cochrane Database of Systematic Reviews, 12, CD013282. https://doi.org/10.1002/14651858.CD013282.pub2

    Bruno, D., Slachevsky, A., Fiorentino, N., Rueda, D. S., Bruno, G., Tagle, A. R., Olavarría, L., Flores, P., Lillo, P., Roca, M., & Torralva, T. (2020). Validación argentino-chilena de la versión en español del test Addenbrooke’s Cognitive Examination III para el diagnóstico de demencia. Neurología, 35(2), 82-88. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2017.06.004

    Habib, N., & Stott, J. (2019). Systematic review of the diagnostic accuracy of the non-English versions of Addenbrooke’s Cognitive Examination-Revised and III. Aging & Mental Health, 23(3), 297-304. https://doi.org/10.1080/13607863.2017.1411882

    Harris, G., & Yochim, B. P. (2022). Selection and use of screening measures. En S. S. Bush, B. P. Yochim, & L. A. Bieliauskas (Eds.), A handbook of geriatric neuropsychology: Practice essentials (2.ª ed., pp. 245-260). Routledge.

    Hebben, N., & Milberg, W. (2012). Fundamentos para la evaluación neuropsicológica. Editorial El Manual Moderno.

    Hsieh, S., Schubert, S., Hoon, C., Mioshi, E., & Hodges, J. R. (2013). Validation of the Addenbrooke’s Cognitive Examination III in frontotemporal dementia and Alzheimer’s disease. Dementia and Geriatric Cognitive Disorders, 36(3-4), 242-250. https://doi.org/10.1159/000351671

    Lezak, M. D., Howieson, D. B., Bigler, E. D., & Tranel, D. (2012). Neuropsychological assessment (5.ª ed.). Oxford University Press.

    Matías-Guiu, J. A., Fernández de Bobadilla, R., Escudero, G., Pérez-Pérez, J., Cortés, A., Morenas-Rodríguez, E., Valles-Salgado, M., Moreno-Ramos, T., Kulisevsky, J., & Matías-Guiu, J. (2015). Validación de la versión española del test Addenbrooke’s Cognitive Examination III para el diagnóstico de demencia. Neurología, 30(9), 545-551. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2014.05.004

    So, M., Foxe, D., Kumfor, F., Murray, C., Hsieh, S., Savage, G., Ahmed, R. M., Burrell, J. R., Hodges, J. R., Irish, M., & Piguet, O. (2018). Addenbrooke’s Cognitive Examination III: Psychometric characteristics and relations to functional ability in dementia. Journal of the International Neuropsychological Society, 24(8), 854-863. https://doi.org/10.1017/S1355617718000541

    Véliz García, Ó., Calderón Carvajal, C., & Beyle Sandoval, C. (2020). Propiedades psicométricas del Addenbrooke’s Cognitive Examination III: estructura factorial, análisis TRI y utilidad diagnóstica para la detección de demencia en atención primaria de salud. Revista Médica de Chile, 148(9), 1279-1288. https://doi.org/10.4067/S0034-98872020000901279

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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