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  • Grupos de apoyo tipo Alcohólicos Anónimos: qué son

    Grupos de apoyo tipo Alcohólicos Anónimos: qué son

    Si buscaste “grupos de alcohólicos anónimos, qué son”, probablemente estás en una de dos situaciones: alguien cercano bebe demasiado y te hablaron de AA, o eres tú quien está pensando en ir a una reunión y no sabes qué te vas a encontrar. Esta guía explica cómo funcionan estos grupos de ayuda mutua, qué piden los 12 pasos, qué dice la investigación sobre si sirven y para quién, y qué alternativas existen cuando el formato no te calza.

    Respuesta corta: Alcohólicos Anónimos (AA) es una comunidad gratuita y anónima de personas que se ayudan entre sí a dejar de beber, fundada en 1935. Se reúnen en grupos, comparten su experiencia y siguen un programa de 12 pasos. Una revisión Cochrane con más de 10.000 participantes encontró que los programas que ayudan a las personas a integrarse en AA logran más abstinencia continua al año que otros tratamientos reconocidos, como la terapia cognitivo-conductual. Funciona mejor para unas personas que para otras, y no reemplaza la atención médica cuando hay riesgo de abstinencia grave.

    Grupos de alcohólicos anónimos: qué son

    Un grupo de AA es una reunión periódica de personas con problemas con el alcohol que se apoyan mutuamente para mantenerse sobrias. Lo fundaron en 1935 dos hombres que se habían recuperado gracias a ese apoyo, Bill W. y el Dr. Bob, y desde entonces se extendió por muchos países. La propia organización dice llevar más de 80 años ayudando a millones de personas.

    Tres rasgos lo distinguen de un tratamiento clínico:

    • El único requisito es el deseo de dejar de beber. Sin diagnóstico previo, ficha ni lista de espera, cualquiera puede llegar.
    • Es gratis. Sin cuotas de ingreso, el grupo se sostiene con aportes voluntarios que cubren el café o el arriendo de la sala.
    • El anonimato es un principio central. No se pide apellido ni se firma ningún registro, y lo que se cuenta en la reunión se queda ahí.

    El apoyo es entre pares: personas que ya pasaron por lo mismo acompañan a quien está empezando. De AA salieron otros grupos con el mismo método, como Narcóticos Anónimos, y también grupos para familiares, de los que hablamos más abajo.

    ¿Cómo funciona Alcohólicos Anónimos? Una reunión por dentro

    Una reunión dura alrededor de una hora y tiene un formato bastante repetible. Suele abrirse con una presentación y una lectura, sigue con el testimonio de un miembro y termina con una ronda en la que cada persona puede compartir lo que quiera, o simplemente escuchar. Nadie te obliga a hablar la primera vez.

    Hay varios formatos. En las reuniones de orador, un miembro cuenta su historia con el alcohol y su recuperación. En las de discusión, el grupo comenta un tema en círculo. En las de estudio se trabaja un paso o un lema, y los textos de referencia son el llamado Libro Grande (Alcoholics Anonymous World Services, 2001) y libros de lectura diaria.

    También se distinguen reuniones abiertas y cerradas. A las abiertas puede ir cualquier persona interesada, incluidos familiares, estudiantes o quien solo quiere ver cómo es. Las cerradas son para quienes creen tener un problema con la bebida. Si vas por primera vez y tienes dudas, las abiertas son la puerta de entrada más cómoda.

    Otros elementos que vas a escuchar:

    • El padrino o la madrina. Es un miembro con más tiempo de sobriedad que te guía individualmente, te atiende el teléfono en los malos momentos y te acompaña en el trabajo de los pasos.
    • Los lemas. “Un día a la vez” es el más conocido: en vez de prometer no beber nunca más, te propone pensar solo en hoy.
    • El servicio. Con el tiempo se invita a ayudar al grupo, por ejemplo preparando el café o recibiendo a los nuevos.

    Según las fuentes clínicas, buena parte del valor del grupo viene de la estructura que da: horarios, rutina y un lugar adonde ir cuando la persona antes llenaba esos espacios con alcohol (Foote et al., 2014).

    Los 12 pasos: qué dicen y qué piden

    Los 12 pasos son el programa de recuperación de AA. Se pueden resumir en cuatro bloques:

    PasosDe qué tratanQué pide a la persona
    1 al 3Aceptar que el alcohol ya no se puede controlar y buscar apoyoAdmitir la impotencia frente al alcohol y confiar en una fuerza superior a uno mismo
    4 al 7Revisión personalHacer un inventario de las propias faltas y pedir ayuda para cambiar
    8 al 9Reparar el dañoHacer una lista de las personas perjudicadas y reparar el daño cuando sea posible
    10 al 12MantenerseSeguir revisándose, practicar la oración o la meditación y llevar el mensaje a otros

    El paso 1 es el corazón del programa. Pide reconocer que la bebida se volvió ingobernable y que la voluntad sola no alcanzó. Para muchas personas ese reconocimiento es un alivio, porque deja de pelear contra sí mismas. Para otras es incómodo, y ahí aparecen las críticas que veremos en un momento.

    ¿Es AA un programa religioso?

    AA se define como espiritual, no religioso. Los pasos hablan de un “Poder Superior” y de “Dios tal como cada uno lo concibe”, una fórmula pensada para que cada participante lo entienda a su manera: puede ser una religión, la naturaleza o el propio grupo. La organización aclara que no está afiliada a ninguna religión ni exige creencias particulares (Alcoholics Anonymous, s.f.).

    La investigación matiza el peso real de lo espiritual. Una revisión de 25 años de estudios sobre cómo funciona AA concluyó que la idea del “despertar espiritual” que plantea el Libro Grande parece cierta solo para una minoría de participantes, con alta gravedad de adicción. Los beneficios de AA se explican sobre todo por mecanismos sociales, cognitivos y emocionales, bastante parecidos a los que activa la terapia formal (Kelly, 2017). Dicho de otro modo, mucha gente mejora en AA sin haber vivido nada místico, y lo que le sirve es la red de personas, la rutina y las herramientas para pasar los momentos de ganas de beber.

    Aun así, el lenguaje espiritual es una de las razones por las que algunas personas se alejan. Si te pasa, conviene probar otro grupo o mirar alternativas, y las dejamos más abajo.

    ¿Funcionan los grupos de AA? Lo que dice la evidencia

    La respuesta tiene más matices de lo que prometen sus defensores y sus críticos. La mejor síntesis disponible es una revisión Cochrane de 2020 que reunió 27 estudios y 10.565 adultos con trastorno por consumo de alcohol. Sus hallazgos principales:

    • Más abstinencia continua. Los programas manualizados de facilitación de 12 pasos (sesiones con un terapeuta que ayudan a la persona a integrarse a AA) lograron más abstinencia continua a los 12 meses que otros tratamientos establecidos, como la terapia cognitivo-conductual (RR 1,21; IC 95% 1,03 a 1,42; 1.936 participantes, evidencia de certeza alta). El efecto se mantuvo a los 24 y 36 meses (Kelly et al., 2020a).
    • Resultados parecidos en el resto. En la cantidad de alcohol por día de consumo y en las consecuencias asociadas, AA y los 12 pasos rindieron al menos igual que los demás tratamientos.
    • Menor costo. Los estudios económicos mostraron ahorros sanitarios mayores que con otros tratamientos (Kelly et al., 2020b).

    Hay tres matices que importan para no sacar conclusiones de más. El primero: la evidencia fuerte es sobre la facilitación de 12 pasos con apoyo profesional, no sobre ir a una reunión por cuenta propia sin ningún acompañamiento. El segundo: estos estudios incluyen personas que decidieron tratarse voluntariamente, de modo que no dicen qué pasa con quien llega obligado. El tercero: muchas personas con problemas de alcohol prueban los grupos y no se quedan, y los propios investigadores destacan que la mayoría no sostiene la asistencia a un nivel que les sirva (Zemore et al., 2018).

    Otros grupos basados en los 12 pasos, como Narcóticos Anónimos o Jugadores Anónimos, tienen menos estudios. Una revisión de 2024 encontró que asistir más y participar más se asociaba con menos síntomas, aunque son datos de correlación y no prueban que el grupo cause la mejoría (Leurent et al., 2024).

    ¿Para quién funciona mejor y para quién peor?

    Según Foote et al. (2014) y Beck et al. (1999), los grupos de 12 pasos funcionan mejor en estas situaciones:

    • La persona quiere una red de gente que no bebe y reemplazar el círculo social ligado al consumo.
    • Conecta con el marco espiritual o al menos no le molesta.
    • Se plantea la abstinencia total como meta y le sirve la estructura de “un día a la vez” con un padrino.
    • Usa el grupo junto con terapia o con tratamiento médico, no en lugar de ellos.

    Y suelen funcionar peor en estas otras:

    • Ansiedad social intensa. Hablar delante de desconocidos puede ser tan difícil que la persona abandona antes de beneficiarse.
    • Rechazo al lenguaje espiritual o a la etiqueta de “alcohólico”. Algunas personas sienten que tener que definirse así para siempre las estigmatiza.
    • Metas de moderación. AA propone abstinencia. Quien busca beber menos, y no dejar del todo, suele chocar con ese enfoque.
    • El conteo de días. Llevar la cuenta de los días de sobriedad motiva a muchos, pero un desliz puede vivirse como volver a cero. Marlatt y Gordon (1985) llamaron a esto efecto de violación de la abstinencia: el pensamiento de “ya fallé, da lo mismo” convierte un tropiezo en una recaída completa. Lo desarrollamos en nuestra guía sobre prevención de recaídas.

    Un detalle práctico que recogen Foote et al. (2014): los grupos no son todos iguales. La edad de los asistentes, el tono y la actitud hacia los deslices cambian mucho de una reunión a otra. Un paciente que no podía contar sus ganas de beber en su primer grupo, por miedo a que lo juzgaran, encontró en otra reunión, con gente de su edad y más comprensiva, el espacio para ser honesto. Cambiar de grupo es una decisión razonable, y no una señal de que “no quieres mejorar”.

    Alternativas a AA: otros grupos de apoyo para adicciones

    Si el modelo de 12 pasos no te convence, existen otros grupos de apoyo para adicciones. El más conocido es SMART Recovery, que se basa en herramientas cognitivo-conductuales de autocontrol y no usa el concepto de impotencia ni la espiritualidad. Hay reuniones presenciales y en línea.

    Un estudio con 647 adultos con problemas de alcohol siguió durante un año a miembros de tres grupos laicos (Women for Sobriety, LifeRing y SMART Recovery) y a asistentes a grupos de 12 pasos. No encontró diferencias en cuánto ayudaba la participación entre unos y otros. Las diferencias que aparecieron desaparecían al considerar la meta de cada persona: quienes llegaban a los grupos laicos solían tener menos decidida la abstinencia total (Zemore et al., 2018). Una revisión sistemática de SMART Recovery, por su parte, encontró efectos positivos pero con muestras pequeñas y métodos variados, de modo que todavía no permite afirmar que sea igual de eficaz (Beck et al., 2017).

    La conclusión práctica es modesta y útil: las dos familias de grupos parecen servir, y lo que más predice el resultado es que la persona se involucre de verdad en el que elija. Probar uno o dos formatos antes de decidir es parte del proceso. Si ninguno te acomoda, la terapia individual es una opción con respaldo: lo veremos en la sección siguiente y en la guía de cómo dejar de beber alcohol.

    ¿AA reemplaza a la terapia? Cuándo un grupo no basta

    Los grupos de ayuda mutua y la terapia profesional se complementan. Beck et al. (1999) lo plantean así: el grupo aporta una red de pares y una rutina, y la terapia cognitivo-conductual trabaja lo que el grupo no cubre, como las creencias que sostienen el consumo, el manejo de las ganas de beber y los trastornos que suelen acompañar el problema (depresión, ansiedad). Los mismos autores recomiendan que el terapeuta anime a probar el grupo sin forzarlo ni interpretar la reticencia como negación.

    Hay situaciones en las que un grupo, por sí solo, no alcanza:

    • Consumo diario y alto que quieres cortar de golpe. Dejar el alcohol de forma brusca tras un consumo intenso y prolongado puede provocar una abstinencia complicada, con convulsiones o delirium tremens, y requiere evaluación médica (American Society of Addiction Medicine, 2020). Primero se evalúa; después se acompaña con grupo.
    • Depresión, ansiedad, trauma u otros problemas de salud mental. Esos cuadros se tratan aparte, y el consumo suele empeorar si se ignoran.
    • Ideas de hacerte daño. Eso es una urgencia y no espera a la próxima reunión.
    • Necesidad de medicamentos. Hay fármacos con buena evidencia para el trastorno por consumo de alcohol, que un médico puede indicar mientras sigues yendo al grupo.

    En Chile, el GES cubre el consumo perjudicial de alcohol y drogas solo en menores de 20 años; los adultos acceden por la atención habitual de salud (revisa esta guía sobre el GES y SENDA). El Fono 1412 de SENDA orienta de lunes a domingo, de 8:00 a 20:00, y también atiende a familiares.

    Si eres familiar: Al-Anon y otras opciones

    Al-Anon nació en los años cuarenta, cuando las esposas y familiares de los primeros miembros de AA entendieron que el alcoholismo afectaba a toda la familia y que también necesitaban un espacio propio. Funciona con las mismas reglas de anonimato y reunión, y su foco está en el autocuidado: dejar de controlar o “rescatar” a la persona que bebe y hacerse cargo de la propia salud emocional.

    Para el propio familiar, Al-Anon puede ayudar: en los ensayos clínicos que lo compararon con otros enfoques, quienes asistieron mejoraron su ánimo y su relación de manera parecida a quienes recibieron otras intervenciones. Donde Al-Anon rinde menos es en otro objetivo, el de lograr que la persona que bebe acepte tratarse. En un ensayo con 130 familiares de personas que rechazaban ayuda, el método CRAFT consiguió que el 64% entrara a tratamiento, frente al 30% con la intervención confrontacional y el 13% con la facilitación de Al-Anon (Miller et al., 1999). Con familiares de consumidores de drogas, el resultado fue parecido (Meyers et al., 2002).

    Al-Anon atiende cómo estás tú, y CRAFT atiende cómo lograr que la otra persona se trate. Muchas familias usan las dos. Si te interesa el segundo camino, tenemos una guía sobre CRAFT y cómo se aplica, y otra para quien convive con una pareja que bebe en exceso: qué hacer y qué evitar.

    Cómo ir a tu primera reunión: grupos cerca de ti y en línea

    Si decidiste probar, estos pasos reducen la fricción:

    1. Busca una reunión abierta. El buscador de AA y la aplicación gratuita Meeting Guide permiten filtrar por ciudad, horario y tipo de reunión, incluidas las que son en línea.
    2. Ve a tres o cuatro reuniones distintas antes de decidir. Cada grupo tiene su ambiente, y la primera impresión de uno no habla de todos.
    3. Llega sin la presión de hablar. Puedes presentarte por tu nombre de pila o limitarte a escuchar.
    4. Toma lo que te sirva. Es una frase habitual en estos grupos. No tienes que aceptar todo el programa de una vez para beneficiarte de la compañía.
    5. Cuéntaselo a tu terapeuta o a tu médico, si ya tienes uno. Les ayuda a trabajar lo que sale en el grupo.

    Preguntas frecuentes

    ¿Hay que creer en Dios para ir a Alcohólicos Anónimos?

    No. AA se presenta como un programa espiritual y no religioso, y habla de “Dios tal como cada uno lo concibe”, de modo que el Poder Superior puede ser el grupo, la naturaleza o lo que tú elijas. Aun así, el lenguaje puede incomodar a algunas personas, y en ese caso existen alternativas laicas como SMART Recovery.

    ¿Cuánto cuesta ir a AA?

    Nada. No hay cuota de ingreso ni mensualidad, y el grupo se mantiene con aportes voluntarios de sus miembros para cubrir gastos como el café o el arriendo de la sala. El único requisito para asistir es el deseo de dejar de beber.

    ¿Estoy obligado a hablar en las reuniones?

    No. Puedes escuchar todas las veces que quieras, y compartir cuando te sientas cómodo. Tampoco tienes que dar tu apellido ni firmar ningún registro. Si hablar frente a desconocidos te angustia mucho, avísale a tu terapeuta, porque ese miedo es una de las razones más comunes para abandonar los grupos.

    ¿AA funciona de verdad?

    La evidencia es favorable, con matices. Una revisión Cochrane de 27 estudios y más de 10.000 personas encontró que los programas de facilitación de 12 pasos logran más abstinencia continua al año que otros tratamientos como la terapia cognitivo-conductual. La evidencia más sólida corresponde a programas con acompañamiento profesional, y muchas personas no mantienen la asistencia.

    ¿Puedo ir a AA si no quiero dejar el alcohol del todo?

    AA propone abstinencia, así que el formato no está pensado para metas de moderación. Si lo que buscas es beber menos, puedes consultarlo con un profesional, que ayuda a definir una meta realista, y revisar otros grupos de ayuda mutua que aceptan distintos objetivos. Lo que sí conviene saber es que tener una meta total de abstinencia suele mejorar las probabilidades de éxito.

    ¿Cuál es la diferencia entre AA y Al-Anon?

    AA es para quienes tienen un problema con su propio consumo de alcohol. Al-Anon es para los familiares y amigos de esa persona, y trabaja el impacto que el problema tiene en ellos. Comparten el método de los 12 pasos, el anonimato y el formato de reunión.

    Un siguiente paso

    Si estás pensando en ir a un grupo, o ya fuiste y no sabes si te sirvió, puedes agendar una primera consulta. En la primera sesión se revisa tu patrón de consumo, se define una meta posible (reducir o dejar), se evalúa si necesitas apoyo médico y se arma un plan que combine el grupo con lo que tú necesites.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Alcoholics Anonymous. (s.f.). ¿Necesita ayuda para un problema con la bebida? Alcoholics Anonymous World Services. https://www.aa.org/es/new-to-aa

    Alcoholics Anonymous World Services. (2001). Alcoholics Anonymous: The story of how many thousands of men and women have recovered from alcoholism (4.ª ed.). Alcoholics Anonymous World Services.

    American Society of Addiction Medicine. (2020). The ASAM clinical practice guideline on alcohol withdrawal management. Journal of Addiction Medicine, 14(3S), 1-72. https://doi.org/10.1097/ADM.0000000000000668

    Beck, A. K., Forbes, E., Baker, A. L., Kelly, P. J., Deane, F. P., Shakeshaft, A., Hunt, D., & Kelly, J. F. (2017). Systematic review of SMART Recovery: Outcomes, process variables, and implications for research. Psychology of Addictive Behaviors, 31(1), 1-20. https://doi.org/10.1037/adb0000237

    Beck, A. T., Wright, F. D., Newman, C. F., & Liese, B. S. (1999). Terapia cognitiva de las drogodependencias. Paidós Ibérica.

    Foote, J., Wilkens, C., & Kosanke, N. (2014). Beyond addiction: How science and kindness help people change. Scribner.

    Kelly, J. F. (2017). Is Alcoholics Anonymous religious, spiritual, neither? Findings from 25 years of mechanisms of behavior change research. Addiction, 112(6), 929-936. https://doi.org/10.1111/add.13590

    Kelly, J. F., Humphreys, K., & Ferri, M. (2020a). Alcoholics Anonymous and other 12-step programs for alcohol use disorder. Cochrane Database of Systematic Reviews, (3), CD012880. https://doi.org/10.1002/14651858.CD012880.pub2

    Kelly, J. F., Abry, A., Ferri, M., & Humphreys, K. (2020b). Alcoholics Anonymous and 12-step facilitation treatments for alcohol use disorder: A distillation of a 2020 Cochrane review for clinicians and policy makers. Alcohol and Alcoholism, 55(6), 641-651. https://doi.org/10.1093/alcalc/agaa050

    Leurent, M., Ducasse, D., Courtet, P., & Olié, E. (2024). Efficacy of 12-step mutual-help groups other than Alcoholics Anonymous: A systematic review and meta-analysis. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 274(2), 375-422. https://doi.org/10.1007/s00406-023-01667-x

    Marlatt, G. A., & Gordon, J. R. (Eds.). (1985). Relapse prevention: Maintenance strategies in the treatment of addictive behaviors. Guilford Press.

    Meyers, R. J., Miller, W. R., Smith, J. E., & Tonigan, J. S. (2002). A randomized trial of two methods for engaging treatment-refusing drug users through concerned significant others. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 70(5), 1182-1185. https://doi.org/10.1037/0022-006X.70.5.1182

    Miller, W. R., Meyers, R. J., & Tonigan, J. S. (1999). Engaging the unmotivated in treatment for alcohol problems: A comparison of three strategies for intervention through family members. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 67(5), 688-697. https://doi.org/10.1037/0022-006X.67.5.688

    Zemore, S. E., Lui, C., Mericle, A., Hemberg, J., & Kaskutas, L. A. (2018). A longitudinal study of the comparative efficacy of Women for Sobriety, LifeRing, SMART Recovery, and 12-step groups for those with AUD. Journal of Substance Abuse Treatment, 88, 18-26. https://doi.org/10.1016/j.jsat.2018.02.004

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y bienestar emocional. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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