Registro de Pensamientos: Plantilla PDF y Cómo Llenarla (Triple Columna de Beck)

Pintura impresionista de una hoja con tres columnas trazadas a mano sobre un escritorio, sobre el registro de pensamientos de Beck

Te pasó algo pequeño (un mensaje sin responder, una mirada de tu jefe, un comentario en una reunión) y de repente el ánimo se vino abajo. Horas después sigues dándole vueltas y no sabes bien por qué te pegó tanto. Entre lo que pasó y lo que sentiste hubo un pensamiento, casi siempre muy rápido, que no alcanzaste a ver. El registro de pensamientos existe para atrapar ese pensamiento antes de que se borre.

Es la hoja con la que empieza casi toda terapia cognitivo conductual, y tiene una virtud rara: se entiende en cinco minutos, cabe en una hoja y se puede empezar hoy. La plantilla es fácil. Llenarla bien cuesta más, y casi todo el mundo tropieza con el mismo error.

En esta guía vas a encontrar qué es la triple columna de Beck, cómo se llena paso a paso con un ejemplo real, los errores más comunes, un formulario interactivo para armar tu registro aquí mismo, y una plantilla en PDF de seis páginas para descargar e imprimir. Y también lo que dice la evidencia sobre si esto sirve de verdad, sin adornos.

Respuesta corta: un registro de pensamientos es una hoja de tres columnas donde anotas, en el momento en que cambia tu ánimo, la situación (solo hechos), el pensamiento exacto que pasó por tu cabeza y la emoción con su intensidad de 0 a 100. Es el primer paso de la reestructuración cognitiva: antes de cambiar lo que piensas, hay que ver qué piensas. Se usa como tarea entre sesiones de terapia y como herramienta de autoobservación; por sí solo no es un tratamiento.

Qué es un registro de pensamientos y para qué sirve

Un registro de pensamientos es una herramienta de la terapia cognitivo conductual (TCC) para observar, por escrito y en el momento, la cadena que va desde lo que pasa hasta lo que sientes. La hoja original es el Registro Diario de Pensamientos Disfuncionales de Beck, Rush, Shaw y Emery (1979), y su versión más simple es la que se conoce como triple columna: situación, pensamiento, emoción.

La idea de fondo es la del modelo cognitivo: entre un hecho y una emoción hay una interpretación. Dos personas llegan tarde al trabajo; una piensa «qué mala suerte el taco» y sigue con su día, la otra piensa «nunca voy a tener éxito en este trabajo» y se le aprieta el pecho. Lo que cambia no es el hecho, es lo que cada una se dijo. El problema es que ese «se dijo» ocurre en una fracción de segundo y en general no se registra: uno nota la emoción, no el pensamiento.

Tolin (2024) da cuatro razones para asignar el autorregistro como tarea, y vale la pena tenerlas claras antes de empezar. Primero, ayuda a identificar interpretaciones que la memoria perdería entre el momento del malestar y la próxima sesión. Segundo, aclara la relación entre eventos, pensamientos y emociones, porque registrar también el disparador (no solo el pensamiento) muestra cómo encaja cada pieza. Tercero, enseña el modelo de la TCC mejor que cualquier explicación: la experiencia de primera mano educa más que la teoría. Y cuarto, el solo hecho de dirigir la atención a los propios pensamientos de forma continua tiende a hacer que uno empiece a cuestionarlos por su cuenta, incluso antes de que arranque el trabajo formal de reestructuración.

Registro de pensamientos automáticos: qué es exactamente lo que buscas

Los pensamientos automáticos son las frases o imágenes que aparecen solas, sin esfuerzo, justo antes de una emoción. No son reflexiones largas; son telegramas: «lo arruiné», «está enojada conmigo», «no voy a poder». Aparecen tan rápido que se sienten como parte de la situación, y por eso cuesta separarlos de ella.

Lo que buscas en el registro es ese telegrama, con sus palabras exactas. No una versión resumida ni una versión pulida. Si lo que apareció fue una imagen (verte haciendo el ridículo frente a todos), se anota la imagen. Si fue una pregunta («¿y si me despiden?»), conviene convertirla en la afirmación que esconde («me van a despedir»), porque a una pregunta no se le puede buscar evidencia.

La triple columna de Beck: las tres casillas explicadas

La triple columna de Beck es la versión inicial del registro: tres casillas, una fila por episodio. Moreno y Martín (2007) insisten en que hay que enseñar a distinguirlas bien, porque lo que de verdad cuesta es separar el pensamiento de la emoción, no entender la plantilla.

Columna 1: situación. Dónde estabas, con quién, haciendo qué. Solo lo que grabaría una cámara: «llegué 15 minutos tarde y mi jefe estaba en la puerta de la oficina». Un disparador también puede ser interno (un dolor, un recuerdo, una sensación), y en ese caso se anota igual, como hecho.

Columna 2: pensamiento. Las palabras o la imagen exacta que pasaron por tu cabeza justo antes de la emoción, y cuánto lo creíste en ese momento, de 0 a 100. Ese número importa: no es lo mismo pensar «nunca voy a tener éxito» creyéndolo al 30 % que al 90 %.

Columna 3: emoción. Una palabra (pena, rabia, miedo, culpa, vergüenza) y su intensidad de 0 a 100. Si hubo una sensación física reconocible (pecho apretado, estómago revuelto, calor en la cara), va aquí también.

Un detalle de nombres que conviene aclarar, porque confunde a mucha gente que busca «triple columna» en internet. En los manuales en español la triple columna es esta: situación, pensamiento, emoción. Pero David Burns, discípulo de Beck, popularizó en Sentirse bien (1980) una «técnica de la triple columna» con otras tres casillas: pensamiento automático, distorsión cognitiva y respuesta racional. Las dos son legítimas y las dos vienen de la misma escuela; la de Burns es un paso posterior, cuando ya sabes atrapar el pensamiento y pasas a discutirlo. Esta guía empieza por la primera, que es por donde empieza la terapia.

Cómo llenar la hoja de registro de pensamientos paso a paso

Llenar la hoja tiene cuatro pasos, y el orden no es casual: primero se atrapa la emoción, después se busca el pensamiento. Es al revés de lo que parece lógico, y por una buena razón: la emoción es lo que uno nota primero.

Paso 1: nota el cambio de ánimo, ese es el aviso

La señal para escribir es un cambio emocional que te sorprende: te pusiste triste de golpe, te vino rabia, se te apretó el estómago. No hace falta que sea un drama. Tolin (2024) trae como ejemplo en su hoja algo deliberadamente pequeño: llegar tarde al trabajo. El registro sirve para lo de todos los días, no solo para las crisis.

Paso 2: escribe la situación solo con hechos

Responde tres preguntas: ¿qué pasó?, ¿dónde?, ¿con quién? Y nada más. Aquí es donde se comete el error que atraviesa todo el capítulo de Tolin sobre el tema: escribir un juicio en la columna de los hechos. «Mi jefe fue un pesado» no es una situación, es tu pensamiento sobre la situación. La situación es «llegué tarde y mi jefe me miró sin decir nada». Si en la primera columna aparece un adjetivo, casi seguro pertenece a la segunda.

Paso 3: busca el pensamiento y anota cuánto lo creíste

Pregúntate: ¿qué pasó por mi cabeza justo antes de sentirme así? Si no aparece nada, prueba con estas otras: ¿qué era lo peor de esa situación para mí?, ¿qué creí que iba a pasar?, ¿qué dice esto de mí? Y cuando aparezca, profundiza una vez más. En el ejemplo de Tolin, una paciente escribe «no hay forma de que pueda ver esto» y el terapeuta pregunta por qué, hasta llegar a la versión completa: «me voy a poner tan ansiosa que no podré concentrarme, dormir ni funcionar mañana». Ese es el pensamiento que hay que anotar, con su número de creencia al lado.

Paso 4: nombra la emoción y ponle intensidad

Una palabra y un número. «Tristeza, 65». «Ansiedad, 55, estómago revuelto». Si hubo dos emociones (rabia y culpa, por ejemplo), van las dos, cada una con su número, y cada una suele tener su propio pensamiento debajo.

Así queda una fila completa, con el ejemplo que usa la propia hoja de Tolin (2024): situación, «llegué tarde al trabajo»; pensamiento, «nunca voy a tener éxito en este trabajo» (creencia 80); emoción, «tristeza» (65). Tres casillas. Nada más por ahora. En esta etapa todavía no se cambia nada: el objetivo es entender qué piensas de las cosas.

Los errores que todo el mundo comete al principio (y cómo corregirlos)

Estos errores son la parte normal de aprender la herramienta, no señal de que lo estés haciendo mal, y se corrigen sobre la marcha.

  • Juicios en la columna de situación. «Fue un desconsiderado», «me trató pésimo». Tolin (2024) cuenta que a una misma paciente hubo que hacerle esta corrección varias sesiones seguidas, y que eso es lo esperable: la distinción entre hecho, pensamiento y emoción no se aprende en una explicación, se corrige una y otra vez sobre material nuevo hasta que se vuelve automática.
  • Emociones en la columna de pensamiento. «Estaba realmente enojada» es un sentimiento. El pensamiento es lo que había debajo de la rabia: «ella no tiene derecho a hacer eso», «es una desconsiderada». Cuando escribes una emoción en la casilla 2, pregúntate qué te dijiste para sentirla.
  • Llenar la hoja de noche, de memoria. Es mejor que no hacerla, y Tolin lo reconoce así. Pero pierde justo lo que buscamos: mientras más esperas, más borroso se vuelve qué pensaste exactamente. Y hay una razón más de fondo: la meta a mediano plazo es que ante algo que te perturbe, uno de tus primeros pensamientos sea «¿qué estoy pensando ahora mismo?», y eso solo se entrena en tiempo real. Una foto de la hoja en el celular o una nota de voz de diez segundos resuelven el problema.
  • Intentar no tener pensamientos negativos. Este es el malentendido más importante. La tarea no es dejar de pensar así; es notarlo y anotarlo. Cuando uno trata de suprimir un pensamiento, suele pensarlo más. Registrar no es lo mismo que suprimir.
  • Pensamientos que son preguntas. «¿Y si sale mal?» no se puede poner a prueba. «Va a salir mal» sí. Convierte la pregunta en la afirmación que esconde.

Sobre el registro en papel hay un dato que conviene saber, porque cambia cómo se organiza la tarea. En un estudio con pacientes con dolor crónico que usaban diarios de papel instrumentados para registrar en secreto cuándo se abrían de verdad00320-3), los participantes reportaban un 90 % de cumplimiento mientras el registro electrónico oculto mostraba un 11 %; en un 32 % de los días la carpeta ni siquiera se abrió. Con un diario electrónico que avisaba cuándo tocaba anotar, el cumplimiento real fue del 94 % (Stone et al., 2003). La lección práctica: la hoja hay que llevarla encima y anotar en el momento, o usar una app de notas con recordatorio. El papel sirve, siempre que esté a mano. Llenar todo de golpe en el auto, antes de entrar a la sesión, es lo que Tolin (2024) llama «cumplimiento de estacionamiento», y no sirve para lo que el registro necesita.

Registro de pensamientos PDF: descarga la plantilla gratis

Preparé una hoja imprimible de seis páginas con todo lo que necesitas para empezar esta semana:

  • Instrucciones en una página: las tres columnas explicadas, con el ejemplo de «mal» y «bien» en cada una, y una fila de ejemplo completa.
  • Tres hojas de registro de triple columna (fecha y hora, situación, pensamiento con creencia 0-100, emoción con intensidad 0-100), siete filas por hoja.
  • Una hoja de cinco columnas (evidencia a favor y en contra, pensamiento alternativo y nueva emoción) para cuando el registro madura.
  • Una página final con los cuatro problemas más comunes y qué hacer en cada uno, y cuándo la hoja no basta.

Es de uso libre para pacientes y profesionales. No es un instrumento con licencia: es una hoja de trabajo basada en la de Beck et al. (1979) y en la versión de Tolin (2024). Si estás en terapia, llévala a la sesión: es el material con el que se trabaja.

Arma tu registro de pensamientos aquí mismo

Si prefieres probar antes de imprimir, el formulario de abajo tiene las tres casillas. Agrega una fila por episodio (puedes acumular varias) y al final copia el registro completo para pegarlo en tus notas o llevarlo a tu próxima sesión. Tiene una ayuda extra que la hoja de papel no tiene: si escribes un juicio en la columna de situación o una emoción en la de pensamiento, te lo avisa. Nada de lo que escribas se guarda ni se envía a ninguna parte.

Arma tu registro de pensamientos aquí mismo

Tres casillas, una fila. Puedes agregar varias filas (una por episodio) y al final copiar el registro entero para pegarlo en tus notas o llevarlo a tu sesión. Nada de lo que escribas se guarda ni se envía: se queda en tu navegador y desaparece al cerrar la página.

1 · Situación

Solo los hechos, como los grabaría una cámara. ¿Qué pasó, dónde, con quién? Los juicios («fue un pesado») van en la casilla 2.

2 · Pensamiento

Las palabras o la imagen exacta que pasaron por tu cabeza justo antes de la emoción. Si es una pregunta, conviértela en afirmación.


3 · Emoción

Una palabra: pena, rabia, miedo, culpa, vergüenza. Si hubo una sensación física (pecho apretado, estómago revuelto), agrégala.





Tu registro

# Situación Pensamiento (creencia) Emoción (intensidad)

Esto es un registro, no un diagnóstico ni una medición. Es el primer paso de la reestructuración cognitiva y rinde más cuando se revisa con un psicólogo o psicóloga. Si llevas más de dos semanas con el ánimo muy bajo o aparecen ideas de que no vale la pena seguir, pide ayuda: Salud Responde 600 360 7777. Agenda una consulta si quieres trabajar estos registros en terapia.

¿Funciona el registro de pensamientos? Lo que dice la evidencia

Aquí conviene ser preciso, porque la respuesta corta («sí, es la base de la TCC») esconde matices que importan.

Lo mejor documentado es la técnica de la que el registro forma parte. Un metaanálisis en red de 45 ensayos con 3.382 adultos con depresión encontró que la reestructuración cognitiva por sí sola funciona igual de bien que la activación conductual sola y que la TCC completa: las tres superan a la atención habitual y a la lista de espera, sin diferencias entre ellas ni en cuánta gente abandona (Ciharova et al., 2021). Y cuando se mide cuánta reestructuración ocurre dentro de la sesión, más reestructuración se asocia con mejores resultados, con una asociación moderada a grande (r = 0,35, equivalente a d = 0,85), aunque los propios autores advierten que se basa en solo cuatro estudios (Ezawa & Hollon, 2023).

Lo segundo bien documentado es el valor de las tareas entre sesiones, que es la categoría a la que pertenece el registro. El metaanálisis de Kazantzis y colaboradores, con 17 estudios de TCC y 2.312 pacientes, encontró que hacer las tareas se asocia con un efecto grande sobre el resultado al terminar el tratamiento (g = 0,79) y en el seguimiento (g = 0,51), y que la calidad con que se hacen pesa al menos tanto como la cantidad (Kazantzis et al., 2016). No es lo mismo llenar diez filas de cualquier manera que llenar tres bien.

Sobre el registro de pensamientos en sí, aislado del resto, hay menos. Un experimento con 91 participantes sin diagnóstico comparó una sola sesión de registro de pensamientos con una sola sesión de experimento conductual y con un control: las dos técnicas cambiaron creencias, ansiedad, conducta y síntomas frente al control, y el experimento conductual fue un poco más rápido y generalizó más (McManus et al., 2012). Es evidencia de que la hoja hace algo por sí sola, pero en una muestra no clínica y en una sesión.

Y hay un resultado que conviene tener en cuenta para no venderle a nadie la hoja como calmante. En un experimento de laboratorio con 100 personas, llenar un registro de pensamientos justo después de un estresor social no bajó el malestar en el momento: el grupo que lo llenó mostró un pico de cortisol mayor y ninguna diferencia en el afecto frente al grupo control (Rozek et al., 2018). Mirar de frente lo que uno piensa no es agradable de inmediato. El registro es una técnica de trabajo, no de alivio; el alivio viene después, cuando el pensamiento se discute y cambia.

Por último, sobre el pensamiento negativo repetitivo (la rumiación y la preocupación, que es lo que muchas personas quieren cortar con esta hoja), un metaanálisis de 55 ensayos con 4.970 participantes encontró que la TCC lo reduce con un efecto moderado, y que las intervenciones diseñadas específicamente para ese tipo de pensamiento funcionan mejor que la TCC genérica (Stenzel et al., 2025). Si tu problema es más «no puedo dejar de darle vueltas» que «me pegó fuerte algo puntual», te sirve leer sobre cómo dejar de pensar demasiado y cortar la rumiación, porque el registro ayuda, pero no es la herramienta principal para eso.

De la triple columna a la reestructuración cognitiva: qué viene después

Después de una o dos semanas de triple columna, el registro crece. Moreno y Martín (2007) describen las dos columnas que se agregan cuando madura: evidencia y nueva emoción. La columna de evidencia no pide solo pruebas a favor y en contra del pensamiento; pide también una explicación alternativa, qué sería lo peor que podría pasar si el pensamiento fuera cierto y si podrías sobrellevarlo, y una pregunta que suele desbloquear a las personas muy autocríticas: ¿qué le dirías a alguien querido que estuviera en tu misma situación?

Tolin (2024) advierte dos trampas de esta etapa. La primera: por el sesgo de memoria congruente con el ánimo, es esperable que encuentres más evidencia a favor del pensamiento que en contra, y parte del trabajo (idealmente con un terapeuta) es buscar activamente la evidencia en contra que no te viene a la mente. La segunda: tratar el ejercicio como un conteo de votos. No importa solo cuánta evidencia hay, importa su calidad; llegar tarde unos minutos no prueba que te vayan a despedir.

Y el resultado de todo esto es un pensamiento realista, que rara vez coincide con uno positivo. En el ejemplo de Tolin, un paciente concluye que «va a salir mal» no es cierto y propone reemplazarlo por «va a salir bien»; el terapeuta no acepta ese reemplazo, porque tampoco lo puede saber. El pensamiento final queda balanceado: «probablemente saldrá bien, no puedo saberlo con seguridad, pero puedo manejarme sin saberlo». Una revisión de alcance sobre la reestructuración cognitiva en personas con síntomas depresivos agrupa el procedimiento en seis pasos (identificar la situación, el pensamiento y la emoción, examinar la evidencia, generar una alternativa y reevaluar) y concluye que reduce los síntomas, aunque los estudios no siguen un protocolo común (Santos et al., 2024). Si quieres entender la técnica completa, tienes una guía sobre qué es la terapia cognitivo conductual y cómo funciona, y otra sobre las distorsiones cognitivas con ejemplos reales, que es el catálogo que se usa para ponerle nombre a lo que aparece en la columna 2.

¿Se puede hacer un registro de pensamientos sin terapeuta?

Se puede, y mucha gente empieza así. Pero conviene decir con claridad qué respalda la evidencia y qué no.

Lo que hay: el experimento de McManus et al. (2012) muestra que una sola sesión de registro produce cambios frente a un control, en personas sin diagnóstico. Lo que no hay: ningún ensayo clínico que aísle la hoja usada sola en casa, durante semanas, en personas con depresión o ansiedad clínica. Los estudios miden programas completos de TCC en los que el registro es una pieza. Así que la afirmación honesta es esta: el registro sirve para observarte y para llegar mejor preparado a una terapia; no hay evidencia de que reemplace una.

Hay además un argumento práctico. La revisión de Ryum, Bennion y Kazantzis sobre 25 estudios encontró que lo que hace que una persona sí haga las tareas entre sesiones es tener una razón convincente para hacerlas, diseñarlas y revisarlas en colaboración según sus propios objetivos, y recibir un resumen escrito de la tarea y de su porqué (Ryum et al., 2023). Casi todo eso es más fácil con alguien al lado. Y la parte que más rinde de la técnica, la de examinar la evidencia y construir un pensamiento alternativo, es justo la que más se beneficia de una segunda mirada, porque el sesgo de memoria juega en contra de quien la hace solo.

Si vas a hacerlo por tu cuenta, una regla simple: una semana de triple columna, sin intentar cambiar nada, y después decides. Si el registro te muestra un patrón que se repite y no logras mover, ese es el momento de consultar. La Asociación Americana de Psicología describe la TCC justamente así: ejercicios en sesión y tareas fuera de ella para que la persona aprenda a ser su propio terapeuta, y reconocer las propias distorsiones de pensamiento es el primero de esos ejercicios.

Cuándo buscar ayuda profesional

El registro es una herramienta de observación, y hay situaciones en las que observar no alcanza.

  • Si el ánimo bajo, la ansiedad o la irritabilidad llevan más de dos semanas casi todos los días, corresponde una evaluación. En Chile, la depresión en personas de 15 años y más es garantía GES, con tratamiento garantizado desde la confirmación diagnóstica.
  • Si en la columna de pensamiento aparecen ideas de muerte o de hacerte daño, deja la hoja y pide ayuda hoy: Salud Responde, 600 360 7777, o el servicio de urgencia más cercano.
  • Si el registro te hace sentir peor de forma sostenida durante días, no es señal de que lo estés haciendo bien «porque duele», sino de que necesitas hacerlo acompañado.
  • Si llevas semanas registrando y nada cambia. La hoja es donde se empieza; el tratamiento es lo que viene después.

Si no sabes en qué punto estás, puedes orientarte con el test de ansiedad y depresión con PHQ-9 y GAD-7, que son los dos cuestionarios de cribado más usados en atención primaria. La guía sobre depresión, la de qué funciona para salir de la depresión según la evidencia y la página de MedlinePlus sobre depresión explican qué se evalúa y qué tratamientos existen.

Preguntas frecuentes sobre el registro de pensamientos

¿Cuántas veces al día hay que llenar el registro de pensamientos?

No hay un número fijo, y ningún estudio ha medido una dosis óptima. La regla de los manuales es una fila por cada cambio de ánimo que te sorprenda, anotada en el momento. Algunos días serán dos filas, otros ninguna. Lo que importa es que la fila sea cierta y esté escrita cuando pasó, no cuántas juntes.

¿Qué diferencia hay entre el registro de tres columnas y el de cinco o siete?

El de tres columnas (situación, pensamiento, emoción) es la etapa de observación: sirve para ver qué piensas. El de cinco o siete agrega evidencia a favor y en contra, un pensamiento alternativo y la nueva emoción: es la etapa de reestructuración. Se pasa del primero al segundo cuando ya distingues con soltura hechos, pensamientos y emociones, en general después de una o dos semanas.

¿La triple columna de Beck y la de Burns son lo mismo?

No. En los manuales en español la triple columna es situación, pensamiento y emoción, la etapa inicial del registro. La «técnica de la triple columna» de Burns (1980) tiene otras casillas: pensamiento automático, distorsión cognitiva y respuesta racional, y corresponde a una etapa posterior, cuando ya se discute el pensamiento. Las dos vienen de la terapia cognitiva de Beck.

¿Qué hago si no logro identificar el pensamiento?

Es lo más común: uno nota antes la emoción que el pensamiento. Prueba con estas preguntas: ¿qué era lo peor de esa situación para mí?, ¿qué creí que iba a pasar?, ¿qué dice esto de mí o de los demás? Si aparece una imagen en vez de una frase, anota la imagen. Y si aun así no sale, anota la situación y la emoción y deja la casilla del medio para revisarla con tu terapeuta.

¿Sirve el registro de pensamientos para la ansiedad?

Sí, es una de las herramientas básicas de la TCC para la ansiedad, especialmente para los pensamientos de tipo «va a pasar algo terrible». Para la preocupación constante y la rumiación funciona menos por sí solo; ahí rinden más las intervenciones diseñadas para el pensamiento repetitivo. Y en los pensamientos intrusivos de tipo obsesivo no se recomienda discutir el contenido del pensamiento.

¿Es normal sentirse peor al llenar el registro?

Al principio puede pasar, y un experimento de laboratorio lo confirmó: llenar la hoja justo después de un estresor no bajó el malestar en el momento. Mirar de frente lo que uno piensa no es agradable. Si el malestar dura minutos, es parte del proceso; si se sostiene durante días o aparecen ideas de muerte, para y consulta.

Empieza con una fila

Lo más útil que puedes hacer hoy con esta guía es imprimir la plantilla (o abrir el formulario de arriba) y llenar una sola fila con lo último que te movió el ánimo. Solo hechos en la primera casilla, las palabras exactas en la segunda, una emoción y un número en la tercera. No hace falta que quede bonita; hace falta que sea cierta.

Si después de una semana el registro te muestra un patrón que se repite, o si prefieres aprender la técnica completa con alguien que la revise contigo, trabajo con registros de pensamientos y reestructuración cognitiva dentro de la terapia cognitivo conductual, en modalidad online. Puedes agendar una consulta aquí y llevar tus hojas a la primera sesión.

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Referencias

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  • Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (1979). Cognitive therapy of depression. Guilford Press.
  • Burns, D. D. (1980). Feeling good: The new mood therapy. William Morrow.
  • Ciharova, M., Furukawa, T. A., Efthimiou, O., Karyotaki, E., Miguel, C., Noma, H., Cipriani, A., Riper, H., & Cuijpers, P. (2021). Cognitive restructuring, behavioral activation and cognitive-behavioral therapy in the treatment of adult depression: A network meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 89(6), 563-574. https://doi.org/10.1037/ccp0000654
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  • McManus, F., Van Doorn, K., & Yiend, J. (2012). Examining the effects of thought records and behavioral experiments in instigating belief change. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 43(1), 540-547. https://doi.org/10.1016/j.jbtep.2011.07.003
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  • Moreno, P., & Martín, J. C. (2007). Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y la agorafobia: Manual para terapeutas. Desclée De Brouwer.
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  • Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). Guilford Press.

Sobre el autor

Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

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