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  • Tests de Desarrollo Infantil: Guía completa de las Escalas Bayley, Test TADI y EDI

    Tests de Desarrollo Infantil: Guía completa de las Escalas Bayley, Test TADI y EDI

    Por el equipo profesional de Terapia Online Chile

    Un neuropediatra pide “aplícale el Bayley” y una educadora de párvulos completa el TADI en el mismo control de niño sano. Nadie te explicó nunca por qué usan instrumentos distintos, y esa confusión es más común de lo que parece entre quienes recién entran al mundo de la evaluación del desarrollo.

    Este artículo compara los tres instrumentos que más aparecen en la práctica clínica y educativa hispanohablante: las Escalas Bayley, el Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI) chileno y la Evaluación del Desarrollo Infantil (EDI) mexicana. Vas a encontrar qué mide cada uno, a qué edad se aplica, qué tan sólida es su evidencia psicométrica y, sobre todo, cuándo conviene usar uno y no otro.

    ¿Qué mide el test de Bayley?

    Las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil y del Niño Pequeño (Bayley-III / Bayley-4) evalúan cognición, lenguaje receptivo y expresivo, y motricidad fina y gruesa mediante tareas de observación directa con el niño, más dos escalas complementarias (socioemocional y conducta adaptativa) que responde el cuidador. Se aplica entre 1 y 42 meses y es el instrumento de referencia frente al cual se validan la mayoría de los tests de tamizaje más breves.

    Un análisis factorial confirmatorio del Bayley-4, con una muestra de normalización de 1.700 niños estadounidenses de 0 a 42 meses, confirmó un modelo de tres factores (cognitivo, lenguaje, motor) con un ajuste excelente (CFI = 0,99), aunque con diferencias estructurales entre grupos de edad (Caemmerer et al., 2024). La consistencia interna es alta: alfa de 0,91 en cognición y 0,93 en lenguaje. En un estudio de validación transcultural en Nepal, la confiabilidad entre evaluadores llegó a un CCI de 0,95 a 0,99, aunque la consistencia interna por subescala varió más de lo esperado (0,57 a 0,87) (Ranjitkar et al., 2018).

    La adaptación brasileña del Bayley-III, con 207 niños de 12 a 42 meses de centros de cuidado infantil de São Paulo, reportó alfas de Cronbach de 0,95 a 0,96 en todas las subescalas y correlaciones fuertes con otros instrumentos del mismo dominio (PDMS-2 en motricidad, LDS y PPVT en lenguaje, Leiter-R en cognición). El análisis factorial confirmatorio sostuvo un único factor general que explica el 86% de la varianza (RMSEA < 0,001; CFI = 1,00). Un detalle que conviene conocer antes de interpretar resultados: la estabilidad test-retest solo fue satisfactoria en motricidad fina (rho = 0,89); en cognición y motricidad gruesa no hubo correlaciones significativas entre mediciones, algo que los propios autores atribuyen a lo cambiante que es el desarrollo a esas edades (Madaschi et al., 2016).

    El punto de corte estándar para sospechar retraso es un puntaje compuesto menor a 70 (dos desviaciones estándar bajo la media). Pero un estudio con infantes taiwaneses de término y pretérmino encontró que el Bayley-III sobreestima el desarrollo frente a la versión anterior (BSID-II), y sugiere ajustar el corte entre 10 y 24 puntos por encima de 70 según el dominio para no perder sensibilidad (Yu et al., 2013). Es un matiz técnico, pero explica por qué dos evaluadores pueden discrepar sobre un mismo resultado si usan cortes distintos.

    Por eso el Bayley se usa como estándar de comparación en estudios poblacionales, incluida una validación concurrente en Colombia frente a pruebas de tamizaje más cortas como el ASQ-3 y el Denver-II (Rubio-Codina et al., 2016). El costo de tanta precisión es el tiempo: aplicarlo completo toma entre 50 y 90 minutos por niño y exige entrenamiento formal, así que en la práctica rara vez se usa para tamizaje masivo.

    ¿Qué mide el test TADI?

    El Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI) se construyó en Chile combinando la estructura de las escalas Bayley (segunda edición) con principios del Inventario MacArthur de comunicación. Evalúa cuatro dimensiones (cognición, lenguaje, motricidad y socioemocionalidad) en niños de 3 meses a 6 años, mediante tareas directas, observación espontánea y preguntas al adulto acompañante.

    Se estandarizó entre 2009 y 2012 con 3.200 niños y niñas chilenos con desarrollo típico, con normas para 13 grupos etarios, y se actualizó como TADI-2 entre 2018 y 2023 incorporando también a población migrante (Schonhaut et al., 2024). La consistencia interna reportada va de 0,80 a 0,90 según dimensión, con estabilidad test-retest sobre 0,96 en todas las áreas, independiente de quién aplique la prueba. A diferencia del Bayley, que nació en Estados Unidos y se ha ido adaptando después a otras poblaciones, el TADI incluye desde su diseño indicadores de validez cultural para niños de ascendencia atacameña, aymara y mapuche, lo que reduce el sesgo de comparar contra una norma extranjera.

    Un análisis secundario reciente, con 11.283 niños chilenos de la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI) 2012, confirmó mediante análisis factorial exploratorio y confirmatorio la validez del TADI a nivel poblacional, más allá de la muestra original de estandarización (Edwards et al., 2025). Es una evidencia poco común: la mayoría de los tests de desarrollo se validan una vez y no se vuelven a poner a prueba con datos poblacionales de esta escala.

    En la práctica clínica chilena, el TADI se usa cuando se necesita un perfil de desarrollo más completo que el que entrega un tamizaje breve: evaluaciones de ingreso a programas de intervención temprana, estudios de investigación o cuando el pediatra o la educadora quieren algo más fino que “normal / riesgo / retraso”.

    ¿Qué es la Evaluación del Desarrollo Infantil (EDI)?

    La Evaluación del Desarrollo Infantil (EDI) es un instrumento de tamizaje mexicano, desarrollado por el Hospital Infantil de México Federico Gómez, pensado para niños de 1 mes a 5 años. Explora cinco áreas del desarrollo mediante preguntas y observaciones breves, y clasifica al niño en una de tres categorías con un sistema tipo semáforo: normal, riesgo de retraso o retraso.

    Su validación, con 438 niños de tres estados mexicanos (Chihuahua, Yucatán y Ciudad de México) y usando el Battelle-2 y el Bayley-III como estándares de referencia, reportó una sensibilidad de 0,81 (IC 95%: 0,75-0,86) y una especificidad de 0,61 (IC 95%: 0,54-0,67) para la versión modificada del instrumento (Rizzoli-Córdoba et al., 2013). Un panel de expertos concluyó que esa versión era la más adecuada para la población mexicana menor de 5 años, y recomendó que todo niño de 16 a 59 meses que salga “en riesgo” pase después por una prueba diagnóstica más profunda, no que se quede solo con el resultado de la EDI.

    Esa especificidad de 0,61 merece una lectura honesta: significa que, de cada 10 niños con desarrollo normal, cerca de 4 van a salir marcados como “en riesgo” en el tamizaje. No es un defecto del instrumento, es lo esperable de una herramienta diseñada para no dejar pasar casos reales (alta sensibilidad) a costa de algunos falsos positivos. Por eso la EDI nunca se usa como diagnóstico final, sino como primer filtro.

    Tamizaje o evaluación formal: qué diferencia hay

    Bayley-III, sensibilidad, cognición, corte psicométrico: son palabras que pueden hacer parecer que estos tres instrumentos compiten entre sí. En la práctica cumplen roles distintos, y entenderlos como una escalera (no como alternativas intercambiables) ahorra bastante confusión.

    InstrumentoRol principalTiempo de aplicaciónQuién lo aplica
    EDITamizaje poblacional de primer filtroBreve (10-15 min aprox.)Personal de salud entrenado, primer nivel de atención
    TADIPerfil de desarrollo más completo, cuatro dimensionesMedio (30-45 min aprox.)Psicólogo, educador o profesional entrenado en el instrumento
    Bayley-III/4Evaluación diagnóstica de referencia (gold standard)Extenso (50-90 min aprox.)Profesional con entrenamiento formal en el instrumento

    Un tamizaje como la EDI busca hacer la pregunta rápida “¿hay algo que revisar aquí?” en la mayor cantidad de niños posible. Una evaluación como el TADI o el Bayley responde una pregunta más fina: “¿qué tan avanzado está este niño en cada área, comparado con su edad?”. La regla general en pediatría del desarrollo es que un resultado positivo en tamizaje no es un diagnóstico, es la señal para pasar al siguiente escalón.

    Vale la pena bajar las expectativas sobre cualquier instrumento de tamizaje, incluida la EDI. Una revisión general (umbrella review) de 38 instrumentos de tamizaje del desarrollo entre 0 y 6 años, publicada en 2026, encontró que ninguno alcanza simultáneamente una sensibilidad y una especificidad de al menos 0,80, con un área bajo la curva que va de 0,66 a 0,89 y alta heterogeneidad entre estudios (Arefadib et al., 2026). Ese dato aplica también a EEDP, TEPSI y a cualquier tamizaje que uses: son buenos filtros, no oráculos.

    Para quien recién se acerca al tema, esto responde también la duda de fondo: más abajo hay una tabla descargable en PDF de hitos por edad que sirve como punto de partida antes de decidir qué instrumento formal aplicar.

    Cómo evalúa Chile el desarrollo psicomotor: EEDP y TEPSI

    Antes de nombrar TADI o Bayley, casi todo niño chileno pasa primero por la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP) o el Test de Desarrollo Psicomotor (TEPSI), los dos instrumentos que usa el sistema público dentro del Control de Salud del Niño Sano y el programa Chile Crece Contigo.

    Según las Normas Técnicas del Ministerio de Salud, la EEDP se aplica entre los 0 y los 24 meses y evalúa motricidad, lenguaje, área social y coordinación; el TEPSI cubre de los 2 a los 5 años, con tres subtests (coordinación, lenguaje y motricidad). El calendario público combina evaluaciones completas en edades críticas (2 meses, 18 meses y 4 años) con una pauta breve de tamizaje en los controles intermedios, cuyo único objetivo es detectar quién necesita derivación a estimulación temprana.

    Ni la EEDP ni el TEPSI buscan un perfil cognitivo profundo: son herramientas de vigilancia sanitaria, pensadas para pesquisar déficits de origen sociocultural o neurosensorial en control de salud masivo. Un test de aprendizaje más amplio como el TADI, en cambio, apunta a mapear con más detalle el potencial cognitivo y la preparación educativa del niño, no solo a decidir si necesita o no una derivación.

    Qué instrumento conviene según el contexto

    La elección no depende de cuál es “mejor” en abstracto, sino de la pregunta que hay que responder. Una revisión sistemática de 18 instrumentos de evaluación del desarrollo para niños de 6 a 18 meses ofrece una guía razonable por contexto (Soto Hernández et al., 2023):

    • Tamizaje masivo o control de salud: instrumentos breves y económicos como la EDI, el ASQ-3 o la versión de cribado del Battelle, que priorizan cubrir a muchos niños rápido antes que profundidad diagnóstica.
    • Confirmación diagnóstica: escalas de mayor precisión como el Bayley-III/4 o el Vineland-III, cuando ya hay sospecha y hace falta medir la magnitud real del rezago.
    • Investigación o seguimiento longitudinal: instrumentos con propiedades psicométricas sólidas y comparables entre estudios, como Bayley, Battelle o el propio TADI en su versión poblacional.

    La misma revisión marca una limitación que vale la pena tener presente: el 83% de los instrumentos disponibles se diseñaron originalmente en Estados Unidos, con normas de referencia que no siempre calzan con las condiciones socioeconómicas y culturales de Latinoamérica. El TADI es, en ese sentido, una excepción relevante: nació pensado para la población chilena, con indicadores propios de validez cultural en vez de heredar una norma extranjera.

    En la práctica clínica es habitual encontrarse con familias que llegan angustiadas porque su hijo “salió en riesgo” en un tamizaje del control de salud, sin que nadie les haya explicado que ese resultado es apenas una primera señal, no un diagnóstico cerrado.

    Cuándo buscar una evaluación profesional

    Ningún artículo reemplaza la mirada de un profesional entrenado en estos instrumentos. Conviene pedir una evaluación formal si el niño no alcanza hitos esperados para su edad en dos o más áreas, si un tamizaje de control de salud (EEDP, TEPSI o EDI, según el país) resulta “en riesgo” o “en retraso”, o si hay antecedentes de prematurez, bajo peso al nacer o factores de riesgo neurológico conocidos.

    Un resultado en riesgo no confirma nada por sí solo. Es la señal para pasar a un instrumento más completo (TADI o Bayley, según disponibilidad) que sí permite construir un perfil claro y decidir, con base en eso, qué apoyo necesita el niño.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué diferencia hay entre el test de Bayley y el TADI?

    El Bayley es el estándar internacional de referencia, con la mayor evidencia psicométrica acumulada, pero exige entrenamiento formal y hasta 90 minutos por niño. El TADI es un instrumento chileno más breve, con normas y validez cultural propias de la población nacional, pensado para un uso clínico y educativo más cotidiano.

    ¿A qué edad se aplica el test de Bayley?

    Las Escalas Bayley (Bayley-III y Bayley-4) se aplican entre 1 y 42 meses de edad, cubriendo áreas cognitiva, de lenguaje (receptivo y expresivo) y motora (fina y gruesa), con escalas complementarias socioemocional y de conducta adaptativa.

    ¿Qué mide el test TADI en Chile?

    El TADI mide cuatro dimensiones del desarrollo (cognición, lenguaje, motricidad y socioemocionalidad) en niños de 3 meses a 6 años, con normas propias construidas sobre 3.200 niños chilenos y validez cultural para poblaciones indígenas.

    ¿Qué es la Evaluación del Desarrollo Infantil (EDI)?

    La EDI es un instrumento de tamizaje mexicano para niños de 1 mes a 5 años que clasifica el desarrollo en normal, riesgo o retraso mediante un sistema de semáforo, con una sensibilidad reportada de 0,81 para detectar problemas reales.

    ¿El TEPSI y la EEDP son lo mismo que el Bayley o el TADI?

    No. La EEDP (0-24 meses) y el TEPSI (2-5 años) son los instrumentos de tamizaje que usa el sistema público chileno en el control de salud del niño sano, con un objetivo de vigilancia sanitaria masiva, distinto del perfil diagnóstico más detallado que ofrecen el TADI o el Bayley.

    Para cerrar

    Elegir entre Bayley, TADI y EDI no es una cuestión de gustos: depende de si necesitas un filtro rápido en un control de salud, un perfil de desarrollo completo para planificar una intervención, o el estándar de referencia para confirmar un diagnóstico. Ninguno de los tres, ni siquiera el más sofisticado, reemplaza el juicio clínico de un profesional que conoce al niño y su contexto.

    Si te preocupa el desarrollo de un niño o niña y no sabes qué instrumento corresponde a su situación, conversarlo con un profesional de salud mental infantil ayuda a ordenar los pasos siguientes. Agenda una hora y evalúa el caso concreto, no solo el resultado de un test.

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    Referencias

    Arefadib, N., Stewart, B., Crespo-Gonzalez, C., et al. (2026). Diagnostic accuracy of developmental screening tools for children aged 0 to 6 years: An umbrella review. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

    Caemmerer, J. M., deLeyer-Tiarks, J. M., Dale, B. A., et al. (2024). Factor structure of the Bayley Scales of Infant and Toddler Development, Fourth Edition. Psychological Assessment.

    Edwards, M., Armijo, I., Schonhaut, L., Pardo, M., Valdés, A., & Godoy, C. (2025). Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI): Evidencia adicional de su validez a nivel poblacional. Andes Pediátrica.

    Madaschi, V., Mecca, T. P., Macedo, E. C., & Paula, C. S. (2016). Bayley-III scales of infant and toddler development: Transcultural adaptation and psychometric properties. Paidéia (Ribeirão Preto), 26(64), 189-197. https://doi.org/10.1590/1982-43272664201606

    Ministerio de Salud de Chile [MINSAL]. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño de 0 a 6 años. DIPRECE.

    Ranjitkar, S., Kvestad, I., Strand, T. A., et al. (2018). Acceptability and reliability of the Bayley Scales of Infant and Toddler Development-III among children in Bhaktapur, Nepal. Frontiers in Psychology, 9, 1265.

    Rizzoli-Córdoba, A., Schnaas-Arrieta, L., Liendo-Vallejos, S., Buenrostro-Márquez, G., Romo-Pardo, B., Carreón-García, J., Valadez-Correa, E., Scherer-Ibarra, P., López-Aranda, V., Lira-Guerra, S., Robles-Anaya, R., Pizarro-Castellanos, M., Briones-Sandoval, A., Lia-Pirola, M., & Muñoz-Hernández, O. (2013). Validación de un instrumento para la detección oportuna de problemas de desarrollo en menores de 5 años en México. Boletín Médico del Hospital Infantil de México, 70(3), 195-208.

    Rubio-Codina, M., Araujo, M. C., Attanasio, O., Muñoz, P., & Grantham-McGregor, S. (2016). Concurrent validity and feasibility of short tests currently used to measure early childhood development in large scale studies. PLoS ONE, 11(8), e0160962.

    Schonhaut, L., Edwards, M., Pardo, M., & Valdés, A. (2024). Propiedades del Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil “TADI”, en el contexto de las políticas de validación de escalas para niños y niñas menores de 6 años en Chile y Latinoamérica. Andes Pediátrica.

    Soto Hernández, H., Cadima Coelho, P., Rabelo Almeida Farias, M., Teixeira Coutinho, R., & Hazin, I. (2023). Escalas de evaluación del desarrollo infantil para niños de entre 6 a 18 meses: una revisión sistemática. Revista Neuropsicología Latinoamericana, 15(3).

    Yu, Y. T., Hsieh, W. S., Hsu, C. H., et al. (2013). A psychometric study of the Bayley Scales of Infant and Toddler Development – 3rd edition for term and preterm Taiwanese infants. Research in Developmental Disabilities, 34(11), 3875-3883. https://doi.org/10.1016/j.ridd.2013.07.006

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test TEPSI: Desarrollo Psicomotor de 2 a 5 años. Qué mide, cómo se aplica y dónde comprarlo

    Test TEPSI: Desarrollo Psicomotor de 2 a 5 años. Qué mide, cómo se aplica y dónde comprarlo

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Un niño de cuatro años entra a una sala, se sienta frente a una mesa pequeña y empieza a apilar cubos mientras alguien toma notas. Para él es un juego. Para quien observa, cada cubo, cada palabra que nombra y cada segundo que se sostiene en un pie es un dato. Ese instrumento se llama TEPSI y es, desde hace cuatro décadas, la herramienta que Chile usa para revisar cómo va el desarrollo psicomotor antes de que un niño entre a primero básico.

    Si llegaste hasta aquí buscando el TEPSI, probablemente necesitas algo concreto: qué mide exactamente, cómo se aplica paso a paso, qué significan las categorías de “riesgo” o “retraso” en el informe, y sí, también cuánto cuesta conseguirlo si lo vas a usar en tu práctica. Vamos por partes, con la información que corresponde a cada pregunta.

    TL;DR: lo esencial del TEPSI en un párrafo

    El TEPSI (Test de Desarrollo Psicomotor) es un instrumento estandarizado en Chile por Isabel Margarita Haeussler y Teresa Marchant que evalúa a niños de 2 a 5 años en tres áreas: coordinación, lenguaje y motricidad, con 52 ítems en total. Se aplica de forma individual en 30 a 40 minutos y clasifica el resultado en normal, riesgo o retraso según un puntaje T. Es el instrumento oficial del control de salud infantil chileno (Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], 2004) y su aplicación masiva ocurre a los 4 años.

    ¿Qué es el TEPSI y qué mide exactamente?

    El TEPSI mide el rendimiento del niño a partir de la observación directa: el examinador propone una tarea y registra si la logra, no si el niño “sabe” hacerla en abstracto. De ahí que el manual insista en aplicarlo en una sala tranquila y con una relación cálida previa, porque un niño incómodo rinde menos de lo que puede.

    El test reparte sus 52 ítems en tres subtests (Haeussler y Marchant, 1985):

    • Coordinación (16 ítems). Motricidad fina y manipulación de objetos. Traspasar agua de un vaso a otro sin derramarla, construir un puente con tres cubos siguiendo un modelo, copiar un círculo o un triángulo, dibujar una figura humana con partes reconocibles.
    • Lenguaje (24 ítems). Comprensión y expresión verbal. Nombrar animales u objetos en láminas, distinguir “grande” de “chico”, responder analogías simples (“el hielo es frío, el fuego es…”), definir palabras cotidianas como “manzana” o “zapato”.
    • Motricidad (12 ítems). Control corporal y equilibrio. Caminar diez pasos con un vaso lleno de agua sin derramarla, sostenerse en un pie durante distintos tiempos, saltar con los pies juntos o saltar una distancia marcada.

    Es un test de tamizaje, no un diagnóstico. Su objetivo es detectar en forma “gruesa” quién se está quedando atrás respecto al promedio de sus pares chilenos, para intervenir antes de que el problema se note recién en la sala de clases.

    ¿Quién puede aplicar el TEPSI?

    En el sistema público de salud, la norma técnica asigna esta tarea al profesional de enfermería dentro del control del niño sano. Fuera de ese contexto, lo aplican psicólogos y profesionales de la educación parvularia, siempre de forma individual y con capacitación previa en el instrumento: los resultados dejan de ser confiables si quien administra la prueba no domina el manual y la pauta de corrección.

    ¿Cómo se aplica el TEPSI paso a paso?

    La aplicación toma entre 30 y 40 minutos por niño (las normas técnicas hablan de un rendimiento de una evaluación por hora, considerando el registro posterior). Se necesita el manual de administración, la batería de materiales físicos (cubos, vasos, láminas, ovillos de lana, entre otros) y dos hojas de registro: una para ir anotando cada ítem y otra para el resultado final y el perfil por área.

    El procedimiento en la práctica se ve así:

    1. El examinador genera un ambiente relajado, casi de juego, antes de empezar a puntuar.
    2. Presenta cada tarea en el orden que indica el manual, empezando por las más fáciles del rango de edad del niño.
    3. Registra “logra” o “no logra” en cada ítem, sin ayudar ni corregir sobre la marcha.
    4. Suma los puntajes de cada subtest y los convierte en un puntaje T total, usando las tablas normativas por edad.

    ¿Cómo se interpretan los resultados del TEPSI?

    El puntaje T es lo que traduce el desempeño del niño a una categoría comparable con la norma chilena:

    • Normalidad: puntaje T de 40 o más.
    • Riesgo: puntaje T entre 30 y 39 (rendimiento una desviación estándar bajo el promedio).
    • Retraso: puntaje T de 29 o menos (más de una desviación estándar bajo el promedio).

    Lo que sigue depende de la categoría. Un resultado normal no cierra el seguimiento: el niño continúa con sus controles habituales, que en Chile incluyen la Pauta Breve a los 3 años. Un resultado de riesgo o retraso activa la derivación a la Consulta del Niño con Déficit del Desarrollo Psicomotor, donde se arman entre tres y cinco sesiones de estimulación con los cuidadores y, si hay sospecha de una causa neurosensorial, derivación médica antes de iniciar cualquier estimulación. Después de esas sesiones se vuelve a aplicar el TEPSI, generalmente entre los 4 años 6 meses y los 4 años 8 meses, para ver si hubo avance. Si a esa edad el niño sigue en riesgo, la derivación a especialista ya no espera: el test deja de ser válido pasados los 5 años, 0 meses y 0 días, así que no queda margen para seguir monitoreando con la misma herramienta.

    [EXPERIENCIA: en consulta, lo que más ansiedad genera en los padres suele ser no entender qué significa “riesgo”, más que el puntaje mismo. Conviene explicarlo como una alerta de seguimiento, no como una etiqueta fija: la mayoría de los niños en riesgo responde bien a unas semanas de estimulación dirigida.]

    El TEPSI en el sistema de salud chileno: MINSAL y Chile Crece Contigo

    El TEPSI no es un instrumento suelto que cada profesional usa a su criterio: está incorporado en las Normas Técnicas del Ministerio de Salud de Chile (MINSAL, 2004) como parte del Control de Salud del Niño Sano, hoy integrado al subsistema Chile Crece Contigo. Su aplicación completa es obligatoria a los 4 años para todos los niños bajo control, con prioridad para quienes no asisten a jardín infantil o escuela, precisamente porque son los que menos oportunidades de detección temprana tienen fuera del sistema de salud. Antes de esa edad, algunos ítems del TEPSI (como desatar cordones o nombrar animales) se usan dentro de la Pauta Breve, un tamizaje más corto que se aplica a los 24 y 36 meses.

    La Organización Mundial de la Salud respalda este enfoque de vigilancia sistemática: sostiene que invertir en desarrollo infantil temprano y detectar oportunamente los rezagos es de los factores que más iguala oportunidades entre niños de distinto origen socioeconómico. El TEPSI, con todas sus limitaciones, es la forma que Chile eligió para llevar ese principio a la práctica en cada consultorio del país.

    ¿Qué diferencia hay entre el TEPSI y la EEDP?

    La EEDP (Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor) cubre el tramo de 0 a 24 meses, con aplicación obligatoria a los 2 y 18 meses y reevaluación a los 6 y 21 meses si hay déficit. El TEPSI toma la posta justo donde termina la EEDP: de los 2 a los 5 años, con aplicación masiva a los 4 años. En la práctica, un niño chileno pasa por la EEDP durante su primera infancia y por el TEPSI en la etapa preescolar. Son instrumentos complementarios, no alternativos, y ambos alimentan la misma Pauta Breve de tamizaje rápido.

    ¿Sigue vigente el TEPSI? Sus límites y lo que vino después

    Aquí vale la pena ser honestos con algo que pocas fichas técnicas del TEPSI mencionan. El test se estandarizó en 1985 y, según los estándares internacionales de psicometría, un instrumento con más de 15 años sin revalidación corre el riesgo de que sus normas ya no representen bien a la población actual. Una revisión reciente sobre instrumentos de desarrollo infantil en Latinoamérica señala justamente esto: el TEPSI (junto con la EEDP) sigue en uso extendido en países de habla hispana, pero no ha sido revalidado ni actualizado desde su creación, lo que impulsó en Chile el desarrollo del TADI y su versión actualizada TADI-2, construido entre 2018 y 2023 con estándares más rigurosos de validación (Schonhaut et al., 2024).

    Eso no invalida al TEPSI hoy: sigue siendo el instrumento oficial del control de salud chileno y el más usado en la práctica clínica y educativa del país. Pero conviene saber que existen alternativas más nuevas si tu institución está evaluando cuál instrumento adoptar, y que el TEPSI se diseñó para pesquisa gruesa, no para armar un perfil clínico fino del niño.

    Un dato que sí aporta la evidencia y que rara vez se menciona junto al TEPSI: un estudio en niños de 3 y 4 años en Temuco encontró que el desarrollo psicomotor se asocia con más fuerza a la estimulación ambiental que recibe el niño en casa que al nivel socioeconómico de la familia por sí solo (Doussoulin Sanhueza, 2006). Dicho de otra forma, lo que un cuidador hace en el día a día (hablarle, darle materiales para manipular, dejarlo moverse) pesa más que el ingreso del hogar. Es información práctica para cualquier familia que recibe un resultado de riesgo y se pregunta por dónde empezar.

    ¿Cuánto cuesta el TEPSI y dónde comprarlo?

    El TEPSI se vende como batería completa: manual de administración más el set de materiales físicos para aplicar las pruebas. En Chile, librerías especializadas en material psicológico y catálogos como la Feria Chilena del Libro lo ofrecen en torno a los $14.000 CLP la edición en libro, mientras que la batería completa con materiales suele venderse a un precio mayor en librerías técnicas y tiendas de recursos psicopedagógicos. Fuera de Chile, en Perú se encuentra por unos S/130 a S/150 en tiendas de material educativo.

    Los canales más confiables para comprarlo son las librerías especializadas en tests psicológicos (suelen pedir acreditación profesional para la venta, dado que es un instrumento de uso restringido), la Editorial de la Universidad Católica de Chile como editorial original, y libreros académicos como Buscalibre para la versión en libro. Evita comprarlo en marketplaces sin verificar que la edición esté completa y actualizada: circulan copias antiguas o incompletas que complican la corrección.

    ¿Qué hacer si el TEPSI arroja riesgo o retraso?

    Un resultado fuera de lo normal no es una sentencia, es una señal de que conviene mirar más de cerca. Los pasos habituales son:

    • Pedir la derivación a la Consulta del Niño con Déficit del Desarrollo Psicomotor si el control se hizo en el sistema público.
    • Iniciar un plan de estimulación dirigida, idealmente guiado por un profesional (psicólogo, educadora diferencial, terapeuta ocupacional según el área comprometida).
    • Descartar causas neurosensoriales (audición, visión) antes de asumir que el retraso es solo de estimulación.
    • Reevaluar en los plazos que indique el profesional, sin esperar a que “se le pase solo”: el margen de acción se estrecha a medida que el niño se acerca a los 5 años.

    Si el resultado es normal pero igual notas algo que te inquieta (un lenguaje que no avanza, torpeza motora marcada), el puntaje del TEPSI no es la última palabra. Una evaluación psicológica individual permite mirar con más detalle lo que un tamizaje, por diseño, solo puede pesquisar de forma gruesa.

    Preguntas frecuentes sobre el TEPSI

    ¿Qué mide el test TEPSI? Mide el desarrollo psicomotor de niños de 2 a 5 años en tres áreas: coordinación (motricidad fina), lenguaje (comprensión y expresión verbal) y motricidad (control corporal y equilibrio), a través de 52 ítems de observación directa.

    ¿Cuánto cuesta el TEPSI? En Chile, la edición en libro ronda los $14.000 CLP en librerías especializadas y catálogos académicos; la batería completa con materiales de aplicación tiene un costo mayor en librerías técnicas de material psicológico. El precio varía según el país y el proveedor.

    ¿Quién puede aplicar el TEPSI? En el sistema público de salud chileno lo aplica enfermería durante el control del niño sano. También lo administran psicólogos y profesionales de educación parvularia capacitados en el instrumento, siempre de forma individual.

    ¿Hasta qué edad se puede aplicar el TEPSI? Hasta los 5 años, 0 meses y 0 días. Pasado ese límite, el test deja de tener validez normativa y cualquier seguimiento debe hacerse con otro instrumento o derivación directa a especialista.

    ¿Qué diferencia hay entre el TEPSI y la EEDP? La EEDP evalúa de 0 a 24 meses y el TEPSI de 2 a 5 años: son instrumentos complementarios que cubren tramos de edad distintos dentro del mismo sistema de control de salud infantil chileno.

    ¿Qué significa que mi hijo salga en “riesgo” en el TEPSI? Significa un puntaje T entre 30 y 39, una desviación estándar bajo el promedio de su edad. No es un diagnóstico: activa un plan de estimulación y una reevaluación en unos meses para ver si el niño se recupera con apoyo dirigido.

    Para cerrar

    El TEPSI lleva cuatro décadas siendo la puerta de entrada al sistema de detección temprana del desarrollo psicomotor en Chile, y sigue siéndolo aunque ya existan instrumentos más nuevos en el radar de la investigación. Si trabajas con niños en edad preescolar y te toca interpretar o explicar un resultado de TEPSI a una familia, contar con acompañamiento profesional ayuda tanto para la aplicación correcta como para transformar un puntaje en un plan concreto. Si te interesa una orientación profesional sobre el desarrollo de tu hijo o hija, agenda una consulta y conversemos con calma sobre lo que el resultado realmente significa.

    Referencias

    Doussoulin Sanhueza, A. (2006). Relationship between environmental stimulation, socioeconomic level, and psychomotor development in preschool children. Pediatric Physical Therapy. https://doi.org/10.1097/01.pep.0000223103.69720.33

    Haeussler, I. M., y Marchant, T. (1985). TEPSI: Test de Desarrollo Psicomotor 2-5 años. Ediciones Universidad Católica de Chile.

    Ministerio de Salud de Chile [MINSAL]. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor en niños y niñas menores de 6 años.

    Schonhaut, L., Edwards, M., Pardo, M., y Valdés, A. (2024). Instrumentos de tamizaje y evaluación del desarrollo infantil disponibles en Latinoamérica. Andes Pediátrica, 95(4). https://doi.org/10.32641/andespediatr.v95i4.5149


    Sobre el autor

    Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Perfil profesional

  • ¿Cómo evaluar el desarrollo infantil? Guía completa de métodos y pruebas

    ¿Cómo evaluar el desarrollo infantil? Guía completa de métodos y pruebas

    Por el equipo profesional de Terapia Online Chile

    Un pediatra dice “vamos a hacerle la pauta breve” y una educadora de párvulos habla de “aplicar el TEPSI” en la misma semana. Los padres asienten, pero rara vez alguien les explica qué es cada cosa, quién la hace o por qué a veces basta un cuestionario de cinco minutos y otras veces se necesita una hora completa con un especialista.

    Esta guía ordena ese mapa. Vas a entender qué es exactamente la evaluación del desarrollo infantil, qué áreas mira, quién la realiza, a qué edades conviene hacerla y qué diferencia hay entre vigilancia, cribado y diagnóstico. También vas a encontrar las señales de alerta que sí ameritan consultar pronto, sin caer en la alarma innecesaria por una diferencia que cae dentro de lo esperable.

    En corto: evaluar el desarrollo infantil significa comparar el rendimiento de un niño en las áreas motora, cognitiva, de lenguaje y socioemocional con lo esperado para su edad, usando un proceso que va de la vigilancia continua en cada control de salud, al cribado con instrumentos breves, hasta la evaluación diagnóstica completa cuando algo lo amerita. La realizan distintos profesionales según la etapa: personal de salud entrenado en las primeras dos, y psicólogos, neurólogos o equipos multidisciplinarios en la última.

    ¿Qué es exactamente evaluar el desarrollo infantil?

    Evaluar el desarrollo infantil es trazar un mapa del rendimiento de un niño frente a lo que se espera para niños de su misma edad, en varias áreas a la vez. No es una sola prueba ni un solo momento: es un proceso multidimensional que combina lo motor, lo cognitivo, lo afectivo y lo social (Soto Hernández et al., 2023).

    Conviene distinguirlo de entrada de su primo más rápido, el cribado o tamizaje. La vigilancia y el cribado buscan detectar quién podría tener un problema y merece mirarse con más detalle. La evaluación propiamente dicha va más allá: mapea el perfil completo del niño, confirma o descarta un diagnóstico y sirve de base para diseñar una intervención (Soto Hernández et al., 2023). Un ejemplo típico de esta evaluación exhaustiva son las Escalas Bayley, que exigen observación directa y un evaluador entrenado específicamente en el instrumento.

    La Organización Mundial de la Salud enmarca este proceso dentro del cuidado cariñoso y sensible (“nurturing care”): la evaluación no es un trámite aislado, es una herramienta para que la familia y el sistema de salud sepan a tiempo si un niño necesita más apoyo.

    ¿Qué áreas del desarrollo se evalúan?

    La mayoría de los instrumentos, desde los más simples hasta los más completos, organizan la mirada en torno a los mismos dominios:

    • Motor grueso. Control de los músculos grandes: sostener la cabeza, sentarse, caminar, saltar.
    • Motor fino. Coordinación de músculos pequeños: agarrar un objeto, pasar páginas, dibujar, usar cubiertos.
    • Lenguaje y comunicación. Se divide en receptivo (entender palabras y órdenes) y expresivo (balbuceo, primeras palabras, frases, morfosintaxis).
    • Cognitivo. Atención, memoria, formación de conceptos, resolución de problemas, juego simbólico.
    • Socioemocional. Autorregulación, apego, empatía, interacción con pares y cuidadores.
    • Conducta adaptativa. Habilidades de la vida diaria como alimentarse, vestirse o comunicar una necesidad, presente sobre todo en las evaluaciones más completas.

    Estos dominios se sostienen en marcos teóricos que llevan décadas de recorrido: la mirada biopsicosocial (que entiende el desarrollo como la interacción entre maduración biológica y entorno), la teoría de los estadios sensoriomotores de Piaget para los hitos cognitivos tempranos, la teoría sociocultural de Vygotsky para el papel del lenguaje y la mediación social, y la teoría del apego de Bowlby para la dimensión socioemocional. Cada instrumento moderno, aunque no lo diga explícitamente, hereda algo de estos marcos.

    ¿Quién evalúa el desarrollo infantil y cuándo?

    La puerta de entrada, en Chile y en la mayoría de los sistemas de salud, es el control de salud del niño sano. Ahí es donde ocurre la vigilancia: en cada visita, el profesional recoge las preocupaciones de los padres, revisa el historial y observa directamente al niño (Zubler et al., 2022). No hace falta un instrumento especial para esto, solo continuidad y buen criterio clínico.

    Cuando la vigilancia enciende una alerta, entra el cribado, con herramientas estandarizadas de aplicación rápida. En Estados Unidos, la Academia Americana de Pediatría recomienda cribado universal a los 9, 18 y 30 meses, más cribado específico para autismo a los 18 y 24 meses (Zubler et al., 2022). En Chile, las Normas Técnicas del MINSAL organizan algo parecido pero con su propio calendario: la Pauta Breve se aplica a los 4, 8, 12, 24 y 36 meses, y puede completarla personal técnico, enfermeras o incluso los propios padres capacitados. La evaluación con escalas completas (EEDP y TEPSI) es responsabilidad de enfermería y se concentra en tres momentos clave: 2 meses (para pesquisar problemas neurosensoriales), 18 meses (para detectar déficits por falta de estimulación) y 4 años (antes del ingreso escolar).

    Si el cribado confirma un riesgo o retraso, el niño pasa a la consulta del niño con déficit, donde interviene un equipo multidisciplinario: médicos, enfermeras capacitadas, psicólogos, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales, con derivación a neurología si se sospecha un origen neurosensorial. Cuando el diagnóstico es de autismo o retraso global del desarrollo, suele sumarse un estudio genético (microarray cromosómico o secuenciación de exoma, con rendimiento diagnóstico reportado entre 15% y 43%).

    Todo este engranaje, en el sistema chileno, corre hoy bajo el paraguas de Chile Crece Contigo, que integra el calendario de vigilancia y cribado del MINSAL con la gestión de derivación hacia la recuperación cuando hace falta.

    Tamizaje o evaluación formal: qué diferencia hay en la práctica

    Cribado / tamizaje Evaluación diagnóstica
    Objetivo Detectar quién probablemente necesita mirarse más de cerca Confirmar un perfil clínico y guiar la intervención
    Profundidad Muestra acotada de ítems, aplicación rápida Análisis exhaustivo de varios dominios
    Quién lo aplica Personal técnico, de salud o, en algunos casos, los propios padres Profesionales entrenados específicamente en el instrumento
    Resultado “Pasa / no pasa” o nivel de riesgo según un punto de corte Puntuaciones detalladas, edad de desarrollo, perfil por área

    Los instrumentos concretos varían según el país y la edad del niño. Si quieres el detalle de cómo se comparan las Escalas Bayley con el TADI chileno y la EDI mexicana, ya cubrimos esa comparación con lupa en nuestra guía de instrumentos estandarizados de evaluación del desarrollo. Y si buscas la tabla de hitos completa por edad, con qué se espera ver a los 2 meses, al año o a los 5 años, está descargable en nuestra tabla de hitos del desarrollo infantil de 0 a 12 años.

    Vale una nota de cautela: una revisión reciente que analizó 38 instrumentos de tamizaje del desarrollo (0 a 6 años) encontró que ninguno alcanza al mismo tiempo una sensibilidad y una especificidad óptimas (ambas sobre 0,8), con un área bajo la curva que va de 0,66 a 0,89 según el instrumento (Arefadib et al., 2026). Esto no invalida el cribado, pero sí explica por qué un resultado “normal” en una prueba breve no cierra la puerta a seguir observando, y por qué un resultado alterado casi siempre pide confirmación con una evaluación más completa antes de sacar conclusiones.

    ¿Cuándo una diferencia deja de ser “normal”?

    Esta es, probablemente, la pregunta que más ansiedad genera en la consulta. La respuesta corta: casi ningún niño cumple todos los hitos exactamente en la misma fecha, y eso es esperable, no un problema.

    Las listas de hitos que actualiza cada cierto tiempo la coalición CDC/AAP se basan hoy en el percentil 75, no en el percentil 50 como antes (Zubler et al., 2022). Es una decisión deliberada: un hito fijado en el percentil 75 significa que hasta un 25% de los niños sanos puede no haberlo alcanzado todavía a esa edad, sin que eso indique nada patológico. Las listas basadas en el percentil 50, en cambio, subestimaban a la mitad de los niños con un retraso real y alimentaban el “esperemos a ver cómo evoluciona” que retrasa la ayuda cuando sí hace falta.

    En el sistema chileno, la EEDP y el TEPSI trabajan con su propia escala de desviaciones: se considera desarrollo normal un coeficiente de desarrollo igual o superior a 0,85 (o un puntaje T de 40 o más en el TEPSI); riesgo, cuando el rendimiento cae entre 0,70 y 0,84; y retraso, cuando baja de 0,70 (o de un puntaje T de 29). En términos generales, tanto en Chile como en la literatura internacional, una diferencia de una a dos desviaciones estándar por debajo del promedio suele ser el umbral que separa la variación normal de una señal que amerita seguimiento más cercano.

    Vale la pena mencionar que no todas las guías coinciden en qué tan agresivo debe ser el cribado universal. La Academia Americana de Pediatría lo respalda con fuerza (nivel de evidencia C, consenso de expertos, para vigilancia en cada visita y cribado a los 9, 18 y 30 meses), mientras que el grupo de trabajo estadounidense de medicina preventiva (USPSTF) considera que la evidencia todavía es insuficiente para recomendar cribado universal en niños sin síntomas (Rupert et al., 2023). Esta discrepancia no debería confundir a las familias: en la práctica clínica chilena, la vigilancia y el cribado en cada control siguen siendo el estándar de cuidado.

    Señales de alerta según la etapa

    Estas son las señales que, según las guías clínicas revisadas, ameritan consultar sin esperar al próximo control programado:

    • Lactante (0 a 12 meses): ausencia de sonrisa social hacia los 2-3 meses, tono muscular muy alto o muy bajo, falta de seguimiento visual, ausencia de balbuceo hacia los 6 meses, no lograr sentarse sin apoyo hacia los 9 meses.
    • 1 a 3 años: no caminar de forma independiente hacia los 18 meses, vocabulario prácticamente nulo a los 18-24 meses, pérdida de habilidades que el niño ya tenía, ausencia de juego simbólico o poco interés por otros niños.
    • Preescolar (3 a 5 años): habla que resulta ininteligible para adultos que no son de la familia, dificultad para seguir instrucciones de dos pasos, torpeza motora marcada con caídas frecuentes, dificultad notoria para sostener el contacto visual o interactuar.
    • Escolar (6 a 12 años): dificultades académicas persistentes por encima de lo esperable para la edad, problemas de conducta o atención que interfieren con el funcionamiento diario, aislamiento social marcado.

    De todas estas señales, hay una que pesa más que las demás en cualquier etapa: la regresión, es decir, perder una habilidad que el niño ya había alcanzado. A diferencia de una demora simple, una regresión es un signo de alarma independiente de la edad y amerita evaluación pronta, sobre todo cuando ocurre en lenguaje o en interacción social (dos áreas centrales para descartar un trastorno del espectro autista).

    Un matiz importante: durante ciertos “períodos de transición” del desarrollo (justo antes de un salto grande, como empezar a caminar) es normal que la conducta se vea algo inestable. La diferencia está en la persistencia: una pérdida de habilidades que se mantiene, y no un tropiezo pasajero, es lo que justifica pedir hora con un especialista.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Si notas alguna de las señales de arriba, o simplemente la duda no se te va, no hace falta esperar al próximo control de salud programado. Los checklists de vigilancia no son instrumentos diagnósticos en sí mismos, así que ante cualquier preocupación (tuya o del profesional que atiende a tu hijo o hija) lo indicado es adelantar el cribado formal o pedir la derivación directamente.

    En la práctica, cuando una familia llega con esta inquietud, lo primero que conviene ordenar es el propio relato: desde cuándo se nota la diferencia, si hubo alguna pérdida de habilidades y en qué contextos aparece (¿solo en casa?, ¿también en el jardín infantil?). Ese ordenamiento inicial ya orienta bastante sobre si estamos frente a una variación dentro de lo esperable o frente a algo que amerita una evaluación más formal.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo se puede evaluar el desarrollo infantil? Se evalúa combinando vigilancia continua en cada control de salud, cribado con instrumentos breves y estandarizados en edades clave, y evaluación diagnóstica completa cuando el cribado indica riesgo. El proceso mira las áreas motora, de lenguaje, cognitiva y socioemocional a la vez, comparando el rendimiento del niño con lo esperado para su edad.

    ¿Quién realiza la evaluación del desarrollo infantil? Depende de la etapa. La vigilancia y el cribado los puede aplicar personal de salud entrenado (enfermeras, técnicos, médicos) e incluso los padres en algunos formatos breves. La evaluación diagnóstica completa requiere profesionales capacitados específicamente en el instrumento: psicólogos, neurólogos, fonoaudiólogos o terapeutas ocupacionales, según el área comprometida.

    ¿A qué edad se debe evaluar el desarrollo de un niño? En Chile, el calendario del MINSAL concentra la vigilancia en los controles de los 4, 8, 12, 24 y 36 meses, y la evaluación con escalas completas a los 2 meses, 18 meses y 4 años. La Academia Americana de Pediatría recomienda cribado universal a los 9, 18 y 30 meses, más cribado específico de autismo a los 18 y 24 meses.

    ¿Qué diferencia hay entre cribado y evaluación diagnóstica? El cribado es rápido, usa una muestra limitada de ítems y solo indica si conviene mirar más de cerca. La evaluación diagnóstica es exhaustiva, la aplica un profesional entrenado en el instrumento específico y entrega un perfil detallado que sirve para confirmar un diagnóstico y diseñar una intervención.

    ¿Es grave que mi hijo o hija no cumpla un hito a la edad “esperada”? No necesariamente. Muchas listas de hitos actuales se basan en el percentil 75, lo que significa que hasta un 25% de los niños sanos todavía no lo alcanza a esa edad sin que eso sea un problema. Lo que sí amerita consultar pronto es la pérdida de una habilidad ya adquirida (regresión) o una diferencia que se mantiene en el tiempo en más de un área.

    Para cerrar

    Entender este mapa (vigilancia, cribado, evaluación) no reemplaza la mirada de un profesional, pero sí ayuda a llegar a la consulta con las preguntas correctas. Si te queda una duda concreta sobre el desarrollo de tu hijo o hija, agenda una hora y conversemos del caso puntual, no solo del resultado aislado de un test.

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    Referencias

    Arefadib, N., Stewart, B., Crespo-Gonzalez, C., Coghill, D., Hunt, R. W., Lingam, R. P., & Mulraney, M. (2026). Umbrella review and meta-analysis: Screening tools for the identification of developmental delay in early childhood. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 65(7), 886-901. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.09.011

    Bowlby, J. (1969). Attachment and loss: Vol. 1. Attachment. Basic Books.

    Caemmerer, J. M., deLeyer-Tiarks, J. M., Dale, B. A., Winter, E. L., Charamut, N. R., Scudder, A. M., Peters, E. C., Bray, M. A., & Kaufman, A. S. (2024). Does the Bayley-4 measure the same constructs across girls and boys and infants, toddlers, and preschoolers? Psychological Assessment, 36(11), 643-653. https://doi.org/10.1037/pas0001337

    Kazdin, A. E. (2005). Parent management training: Treatment for oppositional, aggressive, and antisocial behavior in children and adolescents. Oxford University Press.

    Lipkin, P. H., Macias, M. M., & Council on Children with Disabilities. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

    Madaschi, V., Mecca, T. P., Macedo, E. C., & Paula, C. S. (2016). Bayley-III Scales of Infant and Toddler Development: Transcultural adaptation and psychometric properties. Paidéia, 26(64), 189-197. https://doi.org/10.1590/1982-43272664201606

    Ministerio de Salud de Chile (MINSAL). (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años. Programa de Salud del Niño, Gobierno de Chile.

    Piaget, J. (1952). The origins of intelligence in children. International Universities Press.

    Rubio-Codina, M., Araujo, M. C., Attanasio, O., Muñoz, P., & Grantham-McGregor, S. (2016). Concurrent validity and feasibility of short tests currently used to measure early childhood development in large scale studies. PLoS ONE, 11(8), e0160962. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27548634/

    Rupert, J., Hughes, P., & Schoenherr, D. (2023). Developmental screening in early childhood: A review. American Family Physician.

    Schonhaut, L., Armijo, I., Schönstedt, M., Alvarez, J., & Cordero, M. (2013). Validity of the Ages and Stages Questionnaires in term and preterm infants. Pediatrics, 131(5), e1468-e1474. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23629619/

    Siegel, M., McGuire, K., Veenstra-VanderWeele, J., et al. (2020). Practice parameter for the assessment and treatment of psychiatric disorders in children and adolescents with autism spectrum disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

    Soto Hernández, H., Coelho, P. C., Farias, M. R. A., Coutinho, R. T., & Hazin, I. (2023). Escalas de evaluación del desarrollo infantil para niños de entre 6 a 18 meses: una revisión sistemática. Revista Neuropsicología Latinoamericana, 15(3), 13-29.

    Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.

    Zubler, J. M., Wiggins, L. D., Macias, M. M., et al. (2022). Evidence-informed milestones for developmental surveillance tools. Pediatrics, 149(3), e2021052138. https://doi.org/10.1542/peds.2021-052138

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP): Descarga el manual y recursos MINSAL en PDF

    Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP): Descarga el manual y recursos MINSAL en PDF

    Por Nicolás Alcayaga · Psicólogo Clínico, especializado en TCC
    🔬 Revisión de evidencia científica · Actualizado el 21 de agosto de 2026

    La Escala de evaluación del desarrollo psicomotor EEDP forma parte del control de salud infantil en Chile y se usa con niños y niñas desde el nacimiento hasta los 24 meses. Si llegaste buscando la escala, el protocolo o el manual en PDF, más abajo encontrarás los documentos oficiales de MINSAL. También explicamos qué contienen y qué no conviene hacer sin capacitación.

    En corto: la EEDP es una prueba estandarizada chilena de 75 ítems que observa cuatro áreas del desarrollo: motora, lenguaje, social y coordinación. MINSAL la aplica programáticamente a los 8 y 18 meses, aunque un profesional puede usarla en otras edades entre 0 y 24 meses. Su resultado orienta seguimiento, estimulación o derivación. No reemplaza una evaluación clínica completa.

    Descarga la Escala de evaluación del desarrollo psicomotor EEDP en PDF

    Los recursos más seguros son los alojados por el Ministerio de Salud de Chile. Evita copias sin fecha o sin institución responsable, porque pueden mezclar calendarios antiguos, tablas incompletas o instrucciones de otras ediciones.

    Recurso oficialQué encontrarásEnlace
    Norma Técnica de Supervisión de Salud Infantil 2021, capítulo 4Anexo 5 para calcular la edad, Anexo 6 con protocolo EEDP, 75 ítems, puntajes y tablas, además de TEPSI y otros instrumentosDescargar PDF oficial MINSAL
    Norma Técnica de Supervisión de Salud Infantil 2021, capítulo 2Uso actual de EEDP, edades programáticas, pauta breve y flujo ante normalidad, rezago, riesgo o retrasoDescargar PDF oficial MINSAL
    Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor, 2004Marco histórico, administración, protocolo EEDP, ficha de desarrollo psicomotor y actividades de seguimientoDescargar normas MINSAL 2004
    Norma técnica de niños y niñas de 0 a 9 años, 2014Anexos completos de aplicación de instrumentos, incluida la EEDP desde la página indicada en el índiceDescargar norma MINSAL 2014

    ¿Buscabas un manual del desarrollo psicomotor del niño PDF? El capítulo 4 de la norma 2021 es el recurso oficial más directo para revisar administración, ítems, puntuación y clasificación. El manual original de Rodríguez, Arancibia y Undurraga sigue siendo la referencia del instrumento, pero la norma MINSAL es la que aclara su uso programático vigente en atención primaria.

    Si tu búsqueda fue Escala de evaluación del desarrollo psicomotor PDF, empieza por el capítulo 4 de 2021. La consulta Escala de evaluación del desarrollo psicomotor de 0 a 24 meses descargar apunta específicamente a su Anexo 6. Para Evaluación del desarrollo psicomotor 0 a 6 años PDF, necesitarás combinar recursos por edad, porque la EEDP termina a los 24 meses. El enfoque de desarrollo psicomotor MINSAL continúa con TEPSI y con evaluación clínica según el caso.

    ¿Qué es la EEDP y para qué sirve?

    La EEDP mide el rendimiento de un lactante frente a tareas organizadas por edad. Fue desarrollada en Chile por Soledad Rodríguez, Violeta Arancibia y Consuelo Undurraga durante la década de 1970 y publicada como instrumento para niños de 0 a 24 meses (Rodríguez et al., 1976). Su propósito es identificar a tiempo un desarrollo esperado, un rezago en un área concreta o un rendimiento que requiere apoyo y evaluación adicional.

    La escala tiene 75 ítems, distribuidos en grupos de cinco tareas por edad. Cada tarea pertenece a una de cuatro áreas:

    • Motora: control corporal, postura, locomoción y movimientos generales o específicos.
    • Lenguaje: respuesta a sonidos, vocalizaciones, comprensión, expresión verbal y comunicación no verbal.
    • Social: respuesta frente a otras personas, interacción e imitación.
    • Coordinación: organización temporoespacial y coordinación de acciones, incluida parte del desempeño manipulativo.

    La evaluación no consiste en entregar un formulario a los cuidadores. Un profesional observa directamente al niño, sigue instrucciones estandarizadas, usa la batería indicada y registra cada logro o fracaso. Por eso una hoja descargada es un apoyo técnico, pero no convierte la prueba en una autoevaluación para hacer en casa.

    ¿A qué edad se aplica la EEDP según MINSAL?

    La EEDP cubre desde 0 hasta 24 meses. La norma MINSAL actualizada en 2021 establece su aplicación programática en los controles de 8 y 18 meses. También permite usarla en otras edades cuando el profesional lo considera pertinente.

    En controles intermedios se utiliza una pauta breve basada principalmente en ítems de la EEDP. Esa pauta se contempla a los 4, 12, 15, 21 y 24 meses. Si aparece uno o más ítems no logrados para la edad, la norma indica citar al niño o niña para aplicar el instrumento completo en un plazo no superior a 15 días.

    Conviene distinguir este calendario vigente de documentos históricos que mencionan otras edades masivas. Los programas cambian. Para decisiones clínicas o administrativas, manda la norma actual y el protocolo local del establecimiento.

    ¿Cómo se aplica la EEDP de 0 a 24 meses?

    La aplicación comienza antes del primer ítem. El niño debe estar sano, confortable, sin hambre ni sueño. El profesional explica brevemente el objetivo al acompañante y calcula la edad cronológica con precisión. En niños prematuros puede ser necesario trabajar con edad corregida según la norma.

    El procedimiento general es este:

    1. Calcular edad cronológica y, cuando corresponda, edad corregida.
    2. Ubicar el grupo de edad desde el cual se inicia la administración.
    3. Aplicar los ítems en el orden indicado, sin enseñar la respuesta ni cambiar la consigna.
    4. Retroceder hasta encontrar un mes base en el que el niño logre los cinco ítems.
    5. Avanzar hasta el grupo en que no logre ninguno, sumando los créditos de cada respuesta exitosa.
    6. Calcular Edad Mental, razón Edad Mental/Edad Cronológica y convertirla al Puntaje Estándar de la tabla correspondiente.
    7. Interpretar el puntaje global junto con el perfil por áreas y la observación clínica.

    Un niño migrante que no domina el español o un niño con necesidades especiales de atención de alta complejidad puede no ser evaluable mediante la aplicación estandarizada habitual. En esos casos, MINSAL indica priorizar una evaluación clínica exhaustiva, considerar los reportes de cuidadores y coordinar apoyos pertinentes.

    ¿Cómo se calcula e interpreta el resultado de la EEDP?

    El cálculo usa la Edad Mental obtenida en la prueba y la Edad Cronológica expresada en días. Primero se divide Edad Mental por Edad Cronológica. Esa razón se transforma después en un Puntaje Estándar mediante las tablas del manual o del anexo MINSAL correspondiente a la edad.

    La clasificación global que presenta la norma 2021 es:

    Puntaje EstándarClasificación
    0,85 o másNormal
    0,70 a 0,84Riesgo
    0,69 o menosRetraso

    El puntaje global no cuenta toda la historia. La norma pide revisar coordinación, área social, lenguaje y motricidad por separado. Si el total está dentro de normalidad pero una o más áreas rinden bajo lo esperado, se habla de normal con rezago. Ese hallazgo evita que una fortaleza compense en el promedio una dificultad puntual que necesita apoyo.

    Un resultado de riesgo o retraso es una señal para actuar, no una sentencia sobre el futuro del niño. El flujo MINSAL contempla evaluación clínica, ingreso a modalidades de apoyo al desarrollo infantil, intervención con la familia, reevaluación y derivación cuando la alteración persiste o existen señales neurosensoriales.

    EEDP, pauta breve, TEPSI y TADI: ¿cuál corresponde?

    Estas herramientas se parecen porque hablan de desarrollo infantil, pero no cumplen la misma función ni cubren las mismas edades.

    InstrumentoEdad aproximadaUso principal
    Pauta breve MINSALControles específicos entre 4 y 24 mesesDetección rápida para decidir si se aplica la EEDP completa
    EEDP0 a 24 mesesEvaluación estandarizada del desarrollo psicomotor en lactantes
    TEPSI2 a 5 añosEvaluación estandarizada de coordinación, lenguaje y motricidad en preescolares
    TADI3 meses a 6 añosEvaluación chilena más reciente de cognición, lenguaje, motricidad y dimensión socioemocional
    BayleyPrimera infanciaEvaluación detallada de referencia, con mayor demanda de tiempo, materiales y entrenamiento

    Para revisar el tramo preescolar, consulta nuestra guía del TEPSI de 2 a 5 años. Si necesitas comparar pruebas más nuevas o detalladas, la guía de Bayley, TADI y EDI explica sus diferencias.

    La literatura comparativa obliga a ser prudentes. En un estudio latinoamericano con 1.311 niños, la concordancia entre pruebas breves y Bayley-III varió según la edad y el dominio; fue baja en varias áreas antes de los 19 meses y mejoró en niños mayores (Rubio-Codina et al., 2016). Una prueba breve puede ser muy útil para pesquisar, pero no ofrece siempre el mismo detalle que una evaluación diagnóstica.

    ¿Qué tan vigente es la EEDP hoy?

    La EEDP sigue incorporada a la supervisión de salud infantil chilena. Esa vigencia programática no equivale a decir que su psicometría sea reciente. La evidencia archivada para este artículo no encontró estudios actuales de alta calidad que revaliden directamente su sensibilidad y especificidad con población chilena contemporánea.

    El contraste con otras herramientas ayuda a dimensionar el punto. Una validación chilena del ASQ-3 frente a Bayley-III informó 75% de sensibilidad y 81% de especificidad en 306 niños evaluados a los 8, 18 y 30 meses (Schonhaut et al., 2013). No corresponde trasladar esas cifras a la EEDP. Sirven para mostrar el tipo de estudio comparativo que se necesita.

    Una revisión sistemática de 117 instrumentos usados en países de ingresos bajos y medios concluyó que la evidencia psicométrica es fragmentada y heterogénea, con poca evaluación de invariancia entre grupos (Bliznashka et al., 2025). La elección de una escala depende también del idioma, costo, edad, lugar de administración, capacitación y propósito. Un estudio con expertos chilenos mostró que ningún instrumento cumplía simultáneamente todas las prioridades locales (Arbour et al., 2012).

    El debate continúa. Una publicación chilena de 2026 reconoce el aporte histórico de EEDP y TEPSI al tamizaje universal, pero plantea que necesitan actualización psicométrica y destaca la incorporación de instrumentos más recientes como TADI y GSED (Bedregal García et al., 2026).

    La conclusión práctica es sencilla: la EEDP mantiene valor dentro del sistema chileno, sobre todo por su integración con rutas de seguimiento. Su resultado debe leerse con el contexto actual, el desempeño por áreas, las preocupaciones de la familia y la evaluación clínica.

    ¿Puede una familia aplicar la EEDP en casa?

    No es recomendable. Descargar la escala de evaluación del desarrollo psicomotor de 0 a 24 meses permite conocer el instrumento y preparar una supervisión técnica, pero la aplicación exige materiales, consignas, reglas de inicio y término, cálculo preciso de edad y uso de tablas normativas.

    Una familia sí puede registrar ejemplos cotidianos: qué sonidos produce el niño, cómo se desplaza, si imita gestos, cómo manipula objetos y si ha perdido alguna habilidad que antes tenía. Esa información es útil en el control. Para una guía doméstica sin puntaje, revisa la tabla de hitos del desarrollo infantil en PDF.

    La regresión de habilidades, una preocupación persistente de los cuidadores o una pauta breve alterada justifican consultar sin esperar al siguiente cumpleaños. Una evaluación del desarrollo psicomotor bien hecha combina prueba, observación, historia clínica y contexto familiar.

    ¿Cuándo conviene pedir una evaluación más completa?

    Pide orientación profesional cuando el niño pierde habilidades ya adquiridas, no responde a sonidos o voces, muestra diferencias marcadas de tono o movimiento, no avanza en lenguaje, tiene dificultades persistentes de interacción o acumula ítems no logrados en su pauta de edad.

    También corresponde ampliar la evaluación si el puntaje global de la EEDP es normal pero una de las cuatro áreas aparece rezagada. La guía sobre cómo evaluar el desarrollo infantil explica qué profesionales participan y cómo se elige una batería según la pregunta clínica.

    Preguntas frecuentes sobre la EEDP

    ¿Qué mide la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor EEDP?

    La EEDP mide el desarrollo de niños y niñas de 0 a 24 meses mediante 75 tareas observadas directamente. Organiza el desempeño en cuatro áreas: motora, lenguaje, social y coordinación. El resultado global se interpreta junto con el perfil por áreas, la edad exacta y la evaluación clínica.

    ¿Dónde puedo descargar la EEDP en PDF de forma oficial?

    El PDF más actualizado está en el capítulo 4 de la Norma Técnica para la Supervisión de Salud Integral de MINSAL 2021. Su Anexo 6 incluye el protocolo EEDP, los ítems y las tablas de puntuación. Las normas de 2004 aportan el marco histórico, fichas y orientaciones de seguimiento.

    ¿A qué edades aplica MINSAL la EEDP?

    La norma 2021 programa la EEDP completa en los controles de 8 y 18 meses. Puede aplicarse en otras edades entre 0 y 24 meses si el profesional lo estima pertinente. Las pautas breves de controles intermedios ayudan a decidir cuándo adelantar la evaluación completa.

    ¿Qué significa riesgo en la EEDP?

    Riesgo corresponde a un Puntaje Estándar entre 0,70 y 0,84. Es una categoría de seguimiento que indica la necesidad de revisar áreas específicas, contexto clínico y apoyos. No es un diagnóstico definitivo ni permite anticipar por sí sola cómo evolucionará el niño.

    ¿La EEDP sirve para evaluar de 0 a 6 años?

    No. La EEDP cubre de 0 a 24 meses. Para una evaluación del desarrollo psicomotor de 0 a 6 años se necesitan instrumentos distintos según la edad y el objetivo. En Chile, TEPSI cubre de 2 a 5 años y TADI se extiende desde 3 meses hasta 6 años.

    ¿La EEDP reemplaza al pediatra, neurólogo o psicólogo infantil?

    No. La EEDP aporta una medición estandarizada dentro de una evaluación más amplia. Si hay regresión, señales neurosensoriales, dificultades marcadas o un resultado persistente de riesgo o retraso, corresponde integrar evaluación médica, psicológica y de otros profesionales según las áreas comprometidas.

    Lleva el resultado a un plan concreto

    Una escala aporta orden, pero el valor real aparece cuando el resultado se traduce en seguimiento, estimulación pertinente y derivación a tiempo. Si tienes una EEDP, una pauta breve alterada o dudas sobre el desarrollo de tu hijo, agenda una consulta para revisar el contexto completo y decidir el siguiente paso con calma.

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    Referencias

    Arbour, M. C., Murray, K. A., Atwood, S. S., Murray, M., y Cordero Vega, M. A. (2012). Choosing the best child assessment instrument for a specific context: A methodology for engaging local experts applied in Chile. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, 33(8), 666-675. https://doi.org/10.1097/DBP.0b013e318267d1c1

    Bedregal García, P., Binda Vergara, V., Viviani García, P., Villalobos Mercado, A., y Paúl Delfau, M. A. (2026). Tamizaje del desarrollo psicomotor en Chile: relevancia actual y oportunidades con la incorporación del instrumento GSED. Andes Pediátrica, 97(3). https://doi.org/10.32641/andespediatr.v97i3.6129

    Bliznashka, L., Hentschel, E., Ali, N. B., Hunt, X., Neville, S. E., Olney, D., Pitchik, H. O., Roy, A., Seiden, J., Solís-Cordero, K., Thapa, A., y Jeong, J. (2025). Psychometric properties of early childhood development assessment tools in low- and middle-income countries: A systematic review. BMJ Open, 15(5), e096365. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2024-096365

    Ministerio de Salud de Chile. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años. MINSAL. https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2015/10/2004_Normas_tecnicas_estimulacion_y_evaluacion_desarrollo.pdf

    Ministerio de Salud de Chile. (2021). Norma técnica para la supervisión de salud integral de niños y niñas de 0 a 9 años en la Atención Primaria de Salud (2.a ed., actualización 2021). MINSAL. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2021/12/Capi%CC%81tulo-2-Web.pdf

    Rodríguez, S., Arancibia, V., y Undurraga, C. (1976). Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor de 0 a 24 meses. Galdoc.

    Rubio-Codina, M., Araujo, M. C., Attanasio, O., Muñoz, P., y Grantham-McGregor, S. (2016). Concurrent validity and feasibility of short tests currently used to measure early childhood development in large scale studies. PLOS ONE, 11(8), e0160962. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0160962

    Schonhaut, L., Armijo, I., Schönstedt, M., Alvarez, J., y Cordero, M. (2013). Validity of the Ages and Stages Questionnaires in term and preterm infants. Pediatrics, 131(5), e1468-e1474. https://doi.org/10.1542/peds.2012-3313

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • ¿Cómo evaluar el desarrollo psicomotor? Áreas clave y métodos de evaluación

    ¿Cómo evaluar el desarrollo psicomotor? Áreas clave y métodos de evaluación

    Por el equipo profesional de Terapia Online Chile

    Cuando una familia pregunta ¿cómo evaluar el desarrollo psicomotor?, muchas veces espera una lista de ejercicios. La evaluación seria es bastante más cuidadosa: reúne lo que los cuidadores observan, mira al niño en actividades acordes con su edad y, cuando corresponde, usa una prueba estandarizada. Así se distingue una variación esperable de una señal que necesita seguimiento.

    Esta guía pone el foco en el proceso. Explica qué áreas se observan, qué cambia entre la casa, el jardín y la consulta, y cómo se elige un instrumento en Chile sin convertir un puntaje aislado en una etiqueta.

    Si necesitas primero el marco más amplio, la guía sobre cómo evaluar el desarrollo infantil explica cómo se conectan el desarrollo físico, cognitivo, comunicativo y socioemocional. Aquí bajaremos ese mapa al terreno psicomotor y a la observación práctica.

    Respuesta breve: para evaluar el desarrollo psicomotor se define primero la edad y el motivo de consulta, se reconstruye la historia del desarrollo, se observa al niño en tareas naturales, se revisan las áreas motora, de lenguaje, cognitiva y socioemocional, y se aplica un instrumento validado si existe una preocupación o corresponde por calendario. El resultado siempre se interpreta junto con el contexto y el seguimiento.

    ¿Cómo evaluar el desarrollo psicomotor paso a paso?

    Una evaluación útil sigue una secuencia. Empieza con una pregunta concreta, recoge información de más de un contexto y termina con una decisión: continuar la vigilancia, repetir un tamizaje, derivar o iniciar una evaluación especializada. La Academia Americana de Pediatría describe este recorrido como vigilancia continua, tamizaje estandarizado y evaluación diagnóstica cuando aparece una preocupación (Lipkin & Macias, 2020).

    1. Aclarar la edad, el motivo y el contexto

    No se evalúa igual a un lactante de ocho meses que a un niño de cuatro años. La edad corregida en prematuros, los antecedentes del embarazo y parto, la audición, la visión, las enfermedades previas y las oportunidades de juego cambian la lectura del desempeño.

    También importa quién observó la dificultad y dónde aparece. Un niño puede moverse con soltura en casa y quedarse inmóvil frente a una persona desconocida. Otro puede conversar con adultos, pero tener problemas para seguir una instrucción grupal en el jardín. Esas diferencias son datos, no ruido.

    2. Reconstruir la historia del desarrollo

    La entrevista con cuidadores pregunta cuándo aparecieron habilidades como sostener la cabeza, sentarse, caminar, usar la pinza, balbucear, combinar palabras, jugar a representar situaciones o vestirse con ayuda. Se registra además si alguna habilidad se perdió. La regresión consiste en dejar de hacer algo que el niño ya hacía de forma estable y amerita evaluación pronta.

    Las preocupaciones de la familia se toman en serio. La vigilancia recomendada por AAP incluye escuchar a los cuidadores, revisar la historia, observar directamente y mantener comunicación con quienes conocen al niño en educación inicial (Lipkin & Macias, 2020).

    3. Observar al niño en tareas naturales

    La observación busca ver cómo resuelve una actividad, no solo si la completa. En un lactante puede incluir postura, simetría de movimientos, alcance de objetos, respuesta a sonidos e interacción. En un preescolar pueden observarse carrera, salto, equilibrio, dibujo, construcción con bloques, comprensión de consignas, juego simbólico y autonomía cotidiana.

    Conviene ofrecer tiempo para familiarizarse con el espacio. El cansancio, hambre, miedo, idioma o una instrucción poco clara pueden bajar el rendimiento. Si la conducta observada no coincide con lo que ocurre habitualmente, se contrasta con otra fuente antes de concluir.

    4. Comparar con hitos y aplicar un tamizaje cuando corresponda

    Los hitos ayudan a organizar la vigilancia, pero no diagnostican. La revisión de hitos del CDC y la AAP eligió habilidades que al menos el 75% de los niños suele haber alcanzado a cada edad. Por eso, no cumplir un hito aislado equivale automáticamente a un trastorno; sirve para abrir una conversación y decidir si hace falta mirar con más detalle (Zubler et al., 2022).

    Cuando existe una inquietud, o el calendario sanitario lo indica, se usa un instrumento estandarizado para la edad y población. Un tamizaje estima riesgo. Una evaluación diagnóstica estudia el perfil con mayor profundidad y puede requerir varias disciplinas.

    5. Integrar resultados y decidir el siguiente paso

    El informe debería responder cuatro preguntas: qué habilidades están dentro de lo esperado, qué áreas muestran rezago, cuánto interfiere eso en la vida diaria y qué conviene hacer ahora. Un puntaje sin historia ni observación pierde buena parte de su sentido.

    Si el resultado y la conducta cotidiana coinciden, la decisión suele ser clara. Si se contradicen, se revisan las condiciones de aplicación, la pertinencia cultural del instrumento y la posibilidad de evaluar nuevamente. La evidencia chilena sobre ASQ-3, por ejemplo, muestra que una herramienta de tamizaje puede ser útil, pero sigue necesitando confirmación cuando identifica riesgo (Schonhaut et al., 2013).

    ¿Qué áreas evalúa el desarrollo psicomotor?

    El desarrollo psicomotor integra movimiento, pensamiento, comunicación, vínculo y autonomía. Aunque el nombre haga pensar solo en motricidad, una evaluación amplia revisa varias áreas porque las habilidades aparecen conectadas. Un niño necesita comprender una consigna, planificar la acción y regular su atención para resolver muchas tareas motoras.

    • Motricidad gruesa: control postural, desplazamiento, equilibrio, carrera, salto y coordinación de grandes segmentos corporales.
    • Motricidad fina y coordinación: alcance, prensión, uso coordinado de ambas manos, encaje, dibujo y manipulación de objetos pequeños.
    • Lenguaje y comunicación: comprensión, expresión, gestos, intención comunicativa y uso funcional del lenguaje.
    • Cognición: atención, memoria, resolución de problemas, imitación, permanencia del objeto y juego simbólico.
    • Área socioemocional: reciprocidad, interés social, regulación, vínculo y respuesta frente a otras personas.
    • Conducta adaptativa: alimentación, vestido, higiene, participación en rutinas y otras habilidades de autonomía acordes con la edad.

    No todos los instrumentos cubren las seis áreas con la misma profundidad. La EEDP chilena se concentra en lenguaje, coordinación, área social y motricidad. El TEPSI revisa coordinación, lenguaje y motricidad. Bayley y TADI abarcan perfiles más amplios. La elección parte de dos preguntas: “¿qué necesitamos saber de este niño?” y “¿qué instrumento puede responderlo?”.

    ¿Qué se observa en casa, en el jardín y en la consulta?

    Cada contexto aporta una parte distinta del perfil. La casa muestra desempeño habitual; el jardín permite comparar demandas comunes para la edad; la consulta ofrece condiciones estandarizadas. Una evaluación gana precisión cuando cruza esas tres miradas en vez de privilegiar una sola.

    ContextoQué aportaEjemplos de observaciónLímite principal
    CasaConducta espontánea y rutinas conocidasComer, vestirse, subir escaleras, jugar, pedir ayudaLos cuidadores no siempre conocen los rangos esperados por edad
    Jardín o escuelaFuncionamiento con pares y consignas grupalesSeguir instrucciones, usar materiales, esperar turnos, participar en juegoLa comparación informal con compañeros puede sesgar la impresión
    ConsultaObservación dirigida y puntuación estandarizadaTareas motoras, lenguaje, resolución de problemas y conducta adaptativaUna sesión breve puede no representar el funcionamiento cotidiano

    Un registro sencillo mejora la calidad de la consulta: fecha, conducta observada, contexto, ayuda que necesitó y si la habilidad aparece siempre o solo algunas veces. En vez de anotar “es torpe”, sirve más escribir “se cae al correr en superficies planas tres o cuatro veces durante el recreo”.

    ¿Qué diferencia hay entre vigilancia, tamizaje y evaluación completa?

    La vigilancia acompaña la trayectoria; el tamizaje identifica riesgo; la evaluación completa explica el perfil y orienta la intervención. Confundirlos lleva a dos errores opuestos: tranquilizarse demasiado con una lista de hitos o tratar un tamizaje alterado como diagnóstico definitivo.

    NivelPregunta que respondeMétodoResultado esperado
    Vigilancia¿La trayectoria parece avanzar de forma esperable?Conversación, historia, observación e hitosContinuar controles o activar un tamizaje
    Tamizaje¿Existe riesgo suficiente para estudiar más?Cuestionario o prueba breve validadaBajo riesgo, monitoreo o derivación
    Evaluación completa¿Cuál es el perfil y qué explica la dificultad?Entrevista, observación, pruebas profundas y examen clínicoHipótesis diagnóstica y plan de apoyo

    Una revisión latinoamericana de herramientas de pesquisa resume esta misma progresión y advierte que la vigilancia clínica detecta mejor los problemas evidentes que los rezagos sutiles (Vericat & Orden, 2010). La evaluación estandarizada reduce ese punto ciego, pero tampoco reemplaza el juicio clínico ni la información familiar.

    ¿Qué instrumentos se usan en Chile según la edad?

    En la red pública chilena, la norma técnica de supervisión de salud infantil contempla evaluación del desarrollo psicomotor a los 8, 18 y 36 meses. La EEDP cubre de 0 a 2 años y el TEPSI, de 2 a 5 años (MINSAL, 2021). Chile Crece Contigo resume el calendario como EEDP a los 8 y 18 meses, y TEPSI a los 3 años.

    • EEDP: aplicación directa en lactantes y niños pequeños; revisa lenguaje, coordinación, área social y motricidad.
    • TEPSI: tamizaje de 2 a 5 años en coordinación, lenguaje y motricidad. Puedes revisar nuestra guía completa del TEPSI.
    • TADI-2: instrumento chileno de 3 meses a 6 años, creado para una evaluación más actual y amplia. Una revisión de sus propiedades destaca su actualización reciente y señala que EEDP y TEPSI no han sido revalidados con normas contemporáneas (Schonhaut et al., 2024).
    • ASQ-3: cuestionario respondido por cuidadores, útil para tamizaje en varias edades. No reemplaza una evaluación directa cuando hay señales claras.
    • Bayley: evaluación profunda del desarrollo temprano, aplicada por profesionales entrenados. Suele usarse como referencia en investigación y en casos que requieren un perfil detallado.

    La discusión sigue avanzando. Un artículo chileno de 2026 sobre GSED describe la búsqueda de instrumentos gratuitos, comparables entre países y culturalmente adaptables, y confirma que Chile participa en la construcción de normas internacionales para menores de 36 meses (Bedregal García et al., 2026).

    Si quieres comparar edades, dominios y usos, revisa la guía de instrumentos estandarizados de evaluación del desarrollo. Para observar la progresión cotidiana, también está disponible nuestra tabla de hitos del desarrollo infantil.

    ¿Cómo interpretar un resultado sin alarmarse ni minimizarlo?

    Un resultado se interpreta por área, edad, contexto y evolución. La categoría “riesgo” indica que conviene mirar más de cerca; no describe la identidad del niño ni predice por sí sola su futuro. Del mismo modo, un puntaje dentro de rango no invalida una preocupación persistente de la familia o del jardín.

    La investigación en Latinoamérica muestra que el desempeño de las pruebas breves cambia según la edad y el dominio evaluado. En una comparación de ASQ-3, Denver-II y otros instrumentos frente a Bayley-III, la concordancia fue menor en varios dominios antes de los 19 meses y mejoró en edades posteriores (Rubio-Codina et al., 2016). Esto refuerza una regla práctica: una medición es una fotografía; el seguimiento muestra la película.

    Pide que el informe explique fortalezas, áreas que necesitan apoyo y acciones concretas. Si sugiere derivación, pregunta qué profesional corresponde y con qué objetivo. La evaluación aporta valor cuando termina en un plan comprensible.

    ¿Cuándo conviene pedir una evaluación profesional?

    Conviene consultar cuando existe pérdida de habilidades, una diferencia persistente en más de un área, asimetría marcada de movimientos, tono muscular muy alto o bajo, dificultad para responder a sonidos o miradas, ausencia de marcha independiente hacia los 18 meses, lenguaje muy escaso para la edad o problemas que interfieren con juego, aprendizaje y autonomía.

    También basta una preocupación sostenida del cuidador. No hace falta esperar a que el niño “cumpla la edad” de la próxima prueba. El informe clínico de AAP recomienda que una inquietud detectada en cualquier control conduzca a tamizaje estandarizado o derivación directa según su intensidad (Lipkin & Macias, 2020).

    Si necesitas una orientación inicial, agenda una consulta. Llevar ejemplos concretos, videos breves de actividades cotidianas y registros del jardín ayuda a decidir qué evaluación tiene sentido y evita aplicar pruebas sin una pregunta clínica clara.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo se evalúa el desarrollo psicomotor de un niño?

    Se combinan entrevista a cuidadores, historia del desarrollo, observación directa y una prueba estandarizada cuando corresponde. El profesional compara las habilidades con lo esperado para la edad, revisa varias áreas y considera el contexto. Un resultado aislado no basta: la decisión clínica integra funcionamiento cotidiano, antecedentes y evolución en el tiempo.

    ¿Qué áreas evalúa el desarrollo psicomotor?

    Una evaluación amplia revisa motricidad gruesa, motricidad fina y coordinación, lenguaje y comunicación, cognición, desarrollo socioemocional y conducta adaptativa. Cada instrumento cubre esas áreas con distinta profundidad. Por eso se selecciona según la edad, el motivo de consulta y el contexto, no solo por disponibilidad.

    ¿Quién puede realizar una evaluación del desarrollo psicomotor?

    La vigilancia puede comenzar con pediatría, enfermería, educación inicial y la propia familia. Los tamizajes requieren personal capacitado según su manual. Una evaluación diagnóstica puede involucrar psicología, neurología infantil, fonoaudiología, terapia ocupacional, kinesiología u otros profesionales, dependiendo de las áreas comprometidas y de la pregunta clínica.

    ¿Qué test de desarrollo psicomotor se usa en Chile?

    La red pública utiliza EEDP entre 0 y 2 años y TEPSI entre 2 y 5 años, con evaluaciones programadas a los 8, 18 y 36 meses. También existen TADI-2, ASQ-3 y Bayley para objetivos distintos. Ningún instrumento sirve para todo: edad, profundidad y contexto definen la elección.

    ¿Un retraso en un hito significa que existe un trastorno?

    No necesariamente. Los hitos describen rangos y existe variabilidad entre niños sanos. Un hito ausente sirve para vigilar, preguntar y decidir si hace falta tamizaje. La pérdida de una habilidad adquirida, varias señales juntas o una dificultad persistente que afecta la vida diaria justifican una evaluación profesional pronta.

    Para quedarte con una idea clara

    Evaluar el desarrollo psicomotor consiste en entender una trayectoria, no en aprobar o reprobar a un niño. La buena evaluación escucha a la familia, observa el desempeño real, usa herramientas apropiadas y convierte los resultados en decisiones concretas. Si algo preocupa, consultar a tiempo permite ordenar la duda y elegir el apoyo adecuado.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    Bedregal García, P., Binda Vergara, V., Viviani García, P., Villalobos Mercado, A., & Paúl Delfau, M. A. (2026). Tamizaje del desarrollo psicomotor en Chile: relevancia actual y oportunidades con la incorporación del instrumento GSED. Andes Pediátrica, 97(3), 546-548. https://doi.org/10.32641/andespediatr.v97i3.6129

    Lipkin, P. H., & Macias, M. M. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

    Ministerio de Salud de Chile. (2021). Norma técnica para la supervisión de salud integral de niños y niñas de 0 a 9 años en la atención primaria de salud (2.ª ed.). https://diprece.minsal.cl/wp-content/uploads/2022/03/Norma-Tecnica-para-la-Supervision-de-Salud-de-Ninos-y-Ninas-de-0-a-9-anos-en-la-APS-V2.pdf

    Rubio-Codina, M., Araujo, M. C., Attanasio, O., Muñoz, P., & Grantham-McGregor, S. (2016). Concurrent validity and feasibility of short tests currently used to measure early childhood development in large scale studies. PLOS ONE, 11(8), e0160962. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0160962

    Schonhaut, L., Armijo, I., Schönstedt, M., Alvarez, J., & Cordero, M. (2013). Validity of the Ages and Stages Questionnaires in term and preterm infants. Pediatrics, 131(5), e1468-e1474. https://doi.org/10.1542/peds.2012-3313

    Schonhaut, L., Edwards, M., Pardo, M., & Valdés, A. (2024). Propiedades del Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil “TADI”, en el contexto de las políticas de validación de escalas para niños y niñas menores de 6 años en Chile y Latinoamérica. Andes Pediátrica, 95(4), 353-363. https://doi.org/10.32641/andespediatr.v95i4.5149

    Vericat, A., & Orden, A. B. (2010). Herramientas de screening del desarrollo psicomotor en Latinoamérica. Revista Chilena de Pediatría, 81(5), 391-401. https://doi.org/10.4067/S0370-41062010000500002

    Zubler, J. M., Wiggins, L. D., Macias, M. M., et al. (2022). Evidence-informed milestones for developmental surveillance tools. Pediatrics, 149(3), e2021052138. https://doi.org/10.1542/peds.2021-052138

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.